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La Asociación de Historiadores de Cataluña contra las mentiras nacionalistas

Durante su presentación en Madrid, el grupo de docentes catalanes explicó su labor como una respuesta necesaria contra el autoritarismo nacionalista.

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Los ponentes ayer, durante la presentación de la Asociación de Historiadores de Cataluña | LH

"Si ustedes hubiesen estado el pasado agosto en Pals, habrían podido asistir a la conmemoración de la partida de Colón desde su puerto hacia América… En Pals, claro… En Gerona, y no en Palos de la Frontera". La intervención de Jordi Cañas, historiador y secretario de comunicación de Ciudadanos, no fue la que inició ayer la presentación de la Asociación de Historiadores de Cataluña en Madrid, aunque sí la que resumió de una manera más concreta por qué se habían reunido allí todos los asistentes. "No deja de ser muy llamativo que barbaridades como la que acabo de decir sean compradas por un amplio sector de la población catalana. Ahora resulta que Cervantes es catalán, igual que Shakespeare, Américo Vespucio o santa Teresa de Jesús…", denunció, siguiendo la estela del resto de ponentes. "La historia es muy importante para cualquier nacionalismo, y el nacionalismo catalán no solo se ha dedicado a tergiversar su historia para justificarse, sino que ha ido un paso más allá y ha robado la historia de otros pueblos".

La Asociación de Historiadores de Cataluña nació hace poco más de un año, como no tardó en explicar su presidente, Óscar Uceda. "Varios compañeros docentes y estudiosos que formamos parte del amplio abanico de las Ciencias Sociales quisimos levantar la voz e ir a contracorriente ante la sistemática manipulación que lleva haciendo la Generalidad en nuestros campos", explicó. "Nos dedicamos a desmentir las falsedades que con toda impunidad predican los nacionalistas, y que nosotros vemos que van implantándose en la sociedad paulatinamente". Junto a él, en la mesa de ponentes que fueron tomando la palabra durante el acto se encontraba gente tan destacada como el expresidente de la Comunidad de Madrid Joaquín Leguina, el historiador y politólogo Jorge Vilches, el historiador, historiador del derecho y director de La Razón Francisco Marhuenda, y el historiador del arte Alberto Luque, además del ya citado Jordi Cañas.

"Venimos a pedir ayuda a Madrid", prosiguió Uceda. "Este acto de presentación de la Asociación no hemos podido realizarlo en Cataluña, como habría sido lo más lógico, porque la Generalidad no nos ha dejado un espacio público donde hacerlo". En su lugar, se trasladaron a la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense madrileña para denunciar las dificultades con las que se encuentran todos los días, mientras hacen su trabajo. "Somos una Asociación joven, y sin embargo ya hemos sufrido las primeras bajas. Tenemos a varios colegas, profesores de instituto, expedientados por haber enseñado una ‘historia alternativa’, distinta a la que promulgan los libros de texto de la Generalidad", explicó. Jorge Vilches, por su parte, resumió el sentir de todos ellos al decir: "Si critico al nacionalismo catalán es por lo que tiene de autoritario, no por nada más".

"Yo he venido aquí para solidarizarme con este movimiento de historiadores, porque creo que es fundamental", explicó Leguina. "Las idioteces de falsos historiadores no son un invento catalán, siempre han existido, lo que pasa es que luego siempre acababa primando el criterio de la historia más científica. La historia que verdaderamente merece la pena, porque busca aclarar el pasado, y no instrumentalizarlo políticamente". "Creo que los historiadores tienen la obligación profesional de derribar las mentiras". Alberto Luque, por su parte, añadió: "Aunque pueda parecer que desacreditar las falsedades históricas impuestas por el estado no sirva para nada, no debemos desfallecer".

"Esto no es solamente un conflicto político", explicó Cañas. "Es una guerra de ideas; una guerra cultural". "Los nacionalistas llevan desde los años ochenta llevando a cabo el conocido Plan Cataluña 2000, que literalmente se propone la reprogramación social de Cataluña. Ahí está todo explicado. Ahí se ve cuál es su propósito. El único objetivo es el de construir un estado independiente, y a partir de ahí no importan los medios para llegar al fin. Si hay que mentir se miente, si hay que inventar se inventa y si hay que robar se roba". Francisco Marhuenda, por su parte, quiso sumarse a la denuncia de sus colegas desde su rol de historiador, antes que como periodista. "Lo importante es darse cuenta de cómo intentan dominar el discurso para establecer una separación entre los malos catalanes y los buenos catalanes. La gente acaba apoyando el proyecto independentista también por una inercia extraña: estar con los buenos, y no sufrir el rechazo de la mayoría. Y ante eso yo lo único que digo es que, si quieren ser independentistas, no hay ningún problema, todos somos demócratas. Pero que lo sean sin mentir".

Antes de acabar, Vilches quiso llamar la atención hacia otro punto, que consideró clave a la hora de entender la evolución del nacionalismo en Cataluña. "La historiografía del siglo XIX, cuando surgieron la mayoría de movimientos nacionalistas, era una historiografía que ensalzaba las virtudes de la nación, pero en la que no cabía el odio al otro. Luego, la historiografía del XX se retuerce y ya no solo maquilla la historia, sino que también odia". En resumen, ayuda a imponer una mentira generalizada que enemista y que, al ser aceptada por la mayoría, acaba convirtiéndose en verdad. "El verdadero Homenaje a Cataluña que escribió Orwell fue 1984", sentenció Cañas. "Los nacionalistas catalanes controlan el pasado desde el presente, para poder así dominar el futuro".

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