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¿Cuánto sufrieron los Godó bajo el franquismo?

Los propietarios de La Vanguardia se han convertido en personalidades en Cataluña tan poderosas que han formado la lista Junts pel Sí.

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Franco y Godó, en marzo de 1953 | Archivo

Desde la fundación de La Vanguardia en 1881 y el éxito del periódico, sus propietarios, la familia Godó, se han convertido en personalidades en Cataluña tan poderosas que han formado la lista Junts pel sí.

El segundo titular del condado y propietario del periódico fue Carlos Godó Valls (1899-1987), cuya vida coincide con el régimen franquista. Don Carlos accedió a la propiedad del periódico en 1931. Al estallar la guerra, huyó de Barcelona y, pasando por Italia, llegó a Burgos, donde se puso a las órdenes de Francisco Franco. Para lavar sus culpas, ofreció un chivo expiatorio: denunció al director de su periódico, Gaziel, tal como cuenta éste, y además, cuando recuperó La Vanguardia prohibió que se le mencionase.

Según la versión oficial de la familia, los nacionales devolvieron a Carlos Godó La Vanguardia cuando las tropas del general Yagüe entraron en Barcelona, pero con limitaciones:

Con la victoria del bando franquista, la propiedad recuperó el control financiero del diario, pero, a causa de la censura, no podía influir en la línea editorial. El diario fue obligado a cambiar su histórica cabecera por la de La Vanguardia Española. Fue cuando el general Franco impuso como director a Luis de Galinsoga.

¡Qué malvado fue Franco, que sólo le dejó a Godó la caja que hacía La Vanguardia! En los 30 años siguientes, el periódico catalán se convirtió en el más vendido en España, por encima del ABC, por lo que cabe deducir que la caja debía de ser un baúl.

Procurador en Cortes en cinco legislaturas

Franco llevó su perversión a obligar a Carlos Godó a ejercer como procurador en Cortes durante cinco legislaturas, tres de ellas (las correspondientes a 1958, 1961 y 1964) como representante de la Organización Sindical. En estos años, el conde de Godó participó en la elaboración de la Ley de Prensa de Manuel Fraga. Las otras dos legislaturas, las de 1967 y 1971, el editor estuvo en las Cortes Orgánicas como procurador designado por el jefe del Estado.

Cuando en 1967 el generalísimo le hizo la merced a Godó de mantenerlo como procurador en Cortes por el cupo de designación personal, el periódico lo celebró así:

La Vanguardia, sobriamente y con la máxima brevedad, quiere expresar hoy su satisfacción por el honor que el Jefe del Estado acaba de otorgar al Conde de Godo al designarle Procurador en Cortes dentro de un reducido grupo de veinticinco personalidades nacionales. Es una distinción que, como es lógico, sentimos como propia y en esa parte, y en nombre de la limpia y larga historia de nuestro periódico, agradecemos respetuosamente al primer magistrado de la nación.

En 1955, Godó aplaudió a Franco cuando éste inauguró en Barcelona la fábrica de la SEAT y en 1966 le acompañó cuando el dictador inauguró la autovía del Vallés. Entre los insultos que recibía el aristócrata, estuvo la concesión por el jefe del Estado de la Gran Cruz del Mérito Civil.

Lágrimas y oraciones por Franco

Éste es el testimonio que redactó Carlos Godó del sentimiento que le produjo la muerte de Franco.

La profunda emoción que siento por la pérdida del Caudillo de España, Generalísimo Franco, viene condicionada por la obra extraordinaria que ha cambiado radicalmente a España en unos pocos años, si bien personalmente aumenta, por los sentimientos de amistad que me había siempre demostrado y que venía ratificada por el nombramiento con que he sido honrado en dos ocasiones como procurador en Cortes de designación directa del Jefe del Estado. Es difícil, en unas pocas líneas, dar una Idea de lo que ha representado el Caudillo en la vida de España, porque, en cualquier orden que se considere, vemos el progreso inmenso que han representado estos años en los cuales nuestro país ha pasado de ser una nación de segundo orden a situarse junto a los países más industrializados y de mayor rango cultural. Con lágrimas en los ojos he escuchado esta mañana la alocución de nuestro presidente, don Carlos Arias Navarro, quien, visiblemente conmovido, nos ha leído el último mensaje de Franco y no solamente yo, sino las personas que estaban a mi lado, no han podido contener la emoción que la lectura les ha producido. Me siento orgulloso de pertenecer y formar parte de la España de Franco. Y, en el tiempo que me quede de vida, he de recordar siempre la fecha histórica del día de hoy, dolorosa para todos los españoles, a cuyas plegarias uno las mías por el eterno descanso del alma de nuestro querido Caudillo.

Quizás alguien le apuntaba con una pistola mientras lo escribía. Como le ocurrió al gimiente Eduardo Haro Tecglen, al que, según afirmó, "los fascistas" le obligaban a escribir elogios a José Antonio y Franco para vivir.

Javier Godó (nacido en 1941), tercer titular del condado honrado en 2008 por el rey Juan Carlos I con la grandeza de España, y presidente del Grupo Godó, empezó a asomar la cabeza por la empresa y la vida públicas en los años de Franco. Por ejemplo, en 1971 enseñó el periódico a varios jerarcas del régimen y en 1973 acompañó a su padre al funeral oficiado en sufragio del alma del presidente del Gobierno, asesinado por ETA.

En el franquismo se publicaron en La Vanguardia entrevistas genuflexas a Franco, pero en democracia la sumisión del periódico al poder se superó al publicarse entrevistas de Jordi Pujol en que éste había escrito las preguntas y las respuestas y luego había enviado los folios en un sobre por medio de un motorista.

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