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Pedro Fernández Barbadillo

El origen de las JSU, la organización a la que pertenecían algunas de las "Trece Rosas"

El secretario general de las JSU fue Santiago Carrillo que reconoció que se convirtió en comunista al ver en Moscú a todos los rusos encantados con Stalin. Las juventudes de Carrillo fueron las tropas de choque de la represión.

Pedro Fernández Barbadillo
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El secretario general de las JSU fue Santiago Carrillo que reconoció que se convirtió en comunista al ver en Moscú a todos los rusos encantados con Stalin. Las juventudes de Carrillo fueron las tropas de choque de la represión.
LD

En los años 30 había siglas que eran omnipresentes en España y que hoy no dicen nada a casi nadie. Por ejemplo, UHP, que resumía la consigna Uníos Hermanos Proletarios; CNT, el sindicato anarquista; CEDA, el mayor partido de España en la República; y JSU.

JSU es el acrónimo de Juventudes Socialistas Unificadas y durante tres años, entre 1936 y 1939, estuvo asociado a todo tipo de movilizaciones, cuadrillas y hasta checas.

La bolchevización socialista

En unos pocos años, Francisco Largo Caballero pasó de consejero de Estado nombrado por la dictadura de Primo de Rivera a ministro de Trabajo en el primer Gobierno de Azaña y luego a vocero de la revolución obrera y la dictadura del proletariado. Y con él, que era secretario general de la UGT, el sindicato y el PSOE.

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José Díaz Ramos, Santiago Carrillo y La Pasionaria en un mitin de 1937

La radicalización de los socialistas la causó el fracaso de los Gobiernos de izquierdas del primer bienio republicano, donde hubo tres ministros del PSOE, y el crecimiento de la CNT, el sindicato rival que la UGT había atacado desde el Estado con la colaboración de la Dictadura.

El triunfo de las derechas en las elecciones de 1933 lanzó al PSOE a la sublevación. A principios de 1934, se produjeron las primeras reuniones entre los dirigentes de la Federación Socialista de Juventudes y la Unión de Juventudes Comunistas de España, con la finalidad de formar un frente único anti-burgués y conquistar el poder político para la clase obrera.

El golpe de 1934 ("huelga general pacífica", según Paul Preston) concluyó con varios de esos jóvenes apparatchiks en la cárcel, como Santiago Carrillo, secretario general de las Juventudes Socialistas desde mayo de ese año. Su encierro y la debilidad de la represión reforzó los planes de socialistas y comunistas para formar una única asociación.

A finales de febrero de 1936, mientras los partidos burgueses del Frente Popular se repartían las poltronas, los sectores obreros proseguían sus diferentes estrategias: dentro del PSOE, el combate por el poder, incluso a tiros, entre caballeristas y prietistas, y dentro del PCE la infiltración en otros partidos y sindicatos y su absorción.

El viaje de Carrillo al Moscú de Stalin

En esos días, las cúpulas de las juventudes socialistas y comunistas fueron invitados a Moscú. Uno de esos viajeros fue Carrillo, que reconoció que se convirtió en comunista al ver a todos los rusos encantados con Josif Stalin. No rompió con el PSOE, dijo en 1974, para trabajar en la unión de los socialistas con los comunistas y la adhesión del nuevo partido a la Internacional Comunista, la Komintern.

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Al regreso, se aceleró el proceso de unificación de las juventudes. En un mitin celebrado en Ventas (Madrid) en abril, se presentaron las Juventudes Socialistas Unificadas. Carrillo dijo que así se reparaba el "cisma" de 1921, en el que el ala radical del PSOE se escindió para formar el PCE. En junio, Carrillo ascendió al secretariado de las JSU. El congreso formal de unificación no se realizó debido a la guerra.

Indalecio Prieto fue uno de los pocos socialistas que se resistieron a esa unión y por ello recibió ataques de la prensa de las JSU y del PCE.

Los comunistas y muchos socialistas eran tan obedientes a las órdenes y los intereses de Moscú que, además de la fundación de las JSU, a finales de junio de 1936 se constituyó en Cataluña el PSUC, mediante la unión del PCE, el PSOE y otros partidos marxistas pequeños, salvo el POUM.

Tal como cuenta Manuel Tagüeña (Testimonio de dos guerras), uno de estos lacayos, la finalidad del PSUC era "hacer frente a los anarquistas y sus sindicatos"; es decir, no atender a una peculiaridad nacional catalana. El único ‘hecho diferencial’ para estos marxistas consistía en el gran arraigo de la CNT, enemiga del comunista, que en la guerra fue aniquilada por los rojos.

Participación en la matanza de Paracuellos

Con unos 140.000 afiliados fanatizados y adoctrinados para la violencia, a partir del 18 de julio, las JSU se convirtieron en una de las principales tropas de choque del Frente Popular, sobre todo en las luchas callejeras y la represión.

Muchos de los militantes de las JSU se integraron en el Quinto Regimiento, pero Carrillo, con veintiún años de edad, no pisó un solo frente de batalla. Se quedó mandando en los despachos.

Entre sus manejos, destaca una reunión la tarde del 7 de noviembre de 1936, entre Carrillo, consejero de Gobernación de la Junta de Defensa de Madrid, con diversos gerifaltes de las JSU y la CNT para decidir el destino de los miles de presos en las cárceles madrileñas. Es decir, su exterminio. Como escribió el comunista Tagüeña,

"la quinta columna (…) fue perseguida y desarticulada, sin darle oportunidad de intervenir":

De esta manera aséptica se describe una matanza preventiva.

En los siguientes meses, Carrillo reforzó su poder en las JSU, gracias a la confianza de los comunistas y a la muerte de Trifón Medrano. En el comité nacional celebrado en Valencia en mayo de 1937, el asturiano atacó a quienes se oponían a colaborar con los "católicos antifascistas". Una alianza con tontos útiles que aplicó en el franquismo y la Transición.

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Wenceslao Carrillo Alonso (1889-1963)

El epílogo de las JSU en España consistió en la venganza de los socialistas, anarquistas y militares republicanos. El Consejo Nacional de Defensa, formado por el general Miaja, el coronel Casado, los socialistas Besteiro y Carrillo (padre), abandonaron a docenas de comunistas en las cárceles de Madrid para que los encontrasen las tropas nacionales. También dejaron las listas de miembros.

Por ello, los servicios de información franquistas pudieron desarticular los intentos de los miembros de las JSU de reorganizarse en la clandestinidad y cometer atentados. Como consecuencia de uno de estos atentados, con tres muertos, el nuevo Estado ejecutó a varias docenas de condenados, entre ellas un grupo de mujeres que las izquierdas bautizó como las Trece Rosas.

El PSOE se harta de las JSU

En julio de 1939, se celebró en la ciudad francesa de Lille (que ha pasado de bastión comunista y socialista a dar más de un 20% del voto al Frente Nacional) un congreso internacional de juventudes socialistas, al que asistió Carrillo. El PSOE pidió la expulsión de las JSU debido a que "era un hecho público y notorio de que la JSU estaba bajo la disciplina comunista", como reconoció Tagüeña. Y los socialistas franceses lo consiguieron.

Al PSOE, su derrota militar y política y la huida de sus dirigentes (salvo Besteiro) con los bolsillos rebosantes de dinero robado, le eliminó de la oposición. Los socialistas del exilio se sumieron en polémicas entre ellos, como la de Prieto contra Negrín, que concluyó en la expulsión de éste.

El fracaso hizo recapacitar y civilizarse a los socialistas. Es una regla del PSOE: sólo son gente tratable cuando están vencidos. Por ello, refundaron las Juventudes Socialistas de España, separadas de las JSU. Su primer congreso de la posguerra lo celebraron en 1945.

Por su parte, los comunistas se volcaron en su partido, en la justificación del pacto de su jefe Stalin con Hitler, en la guerra contra los alemanes y en la conquista del poder. Carrillo tuvo suerte. En las purgas, reproches y ‘autocríticas’ por la derrota en España, gracias a sus padrinos y su acatamiento a la disciplina del partido (mostrada con la carta a su padre en la que reniega de éste), salió indemne.

La disolución en 1960

Como escribe Paul Preston en la biografía de Carrillo que publicó al año de morir éste, titulada El zorro rojo, el comunista asturiano

"Había llevado a los centenares de miles de miembros de las JSU a la órbita comunista. Eso había dotado al PCE de una inmensa influencia dentro de las fuerzas armadas de la República durante la guerra. Al menos hasta mediados de los años 60, los miembros de las JSU reclutados durante el conflicto formarían el grueso de la organización clandestina del PCE en España y serían el vivero en el cual se elegiría a la futura cúpula."

A medida que Carrillo, con menos de 25 años de edad, y el resto de los cuadros de las JSU ascendían, la rama juvenil se iba apagando. Las JSU ya no tenían justificación como vía de bolchevización del PSOE. En 1960, el PCE aprobó su disolución y en 1961 se reconstruyó la Unión de Juventudes Comunistas de España. Como las Comisiones Obreras, sus miembros practicaron el entrismo en las asociaciones juveniles de la España franquista y se beneficiaron de la colaboración entre católicos comprometidos y comunistas.

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