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El éxodo desconocido de los judíos en los países árabes

Entre 1948 y 1972 cerca de 800.000 judíos fueron expulsados de sus hogares en Oriente Medio y el norte de África.

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Entre 1948 y 1972 cerca de 800.000 judíos fueron expulsados de sus hogares en Oriente Medio y el norte de África.
Familia judía sale de Adén en 1949, provenientes de Yemen y con destino a Israel / Wikipedia

A mediados del siglo pasado alrededor de 800.000 judíos fueron perseguidos, reprimidos y expulsados de sus respectivos países, tanto en Oriente Medio como en el norte de África. La situación se repitió de forma parecida en lugares como Marruecos, Libia, Túnez, Egipto, Líbano, Yemen, Siria, Irak y Sudán, y tuvo su punto de inflexión en el año 1948. Antes ya se habían sucedido algunos episodios violentos: en 1945 en Libia, por ejemplo, 130 judíos fueron asesinados, incluidos 36 niños, durante unos pogromos que dejaron también varios cientos de heridos; además, en Iraq, y más concretamente en Bagdad, casi 200 habían sido asesinados en 1941. Sin embargo, las cosas terminaron de estallar con el plan de las Naciones Unidas para la partición de Palestina. La fundación de Israel fue recibida violentamente por los países vecinos, que no sólo reaccionaron contra el naciente estado, iniciando la conocida guerra árabe-israelí, sino que también protagonizaron persecuciones paulatinas contra su propia población judía. Miles de personas fueron expulsadas entonces de sus hogares, algunos de ellos milenarios, y vieron todas sus pertenencias expropiadas. Entre 1948 y 1972, unas 200.000 de ellas llegaron a Europa y Estados Unidos, mientras que cerca de 600.000 fueron absorbidas por Israel. A día de hoy siguen sin haber recibido ningún tipo de compensación por parte de sus países de origen.

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Lyn Julius

Lyn Julius es hija de refugiados judíos que salieron de Iraq en 1950 y se establecieron en Inglaterra. Es la fundadora de la Asociación de Judíos de Oriente Medio y Norte de África Harif; y acaba de publicar Uprooted. How 3.000 years of jewish civilisation in the arab world vanished overnight, un libro con el que trata de dar a conocer una realidad extrañamente olvidada en occidente. Hablamos con ella:

Pregunta: ¿Hasta qué punto la partición de Palestina fue una causa, y hasta qué punto una consecuencia, de la propia represión que se vivió en la zona a mediados del siglo pasado?

Respuesta: Se suele pensar que el éxodo de los judíos comenzó a raíz de la partición, con la fundación del Estado de Israel, pero la realidad es que antes ya existía un gran antisemitismo en todo el mundo árabe. Se vivieron masacres y pogromos. Había mucha discriminación. Los judíos fueron el chivo expiatorio, en gran medida debido a la influencia del nazismo en la zona. De hecho, el muftí de Palestina era un aliado nazi, e incluso tenía planificado el pleno exterminio de la población judía. Y todo eso sucedió antes del establecimiento de Israel. En 1941, siete años antes, por ejemplo, tuvo lugar la Farhud en Irak, donde fueron asesinados cerca de 180 judíos, y heridos varios cientos más.

P: ¿Se sabe cuántos judíos emigraron de los países árabes antes de la partición?

R: Pues ya existieron algunos casos concretos en Yemen a finales del siglo XIX, y también algunos más a comienzos del XX. Pero la verdad es que el gran éxodo se produjo después. Los judíos, a partir de ese momento, vivieron una enorme represión y se dieron cuenta de que no tenían futuro en ninguno de estos países.

P: En ese contexto, ¿la partición fue un problema o una solución?

R: Creo que la partición fue la solución más justa. Es decir, se trataba de un territorio reclamado por dos poblaciones distintas, y las Naciones Unidas estimaron que esa era la mejor manera de resolver el conflicto. Los judíos accedieron, pero los árabes no. No estaban dispuestos a comprometerse. De hecho, el mismo día después de la partición se sucedieron distintos actos violentos en todos los países árabes; y eso antes de la guerra de 1948. Sinceramente, creo que el lado árabe fue bastante responsable de cómo se sucedieron los acontecimientos, al no querer comprometerse.

P: ¿Qué opina del éxodo palestino, y de todos sus refugiados, que todavía existen?

R: Hay que entender que la partición no fue la causa del exilio de los palestinos. El éxodo palestino fue el resultado de la guerra. En realidad, si los árabes hubieran aceptado la partición y no hubiesen declarado la guerra, a día de hoy no existiría ni un refugiado palestino. Además, 160.000 árabes sí que se quedaron en el territorio. En contraposición, si se echa un vistazo al mundo árabe hoy, casi no quedan judíos allí. Hubo una limpieza étnica casi total. Eran judíos nativos de esos lugares, que no tenían nada que ver con Israel, pero que padecieron persecuciones en todos los países de la zona. Esos gobiernos fueron introduciendo diferentes leyes discriminatorias contra ellos; algo que jamás sucedió, a la inversa, en Israel.

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P: ¿Y por qué cree que es más conocido el éxodo palestino que el de los judíos árabes?

R: Porque no existen refugiados judíos a día de hoy. Todos ellos fueron perfectamente absorbidos, tanto en Israel como en otros países. Lo que pasa es que los árabes, por otro lado, estaban interesados en que los palestinos no fueran absorbidos nunca. Querían usarlos como arma contra Israel. Los palestinos siguen siendo refugiados desde hace 70 años. Pasan ese estado a sus hijos y a sus nietos, y eso no es normal. Si te fijas, todos los refugiados que ha habido han terminado, tarde o temprano, siendo absorbidos en sus respectivos países. Todos menos los palestinos. Es algo llamativo, teniendo en cuenta que en el siglo pasado, tras la Segunda Guerra Mundial, llegó a haber 60 millones de refugiados en todo el mundo.

P: ¿Cree que es acertado sostener que los refugiados musulmanes que existen a día de hoy están teniendo más dificultades para integrarse en occidente que otros, como los judíos, por ejemplo? Y si es así, ¿a qué se debe?

R: Bueno, en realidad existieron muchísimos problemas con los refugiados judíos. Israel no tenía la capacidad para absorber a los 600.000 judíos provenientes de los países árabes. No había casas suficientes, ni empleos. Los metieron en campos, con tiendas, y a algunos durante diez años, o más. Lo que pasa es que con los musulmanes hay un problema añadido, que es que un pequeño grupo de ellos no quiere integrarse realmente en sus países de acogida. La gran mayoría sí que quiere, pero hay una minoría que no. Ese es el principal problema que tiene Europa con ellos. Porque tienen una cultura diferente, una lengua diferente… Es necesaria la absorción. Pero hay que decir que Europa nunca les metió en campos con la intención de mantenerles allí durante 70 años, sin otorgarles la ciudadanía. En Israel, por ejemplo, todos los refugiados judíos tenían una cultura diferente. Eran árabes que se habían quedado sin recursos, que no sabían la lengua hebrea y que tenían una educación distinta; pero todos ellos fueron aceptados y absorbidos. Por eso ahora existe un mestizaje grande allí. A lo que voy con esto es a que el único problema para la integración de los musulmanes en Europa tiene que ver con esa minoría que practica la Yihad.

P: Otro argumento utilizado habla de los musulmanes de segunda o tercera generación. Aquellos nietos de refugiados que sí trataron de integrarse, pero que ven ahora que pese a todo continúan siendo "ciudadanos de tercera". ¿Qué opina usted?

R: No estoy completamente de acuerdo con eso. Yo creo que esas segundas y terceras generaciones que ahora practican la Yihad —no todos lo hacen— han sufrido un lavado de cerebro en las mezquitas. También a través de las redes sociales. Esa es la razón principal de sus ataques. La subida del islamismo ha influido mucho a esta nueva generación, que ya no ataca a países de acogida, sino que ataca a sus propios países. A los lugares donde han nacido. En Inglaterra muchos de ellos ni siquiera son árabes. Son musulmanes de Pakistán o de la India. Y todos ellos están integrados en la sociedad inglesa. Han nacido allí, hablan perfectamente inglés, y tienen todas las oportunidades. No creo que sea tanto un problema de pobreza y recursos, y sí más uno ideológico. Lo que pasa es que la gente no quiere reconocer que se trata de un problema ideológico. Y en Francia sucede lo mismo. Los musulmanes que atacan en Francia son musulmanes nacidos allí, pero que han aceptado algunas ideas radicales del islamismo: esas que llaman a atacar al infiel. Se trata, básicamente, de un problema ideológico.

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P: ¿Sigue habiendo antisemitismo a día de hoy?

R: Creo que sí. Estábamos hablando ahora de los refugiados que hay en Europa, y lo que la gente no sabe es que muchos de ellos traen consigo el antisemitismo que sigue existiendo en los países árabes. Eso es muy peligroso. Yo creo que una parte del islamismo a día de hoy es esencialmente antisemita. Porque está muy influido por el nazismo. Los Hermanos Musulmanes, por ejemplo, fueron fundados por Hasan al-Banna en Egipto, en 1928, y él estaba muy influido por esa ideología. Tenemos que decir las cosas como son, no explicarlo todo debido a la pobreza o a las condiciones de vida. El motivo principal de la violencia y el antisemitismo es el lavado de cerebro que sufren muchos jóvenes.

P: Miles de judíos árabes fueron expulsados de sus países, y sin embargo su historia no es excesivamente conocida. ¿Hasta qué punto no se conoce profundamente, en el resto del mundo, el antisemitismo que se vive allí?

R: Hace falta que se conozca más. Los judíos fueron las primeras víctimas de los Hermanos Musulmanes en Egipto, por ejemplo. En los años treinta se sucedieron constantes ataques. Y es algo que todavía pervive hoy. Hamás era la organización en Gaza de los Hermanos Musulmanes. Pero por otro lado, creo que es necesario que se conozca el éxodo judío porque, sinceramente, no puede haber paz en el Medio Oriente si no se conoce y se acepta la verdad. Y la verdad es que tuvieron lugar dos éxodos, que acabaron propiciando un cambio poblacional. Tanto los refugiados árabes como los judíos tienen derechos, y deben ser igualmente reconocidos. No se puede mirar un lado sin mirar el otro.

P: Hay quien reprocha al Estado de Israel su actuación con los palestinos, después de toda la represión que han sufrido los propios judíos históricamente.

R: Lo que pasa es que hay una cosa que la gente no sabe, y es que la mayoría de los israelíes hoy son descendientes de refugiados de países árabes y musulmanes. Son personas que no se han ido del Medio Oriente, pero que fueron expulsadas de sus hogares hace décadas, y quieren que los árabes reconozcan su sufrimiento. Lo que piden es justicia. Entonces, para que haya paz, los árabes deben reconocer su responsabilidad en el éxodo de miles de personas que, por ser judías, lo perdieron absolutamente todo. Algo que hay que comprender es que Israel es un estado del Medio Oriente en el que se juntan personas procedentes de todo el Medio Oriente. Es una mezcla de gente que ha encontrado refugio, porque en el contexto de la zona sólo los árabes tenían derechos políticos. A día de hoy, Israel es el único estado no musulmán que queda allí. Por eso, la gente cree que el Medio Oriente es únicamente árabe, pero eso no es así. Los pueblos judíos llevan allí desde hace miles de años, y tienen derecho a permanecer y a tener un estado. Esa es la realidad, insisto: Oriente Medio no es sólo árabe ni musulmán. Está lleno de personas que no lo son, como los coptos, o los yazidís, o los kurdos, que son musulmanes pero no árabes, y que reclaman su propio estado también. Existe muchísima variedad allí, pero la mayoría de los europeos no la conocen. Es mucho más complicado todo que Israel contra los árabes.

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Cifras manejadas por los expertos Normal Stillman, Howard Sachard y por la fundación Harif

(Evolución de la población judía en los países árabes a lo largo del pasado siglo).

P: ¿Cree que, desde occidente, a veces se mira con cierta indulgencia los excesos de algunos árabes y musulmanes?

R: Es algo muy difícil. A mí me parece que en Europa existe todavía un cierto sentimiento de culpa por el colonialismo. Y creo que la indulgencia que se muestra con los árabes y musulmanes viene de la opresión que sufrieron entonces. Pero el multiculturalismo también es un factor. Ese sentir que no se puede juzgar a otras culturas. En ese sentido, sí, creo que hoy en día existe una tendencia que mueve a la gente a mirar con indulgencia los excesos de los musulmanes. El ejemplo del feminismo es llamativo, por ejemplo: muchas feministas, a día de hoy, no es que no se atrevan a criticar a los musulmanes, es que se han convertido en sus aliadas. Y eso pese a que los musulmanes tratan mal a sus mujeres, a que no toleran la diferencia… También tratan mal a los homosexuales. Es una alianza que se ha dado especialmente en la izquierda, y es muy difícil de explicar. Todos ellos cargan exclusivamente contra Israel, pese a que es el país más liberal del Medio Oriente. El único donde los homosexuales no son perseguidos, donde hay feministas… No es lógico. Pero como te decía, creo que las dos causas principales de ello son el postcolonialismo y el multiculturalismo.

P: Pero si la causa es el postcolonialismo, ¿por qué no mirar también con indulgencia la opresión que vivieron otras razas y religiones?

R: Porque los estados que surgieron tras el colonialismo fueron todos musulmanes. Al principio muchos de ellos se decían seculares, pero después todos promulgaron constituciones islámicas, que excluían las diferencias y que perseguían a los que no eran como ellos. Y esto sucedió en todo Oriente Medio, haciendo que desde Europa se asociase el lugar exclusivamente con árabes y musulmanes. Hicieron una limpieza étnica en todos los países, expulsando a las minorías. Primero echaron a los judíos, después a los cristianos asirios, después a los yazidís, a los bahá’is, a los cristianos egipcios… En todas partes, miles de personas tuvieron que huir. Ninguno de estos países fue fundado en los valores liberales. De hecho, hoy en día todavía alguno de ellos conserva leyes que dicen que no se puede ser ciudadano si no se es musulmán. Es algo que no se debe obviar.

P: En lo que respecta a Israel, ¿existe una posible solución pacífica al conflicto con los palestinos?

R: Sí, sí que existe. Lo que pasa allí es que los palestinos quieren regresar, pero los refugiados judíos no quieren que lo hagan. Habría que convencer a los palestinos para que abandonen su demanda, ya que, de la misma forma que ellos, miles de refugiados judíos no pueden regresar a sus hogares en todo Oriente Medio. No sería justo para los judíos que fueron expulsados. Creo que la paz sólo puede alcanzarse si se llega a este acuerdo: que los judíos estén en un lado y los palestinos en otro. Que cada uno tenga su propio lugar separado. Y para que esta solución se dé, es necesario que a los palestinos se les conceda de una vez por todas unos derechos, bien en los países árabes donde siguen refugiados, o bien en su propio estado de Palestina, pero no en Israel.

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