
En esta entrega de Par Impar, Dani Palacios y Juanma González recuperan Hostage, la película que Florent-Emilio Siri dirigió en 2005 con Bruce Willis y que merece bastante más recuerdo del que ha tenido. Una de esas películas de acción de los años en los que Willis todavía se metía en proyectos con personalidad y no parecía limitarse a pasar por ellos.
La historia arranca con Jeff Talley, un antiguo negociador de rehenes de Los Ángeles que, después de una operación que termina en tragedia, se marcha a un pequeño pueblo para ejercer de jefe de policía. Allí se encuentra con algo bastante más complicado que un secuestro convencional: tres delincuentes entran en la casa de una familia relacionada con el crimen organizado y, mientras intenta resolver la situación, la mafia secuestra a su propia mujer y a su hija para obligarle a recuperar una información comprometedora. El negociador acaba convertido en rehén de su propio dilema.
Siri consigue que Hostage vaya cambiando de película sin que apenas nos demos cuenta. Empieza como un thriller de negociación, se convierte en una especie de home invasion y termina entrando de lleno en el terreno del thriller criminal. Hay ecos evidentes de La jungla de cristal, aunque aquí Willis está mucho más encerrado y vulnerable, y también de La habitación del pánico, con la arquitectura de la casa convertida en una trampa.
Uno de los grandes descubrimientos es Ben Foster como Mars Krupcheck, un psicópata que convierte la película en algo bastante más incómodo de lo que parecía al principio. La violencia no está suavizada y Siri no tiene demasiadas ganas de proteger al espectador de las consecuencias de lo que sucede. Tampoco Willis juega a ser el héroe indestructible de siempre: Talley está agotado, duda, se equivoca y tiene que mentir incluso a los chavales atrapados en la casa para intentar salvar a los suyos.
La película tiene además una factura sorprendentemente física, con una puesta en escena muy alejada del cine de acción digital que acabaría imponiéndose. Fotografía de Giovanni Fiore Coltellacci, música de Alexandre Desplat y una dirección que todavía apuesta por el espacio, el movimiento y el impacto de los cuerpos.
Hostage no fue un desastre comercial: recaudó unos 77,6 millones de dólares en todo el mundo, aunque su recorrido quedó lejos de convertirla en uno de los grandes títulos de Willis. En España rondó los dos millones.
Licenciado en Historia del Arte y Comunicación Audiovisual en la UCM de Madrid. Colaborador en esRadio. Crítico de cine y series en Libertad Digital. Una de las voces del podcast Par-Impar.