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Alfonso XIII, "después de mí el diluvio"

Su cuarto de estudios lo formaron militares, para convertirle en el "rey soldado" que había querido Cánovas fuera su padre.

Pedro Fernández Barbadillo
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Alfonso XIII. | Wikipedia
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Alfonso XIII y María Cristina la Reina Regente

Sólo ha habido tres hombres que nacieron reyes. Uno de ellos fue Alfonso XIII. Creció rodeado de mujeres (su madre, sus hermanas, sus tías) que le consintieron todos los caprichos y lo tenían entre algodones porque de su vida dependían la estabilidad de España y la Corona. Su cuarto de estudios lo formaron militares, para convertirle en el "rey soldado" que había querido Cánovas fuera su padre.

Con trece años, su reino quedó mutilado al perder Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Como a tantos españoles, el Desastre le marcó y la palabra regeneración se convirtió en su abracadabra.

Su pésima formación para monarca constitucional se vio en su primer consejo de ministros (1902), cuando intentó imponer un nombramiento militar. Y se casó con una princesa inglesa, Victoria Eugenia de Battenberg, aunque se le avisó de que podía transmitir la hemofilia a sus hijos, como así sucedió.

Al frente de los dos partidos del turno habían estado Cánovas (asesinado en 1897) y Sagasta (muerto en 1903). Las figuras que los sustituyeron fueron Antonio Maura y José Canalejas, más la aparición en Cataluña de Francesc Cambó. Pero un sector de los viejos liberales quebrantó el turno al unirse a las campañas contra Maura. Alfonso les apoyó.

Una constante de la Monarquía borbónica desde hace más de un siglo es apoyarse en el partido de la "izquierda dinástica», sea el liberal progresista o el socialista.

La Restauración se agotaba

La Restauración se agotaba. La industrialización y la alfabetización avanzaban demasiado despacio para el crecimiento de la población y las nuevas ideas. Aunque España fue neutral en la Primera Guerra Mundial, en 1917 estalló una crisis que se contuvo a duras penas: huelga general, alianza entre las izquierdas y el catalanismo, juntas militares…

El anarquismo asesinó a Canalejas (1912) y al conservador Eduardo Dato (1921), que había introducido varias leyes laborales. Los viejos partidos se hundían, mientras ascendían los catalanistas y los republicanos.

Otro desastre militar, en Marruecos (1923), donde se entrometía Alfonso, dio la puntilla a la Restauración. En septiembre se pronunció el capitán general de Cataluña, Miguel Primo de Rivera, con aprobación popular. El monarca aceptó el hecho consumado.

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Alfonso XIII en 1930

La Dictadura aplicó los beneficios de la guerra mundial al crecimiento de España y en esos años el bienestar aumentó. Se reprimió el pistolerismo y se pacificó Marruecos. Pero contó con la UGT y el PSOE para debilitar a la CNT y con el PNV para desgastar al carlismo. La oligarquía se opuso a una reforma fiscal de José Calvo Sotelo, al que se le apodó el ministro bolchevique.

En enero de 1930, agotada la Dictadura, Primo dimitió y Alfonso trató de volver a la política de antes. El rey estaba convencido de que su prestigio y su voluntad podían obrar maravillas.

Mientras yo viva, la Monarquía no corre ningún peligro. Después de mí, el diluvio

El 14 de abril de 1931, abandonó palacio y a su familia para huir a Francia.

En el exilio, su esposa, a la que había humillado durante años, se separó de él. Las Cortes le despojaron de todos sus honores y bienes, y le condenaron a cadena perpetua si volvía a España. Semejante ley infamante fue derogada en 1938 por Franco.

En seguida, Alfonso empezó a maquinar para que la monarquía volviese a España. Comenzó negociaciones para unirse a los carlistas, pero que se cortaron por la muerte del príncipe Jaime.

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Victoria Eugenia junto a sus seis hijos

Aceptó por fin que sus dos hijos mayores, Alfonso (hemofílico) y Jaime (sordomudo), jamás reinarían dadas sus enfermedades. Con una crueldad muy borbónica les persuadió de que se apartasen de la línea sucesoria para adelantar al infante Juan y disponer así de un príncipe sano. Además, le casó con una mujer de sangre real, como establecía la Pragmática de Carlos III.

En cuanto estalló la guerra civil, Alfonso XIII colaboró con los sublevados. Avaro como era, donó dos millones de libras esterlinas al bando nacional y marcaba los avances de sus tropas en un mapa. Años antes, en un almuerzo con oficiales, Victoria Eugenia tuvo enfrente a Franco y le dijo a Alfonso que apenas había hablado. Éste le contestó:

Pues callado y todo es lo mejor que tengo en África.

Sin embargo, Alfonso no vería la restauración de la monarquía. Falleció en su hotel romano en febrero de 1941. Su cuerpo volvió a España en 1980, traído por su hijo Juan.

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