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Santiago Navajas

Churchill, la Gestapo y Hayek

¿Cómo es posible que Churchill perdiese las elecciones tras la II Guerra Mundial, además por paliza ante Clement Attlee?

Santiago Navajas
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¿Cómo es posible que Churchill perdiese las elecciones tras la II Guerra Mundial, además por paliza ante Clement Attlee? El héroe de guerra que había vencido a Hitler triturado por un laborista que podría ser el ídolo de Pablo Iglesias por su programa de nacionalizaciones, intervencionismo estatal y proteccionismo económico. Entre los factores que explican la derrota de Churchill destacan dos: la Gestapo y Friedrich Hayek.

En esa época dos libros escritos por dos liberales de la London School of Economics se convirtieron en sorprendentes éxitos de venta. William Beveridge, el líder del Partido Liberal y gestor de la LSE, era el autor de un famoso informe que lleva su nombre en el que explicaba cómo llevar a una nueva fase el Estado de Bienestar inglés que habían iniciado los liberales de Gladstone al final del XIX y de Lloyd George al principio del XX. Friedrich Hayek, profesor en la LSE, había publicado Camino de servidumbre, en la que se criticaba el fuerte incremento del proteccionismo y el intervencionismo en aras de la ingeniería social totalitaria. Recordemos que era una época en la que los progresistas proponían la eugenesia obligatoria para enfermos, "tarados" y otros seres humanos que no demostrasen estar a la altura del grupo de Bloomsbury.

Aunque Beveridge y Hayek no estaban tan lejos fueron utilizados como los mascarones de proa de dos cosmovisiones del mundo, la socialista y la liberal. Cincuenta años después el ultraizquierdista Ken Loach hizo un documental, El espíritu del 45, sobre esa época y entrevistó a un economista de un think tank afín al laborismo que miente descaradamente (o no se lo ha leído que será lo más probable tratándose de un intelectual socialista) sobre el contenido del libro de Hayek

"Si empiezas interfiriendo solo un poco en la economía tomas el camino hacia el totalitarismo… solo por introducir gastos para el bienestar o nacionalizar la industria"

y afirma que los tories hicieron miles de copias del libro de Hayek. Lo cierto es que Hayek propone en el libro un estado de bienestar de corte liberal aunque sí se opone al programa nacionalizador, intervencionista y proteccionista que los socialistas occidentales, con el New Deal de Roosevelt en cabeza, que evidentemente llevarían al totalitarismo si se implementase realmente. Afortunadamente la izquierda civilizada le ha hecho más caso a Hayek, aunque nunca lo admitirá, que a Ken Loach: el PSOE tiró a Marx al cubo de la basura, las bandas terroristas que asolaron suelo europeo durante la reconstrucción de las democracias liberales, de las Brigadas Rojas a ETA, fueron finalmente derrotadas, y los EEUU abrazaron las políticas liberales de Ronald Reagan en los años 80 que fueron continuadas por el demócrata Clinton.

Pero los laboristas fueron muy hábiles aprovechando un discurso de Churchill en el que advertía sobre el peligro de que un gobierno laborista terminase al estilo de la Gestapo para lanzar el bulo de que Hayek era asesor de Churchill. Attlee y Dalton le atacaron por la comparación y subrayaron su dependencia de Hayek. Sin embargo, la advertencia, que no profecía, de Churchill-Hayek tenía todo el sentido del mundo ya que el progresismo occidental miraba con ojos arrobados al socialismo soviético y prefería Moscú a Washington.

Tan buenos eran los socialistas británicos en la demagogia y la manipulación que al pensador austriaco lo llamaban "Friedrich August von Hayek" aunque el "von" lo había perdido en Austria después de que los socialistas austríacos acabaran dogmática y autoritariamente con un signo que encontraban en su resentimiento enfermizo inaceptablemente aristocrático. Y de paso darle a Hayek un aura de germano medio nazi (también en el documental de Loach se refieren al pensador liberal como "Friedrich August von Hayek")

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Hayek

En realidad, Hayek solo se encontró en una ocasión con Churchill en una cena. En sus palabras:

"Fui invitado a un cena con Churchill... ingería brandy en grandes cantidades... apenas si podía hablar... Estaba completamente bebido... Media hora más tarde pronunció uno de los discursos más brillantes que jamás haya escuchado"

En ese breve encuentro Churchill le dijo a Hayek que tenía razón en todo pero que su programa de libertad, prosperidad y derechos no se podría llevar a cabo en el Reino Unido. Como pasó en España en el célebre debate entre Manuel Pizarro y Solbes la gente prefirió creer al que evidentemente mentía antes que al que advertía sobre el desastre que se venía encima. Todo el entramado de corrupción, ineficiencia e hipocresía social que puso en marcha el gobierno Atlee llevó a la ruina económica al Reino Unido hasta que apareció una nueva heroína de guerra, en este caso de guerra fría, que acabó con el reverso izquierdista de los nazis, los comunistas. Muchos años después, Hayek llegaría a conocer a la Churchill femenina que sí que llevaría a realizar su sueño. Pero es otra historia, la de Margaret Thatcher.

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