
Kevin Smith apareció en Málaga dispuesto a demostrar que no necesita una película, una silla ni siquiera un compañero de conversación para llenar un escenario. Le bastan un micrófono y una vida entera de anécdotas. Tras el mostrador de una tienda en Clerks, el centro comercial de Mallrats y las relaciones sentimentales de Persiguiendo a Amy, Smith ha construido una carrera alrededor de algo bastante sencillo, tal y como dijo el director de la segunda San Diego Comic Con Málaga: ser fan no se deja atrás cuando uno crece, es una forma de entender el mundo.
Lo de Kevin Smith, en el pabellón más grande del FYCMA, fue todo un one man show de preguntas y respuestas. Eso sí, empezó con una confesión: llevaba tres días sin marihuana. "Estoy experimentando Málaga muy despierto. Ahora mismo soy la mejor versión de mí que podéis tener", explicó entre risas. Aunque enseguida reconoció ante la gigantesca platea que todo aquello habría sido más fácil colocado: "Sería más fácil si estuviera fumado".
Son bromas propias del cine de Smith, como saben los admiradores de Persiguiendo a Amy o las aventuras de Jay y Bob el Silencioso. Smith recordó su educación católica, la misma que sacará a colación en la recién anunciada secuela de Dogma, una de sus películas más conocidas de la época Miramax. "Me criaron católico desde niño hasta los 29, luego hice Dogma y lo dejé atrás. Pero me encuentra la gente con fe, solo que yo ya no la tengo. Echo de menos la fe porque es una parte esencial de quien soy". Smith explicó que ser católico había formado parte de su identidad de manera profunda: "Soy de Nueva Jersey, soy americano, católico, es una parte de mi identidad y fue difícil dejarlo atrás". Su madre murió en diciembre y, según contó, ella seguía manteniendo esa fe. Smith sigue buscando la manera de retomarla, pero confiesa que de momento no la ha encontrado.
Su problema no es tanto con la religión como con la manera en que algunos la utilizan: "Usamos religión como un arma sobre otras personas y no puedo soportar eso". Más tarde, el director solventaría elegantemente una pregunta sobre Gaza de esas que acaparan titulares. Y como él mismo reconoció, el hombre que parece capaz de hablar durante horas reconoció que no sabía qué decir. "Soy tan locuaz y puedo hablar de cualquier cosa, pero muerte, Gaza, matanzas, Holocausto, ese tipo de acontecimientos me paralizan. No sé hacer bromas sobre ello y no sé hablar adecuadamente sobre ello. Solo me sale hablar desde el corazón".
En suma: "Jesús acepta a todo el mundo, Jesús salía con prostitutas, con María Magdalena, y aceptaba a todo el mundo. No puedo soportar que alguien que no lo conoce me diga cómo era Jesús". Smith reconoció que todavía vuelve a la iglesia, pero que ya no encuentra aquello que sentía cuando era niño: "No tengo ese sentimiento que tenía cuando era niño. No creo que vuelva". Por eso -dijo- la secuela de Dogma, donde Ben Affleck y Matt Damon interpretaban a dos ángeles caídos, será "una búsqueda de la fe. Soy yo buscando y preguntando".
"Ya no puedo enseñar nada nuevo"
El ejercicio de desnudez "gonzo" de Smith, con mucho de charla motivacional, también dejó uno de esos consejos que parecen sencillos hasta que uno intenta aplicarlos: "No hagas lo que hacen los demás. Lo que hay que hacer es mostrar quién es uno. Si tienes el don de expresarte con palabras, ¿por qué ibas a contar la historia de otro?".

No deja de ser un ejercicio de ego, pero es lo que hay. "Tienes que pensar que eres la persona más interesante del mundo, y que tienes que compartirlo con los demás". Después de décadas de carrera, Smith se mostró totalmente honesto: cree que ya no tiene demasiados trucos nuevos que enseñar: "Yo ya no puedo enseñar nada nuevo, no tengo más trucos de magia que mostrar, pero nadie conoce vuestras historias. Tenéis que dar ese paso".
Para Smith, al final se trata de encontrar una voz propia: "Tienes solo una vida, tienes que contar quién eres de manera positiva y creativa". Y aunque al principio nadie responda y tu obra no trascienda, "con el tiempo habrá una reacción". El ejemplo que puso fue Mallrats, su primera película con un gran estudio tras el éxito de sus primeros filmes, que se saldó con un enorme fracaso. "Nadie fue a verla, murió en los cines. Costó cinco millones y ganamos solo dos. Luego ha tenido éxito pero entonces a nadie le importó".
Con dinero y sin dinero
Son legendarias las anécdotas de Smith sobre la pobreza del rodaje de Mallrats, o de su aventura imposible guionizando una de las muchas versiones canceladas de Superman para Warner. "Clerks la hice sin dinero. No tenía acceso a ningún recurso. La rodamos en la tienda en la que yo trabajaba y con amigos, no tuve que pagarles. Tampoco cobré yo y solo nos preocupaba el equipamiento". El director recordó las dificultades de rodar en los años noventa, cuando en Nueva York no tenían las herramientas que hoy tiene cualquiera en el bolsillo: no había videocámaras disponibles y tuvo que usar 16 milímetros.
Su consejo para los que quieren empezar es bastante directo: "Rodéate de gente que no pregunta por qué, hay muchos que van a empujar hacia atrás". Y una de sus cuentas favoritas para explicar cómo se puede empezar con prácticamente nada: "Si tienes siete amigos ya tienes siete localizaciones"
Silent Bob y el milagro de no hablar
Como era inevitable, apareció Silent Bob. Smith recordó que el personaje prácticamente solo habla una vez en cada película y, al preguntarle por su frase favorita, escogió la primera, en Clerks.
"No lo escribí para Bob sino para Jason en el guion, pero él fastidiaba la frase. Y dije la frase. Estableció el principio de Silent Bob diciendo una cosa. Jason no podía decir la puta frase".
Y entonces llegó una de las frases más Smith de toda la sesión: "No soy buen actor, director o escritor, pero hablar es mi condición natural. Si merezco un premio por hablar es porque hablo muchísimo. Actuar como Bob Silencioso es un milagro, merezco el Oscar".
Superman y la araña
Una de las historias más largas de la sesión fue la de su frustrado paso por Superman. En 1996 Warner quiso hablar con él de un guion de ciencia ficción basado en un episodio de Watchmen, Arquitectos del miedo, de Alan Moore. La propuesta le encantaba: "Era una película artística de cien millones". Warner le pidió que redujera el presupuesto y Smith respondió que era imposible.
Pero entonces le hablaron de Superman Reborn. Le dieron el guion y Smith fue demoledor: "Les dije que apestaba. Superman iba al psiquiatra y hablaba de su identidad. No era Superman".
Después de varias reuniones terminó recibiendo una llamada: querían que desarrollara su propia versión. Y llegó el encuentro con el productor Jon Peters, retratado en la película de Paul Thomas Anderson Licorice Pizza, y que pese a haber producido el Batman de Tim Burton ahora parecía obsesionado por alguna razón con las arañas gigantes y con Sean Penn, que acababa de interpretar a un condenado en Pena de muerte. "Me dijo que pasase lo que pase, tres reglas: la primera, no quiero verlo en ese traje colorido. No quiero verlo volar porque parece falso en películas. Y tiene que luchar contra una araña en el tercer acto. Me dijo si sabía algo de arañas, porque son los asesinos del mundo animal".
Smith intentó camuflar la idea llamándola Thanagarian Beast y consiguió que el estudio aceptara. Pero después llegó Tim Burton con otro guionista y Nicolas Cage como Superman. Smith quedó fuera. La película de Burton tampoco se hizo -son célebres las imágenes de Cage probándose el traje del superheroe- pero la historia, eso sí, tuvo una segunda vida. "La araña acabó en Wild Wild West"… y Cage hizo un cameo en The Flash combatiendo una araña gigante en uno de los multiversos visitados por Barry Allen.
"Todo el mundo hace podcasts de política"
Smith habló también de los podcasts y de cómo Internet ha cambiado desde que él empezó a utilizarlo para conectar directamente con su público en cuanto a cultura pop se refiere. "Todo el mundo hace podcasts de política, no soporto esa mierda. La política ocupa todo Internet en los últimos diez años, a mí eso no me interesa. Yo me dedico al espectáculo".
Reconoció que está cansado de la realidad y de comprobar en qué se ha convertido Internet: "Estoy cansado de la puta realidad, es muy triste ver en lo que se ha convertido Internet". Cuando empezó a animar a todo el mundo a hacer podcasts, nunca imaginó que acabarían utilizándose, según sus palabras, "como un arma para hacer daño"
Para él, sin embargo, Internet también permitió encontrar a su público: "Mis películas nunca hicieron mucho dinero pero pude encontrar a mi gente, y hubo un montón de gente que me encontró. Creamos una comunidad y gracias a eso consigo hacer películas".
Y dejó una reivindicación clara de quienes siguen consumiendo sus películas: "Mi carrera no debería existir, pero hay gente que sigue comprando DVD, viendo streaming… por eso me siguen dando dinero en los estudios. Si no fuera por vosotros, les importaría una mierda lo que tengo que decir".
Casarse en bermudas
Y todavía quedaba una última historia. Smith se casó mientras trabajaba en la mezcla de sonido de Dogma. Su mujer estaba embarazada de siete meses. Y lo hizo con su atuendo habitual: "Me casé en pantalones cortos". Los técnicos de sonido les dijeron que una sobrina de George Lucas se había casado allí y les dieron un consejo muy sencillo: "Hazlo y no pidas permiso".
Su mujer buscó un cura católico y no encontró ninguno. Terminó encontrando a un sacerdote holandés, católico y fan de Matrix. Smith le enseñó Dogma y el hombre se marchó a cumplir con sus obligaciones. Pero antes pasó por el rancho y los casó.
Smith lo resumió con una frase que probablemente podría servir para explicar buena parte de su carrera: "Es la magia de las bermudas".
Licenciado en Historia del Arte y Comunicación Audiovisual en la UCM de Madrid. Colaborador en esRadio. Crítico de cine y series en Libertad Digital. Una de las voces del podcast Par-Impar.
