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Antonio Pérez Henares: "Estamos asistiendo al inicio de la dictadura de la teocracia progre"

El escritor ha intervenido durante el curso Novela y cine históricos: del libro a la pantalla, que está teniendo lugar en la sede de la UNIA de Baeza.

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El escritor ha intervenido durante el curso Novela y cine históricos: del libro a la pantalla, que está teniendo lugar en la sede de la UNIA de Baeza.
Antonio Pérez Henares durante la inauguración del curso Novela y cine históricos: del libro a la pantalla | UNIA

"Creo, la verdad, que la gente tiene ganas de reencontrarse con su propia historia, porque ya está harta de la caricatura cutre a la que nos tienen acostumbrados". Así resume el periodista y escritor Antonio Pérez Henares (Chani) el fenómeno de ventas que constituye desde hace tiempo la novela histórica en España, "uno de los países con un pasado más rico, que más han influido al conjunto de la humanidad, y sin embargo el que se ha mostrado más incapaz de contárselo a sí mismo". Su intervención se encuadra dentro del curso de verano Novela y cine históricos: del libro a la pantalla, que está teniendo lugar estos días en la sede de la Universidad Internacional de Andalucía en Baeza, Jaén; y el título de su ponencia no puede ir más en consonancia con ese mensaje que no se cansa de repetir: "La historia sí tiene quien la escriba, pero no quien la cuente".

Precisamente acaba de publicar su última novela, Cabeza de Vaca (Ediciones B), que narra las andanzas del "primer caminante hacia el oeste norteamericano de la historia del hombre blanco". Su labor de investigación le llevó a recorrer aquellas tierras y cerciorarse de algo que ya intuía: "Hemos sido incapaces de contar bien nuestra historia". Aunque no cree que se deba a la dejadez de algunos escritores. "En literatura no podemos quejarnos de falta de tradición; allí están los grandes para el que quiera leerlos. En la pantalla, sin embargo, la cosa es bien distinta". Considera que "existen infinidad de acontecimientos inauditos, epopeyas formidables, que no conocemos porque nadie las ha relatado"; y no puede evitar las comparaciones con otros países como Estados Unidos, "que ha llegado a hacer enormes películas y producciones deslumbrantes con las vidas de simples bandoleros y vaqueros". Así las cosas, resume su diagnóstico escuetamente: "Hemos terminado haciendo de la Leyenda Negra nuestra seña de identidad".

Preguntado acerca de ese fenómeno, sin embargo, matiza: "En realidad el desprecio a nuestra historia es bastante reciente. Viene de la mano de una extrema izquierda con un nivel intelectual nulo, que parece no haber leído a Machado, a García Lorca, a Unamuno o incluso a Neruda, intelectuales que no tenían complejos a la hora de defender la idea de España". Con respecto a ese asunto concreto, además, considera que "el problema está en que los que se hacen llamar comunistas hoy en día están queriendo regresar a la peor etapa del siglo XX, a antes de la caída del Muro de Berlín, porque han abandonado la senda de aquellos que dejaron atrás hace tiempo la persecución de la utopía autoritaria". Y añade que "estamos asistiendo al inicio de una dictadura —cursi, pero ojo con ella— que responde única y exclusivamente a los mandamientos escritos en piedra de la teocracia progre". De esa forma, aborda la corrección política como "el arma principal de los dictadores que pretenden limitar la libertad de expresión", y lo resume todo con un ejemplo: "Hoy en día es peor que te llamen machista que asesino. No tienes escapatoria si se da el caso. Basta que te acusen y te etiqueten para que tu condena se haga efectiva, porque no existe la opción de defensa. En el fondo son los mismos métodos estalinistas que buscaban reducir al acusado a algo infrahumano, para así justificar más fácilmente su purga".

Todas esas aseveraciones encajan, a fin de cuentas, con algunas de las ideas expuestas por el escritor Emilio Lara, director del curso, durante su propia intervención. "No hay que olvidar que, desde muy temprano en la historia del cine, las sociedades ya eran bastante conscientes del poder de manipulación ideológica que podía tener la gran pantalla". Como ejemplo menciona Escipión el africano, la película de 1937 con la que el régimen de Mussolini dio inicio a la propaganda de estado que después perfeccionaría tanto el nazismo alemán. "Los nacionalismos siempre han visto en el cine un elemento de difusión ideológica fundamental, y casi siempre han explotado, más que ningún otro, el género bélico".

Pintor de batallas busca artistas que le ayuden en su tarea

La última intervención del lunes corrió a cargo de Augusto Ferrer Dalmau, "el pintor de historia español más importante de la actualidad, que ha reconectado directamente con la tradición del siglo XIX que se perdió durante el XX", en palabras de Lara. De esa forma, en una tertulia guiada a través de varias de sus obras, el artista catalán explicó sus principales objetivos cuando se lanza a pintar: "Lo que busco es conseguir una fotografía, una instantánea, de aquellos momentos históricos que hemos leído tantas veces pero que nunca hemos podido ver". Para ello asegura que "el 50 por ciento del trabajo" ni siquiera le corresponde a él, sino a sus asesores históricos, que le detallan "con una precisión asombrosa" todos los elementos de la época, desde la vestimenta de las gentes hasta el armamento de los soldados, "para evitar cualquier tipo de anacronismo".

Antes de acabar, eso sí, quiso profundizar en el proyecto que le mantiene ocupado en estos momentos: "Un taller de pintura histórica español, al estilo del mítico taller Grekov ruso, que lleva ya cien años de labor allí con una media de veinte pintores trabajando y que aquí, sin embargo, no tiene nada parecido". El propio Ferrer Dalmau explicó que se trata de una idea que le mantiene ilusionado, "porque existen tantos episodios de nuestra historia que es imposible que una sola mano pueda pintarlos todos", y aseguró que siente "bastante optimismo" con respecto a las posibilidades de que el proyecto llegue a buen puerto.

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