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Historiadores catalanes desmontan los mitos del catalanismo

Sociedad Civil Catalana y la Asociación de Historiadores de Cataluña diseccionan la manipulación histórica del nacionalismo

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Historiadores catalanes desmontan los mitos del catalanismo
Partidarios del independentismo despliegan banderas | Cordon Press

"Estamos a un mes de que comiencen las Navidades y, con ellas, las discusiones entre familiares sobre cosas que no conocemos", fue una de las frases que pronunció ayer Óscar Uceda, presidente de la Asociación de Historiadores de Cataluña, durante la ponencia titulada "Mitos del Catalanismo" que tuvo lugar en el Círculo Catalán de Madrid. Nada más escucharla, el escritor Ángel Puertas recogió el testigo y añadió una interpretación personal: "La manipulación constante de la historia y sus relatos ha enseñado a la gente a dolerse, desde muy pequeña, por una pérdida que nunca sucedió. Las mentiras son evidentes pero como, además, la imagen que los catalanes han recibido de España, por goteo ininterrumpido, es pésima, los nacionalistas acaban aferrándose a su Cataluña inventada hasta las últimas consecuencias. En realidad no tienen otro lugar al que ir. Es como cuando a un niño le dices que los reyes son los padres. ¿Qué pasa? Pues que se enfada, porque no quiere despertar del sueño. Prefiere la historia inventada y bonita que la realidad".

Al Círculo Catalán de Madrid acudieron ayer varias decenas de personas para escuchar a los dos ponentes. El acto había sido organizado tanto por Sociedad Civil Catalana (SCC) como por la Asociación de Historiadores de Cataluña. La presidenta de SCC en Madrid, Pilar Castellanos, se encargó de las presentaciones. Después de un alegato en favor del método científico en la disciplina histórica, y de la búsqueda de la objetividad, entendida como la primera y principal responsabilidad de cualquier historiador, tomó la palabra Uceda.

Los pilares del nacionalismo

"Como cualquier nacionalismo, el catalanismo se sostiene sobre tres pilares básicos", comenzó. "Esto es algo que se repite siempre, en cualquier movimiento nacionalista. Primero se busca un pasado glorioso. El caso catalán se centró en la Edad Media, y en ese periodo histórico situó el origen de Cataluña como pueblo protodemocrático". Según Uceda, tomaron el germen del parlamentarismo feudal, que de hecho surgió en el reino de León en el siglo XI y que llegó a ser algo común en todos los reinos europeos, y afianzaron la idea de que no solo tuvo su origen en Cataluña, sino que no existieron ejemplos parecidos hasta varios siglos después. "Después se busca un culpable del ocaso de la edad dorada de la nación. En el caso catalán fue Castilla, por extensión España. Y, por último, se enumeran todos los agravios sucedidos a lo largo de la historia".

Para introducir esos tres pilares "en la psique" de los ciudadanos, explicó también Uceda, los nacionalistas se valen de todo tipo de soportes que refrenden su relato. "Els segadors, si nos fijamos, tiene una letra que reúne esos tres pilares", explicó. "Además su historia es muy llamativa. La versión actual fue escrita y promulgada a comienzos del siglo XX, justo después del desastre de Cuba, en un momento en el que a la oligarquía catalana comenzó a interesarle desvincularse lo más posible de España. Pero la letra original es bastante anterior, y era una canción erótica que contaba la historia de un segador que se acostaba con la señora de la finca donde trabajaba".

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Homenaje en la Fosa de Les Moreres / Cordon Press

"Otros ejemplos de esta manipulación los encontramos en sitios como Les Moreres". Allí, cada año, se aglomeran cientos de personas para homenajear a "los más de 700 muertos" que perecieron en el asedio de Barcelona ocurrido durante la Guerra de Sucesión, en 1714. "Pero lo cierto es que se han hecho varias excavaciones y no se ha encontrado nunca ninguna fosa común. Además de que las crónicas de la época hablan de cuatro muertos, y no cientos, como venden los catalanistas. Cada año, sin embargo, multitudes de personas acuden a rendir homenaje a setecientas personas que no murieron, a un sitio además en el que no se encuentran los restos de nadie".

También la arquitectura ha sido utilizada para afianzar su relato histórico, prosiguió Uceda. "Por si no lo saben, el barrio gótico de Barcelona es en realidad el barrio neogótico de Barcelona. La mayoría de los palacios fueron reconstruidos durante el siglo XX, siguiendo la norma establecida por el arquitecto Puig i Calafat, cuyos planos, en su día, estipularon cómo debía ser el palacio catalán (una única puerta con arco de medio punto, terraza superior, una sola torre lateral…). Ejemplos de esa reconstrucción los encontramos en toda Cataluña", aseguró.

Y detrás de toda esa ingeniería de la historia, denunció de nuevo, se escondieron personas como varios de los miembros de la saga Bofarull. "Próspero Bofarull, por ejemplo, historiador, fue acusado de tachar de los archivos históricos los nombres no catalanes de todas las personas que participaron en su día en la conquista de Valencia. Y Antonio de Bofarull, por su lado, fue el encargado de inventar y afianzar el término de Corona Catalano-Aragonesa, que no tiene ningún tipo de soporte histórico".

Ese relato arrancó con fuerza durante la Renaixença catalana, hace 130 años, y ya en el siglo XX sus mentiras habían arraigado en una parte de los ciudadanos catalanes, comentó de nuevo Uceda. Como ejemplo, quiso poner el discurso de Pau Casals en la ONU en 1971. "Si nos fijamos en cómo habla, vemos que lo hace completamente convencido de lo que dice, aunque lo que diga sea un disparate".

(Durante la ponencia se visualizó este vídeo a partir del minuto 2:06)

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Ya en los años ochenta, la nueva acometida encabezada por Jordi Pujol llevó por nombre "El proyecto 2000". "En él quedaron establecidos todos los pasos que había que llevar a cabo para fundamentar el relato catalanista, promoviendo el odio entre la gente, que debía ser la que forzase en un futuro la liberación de la nación". Esos métodos, además, contaron con el apoyo de las instituciones, y desde los medios de comunicación y las escuelas comenzaron a practicar un goteo constante que fue implantando todas esas ideas en el imaginario colectivo de los catalanes, explicó. "El tiempo, por ejemplo, que se da en TV3, es un tiempo de los Països Catalans, que engloba tanto Cataluña, como Valencia y Baleares, y hasta parte del sur de Francia, pero no el resto de España". Se fomentó también el discurso del odio, según Uceda, una de las claves en la estrategia separatista. "'Espanya ens roba' creo que nos suena a todos". Y surgió por último un movimiento inesperado que "llevó las mentiras históricas a otro nivel": "Un grupo de personas, muchas de las cuales no eran ni historiadores, comenzaron a robarle la historia al resto de España y a otros países, ya que se dieron cuenta de que tenía más chicha para afianzar el orgullo nacional. Ahora resulta que Santa Teresa de Jesús es catalana. Y Cristóbal Colón que, por cierto, no partió hacia América de Palos de la Frontera, sino de Pals, en Gerona; Leonardo da Vinci, Erasmo de Rotterdam (nacido este de una de las aventuras de Colón en uno de sus viajes), y la lista continúa. Lo curioso es que este movimiento ha acabado generando controversia dentro del sector catalanista, porque claro, a algunos les resulta complicado defender a Colón cuando fue el encargado de desatar el genocidio americano…".

Museo de Historia de Cataluña

Una vez acabada la primera ponencia, cogió el relevo Ángel Puertas, escritor madrileño afincado en Cataluña, y secretario de la sectorial de comunicación de SCC, para profundizar en un ejemplo concreto, donde todas las ideas expuestas por Uceda aparecen reunidas. "El hecho de que exista un Museo de Historia de Cataluña y no un Museo de Historia de España ya nos dice la importancia que le dan unos a la historia y la poca que le damos los otros", comenzó.

"Freud definió el nacionalismo como el narcisismo de las pequeñas diferencias", dijo. "Y el Museo de Historia de Cataluña es un homenaje a esta idea. Para un nacionalista, que es un narcisista, él siempre es más: o es el más brillante o es el más desgraciado". De esa manera, según explicó, en el museo se afianza constantemente la idea de que Cataluña es un ejemplo de nación perfecta, y España la causa de todos sus problemas. "La palabra España solo aparece a lo largo de la exposición en tres ocasiones: unida a la palabra crisis durante la pérdida de Cuba y Filipinas, para hablar del anticatalanismo que impera en España, y para hablar del fenómeno del españolismo. Fuera de esos tres ejemplos, las referencias pasan a ser Península, meseta, o sucedáneos".

Esa tergiversación de la historia es emprendida en el museo más por omisión que por falseamiento explícito, profundizó Puertas. "Todo lo que sea un hito que involucre a todos los españoles no es mencionado. Las Cortes de Cádiz de 1812, por ejemplo, no aparecen. Tampoco personajes ilustres de la historia de España que sean catalanes, como Prim… En la sección de cultura meten escritores y cantautores que utilicen solo el catalán, pero obvian a los que cultivaron el castellano", prosiguió. "Hacen con la historia como hacía Stalin en las fotografías, borran a los enemigos de su idea. Y convierten así el museo en un muñón", terminó.

Antes de dar por terminada la sesión, y de abrir el turno de preguntas, resonó una advertencia de Uceda: "El problema ahora está en Cataluña y en el País Vasco, pero en el futuro estará en toda España. Las competencias en educación las tiene cada Comunidad Autónoma, y se ha visto que es posible afianzar un relato nacionalista a través de la educación. Ya hay movimientos de ese tipo en Cantabria, Asturias, Galicia…". Pese a todo, Puertas se mostró esperanzado: "Las mentiras históricas son tan evidentes, que a poco que tengas formación, desmontar los argumentos de los independentistas es relativamente fácil. Yo creo que con paciencia, y reformando el sistema educativo, es un problema que se puede subsanar. Lo que pasa es que desde el Gobierno central se han dejado engañar. Han creído que el nacionalismo era un problema endémico de Cataluña y no han querido combatirlo. Pero no. Hace años también proliferó el anarquismo, o el carlismo, cosas que ya no existen. De la misma manera se puede acabar con el nacionalismo".

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