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Pedro Fernández Barbadillo

De Moscú a Kiev pasando por Guernica

¿Por qué pedimos a un político extranjero que conozca nuestra historia cuando no la conocemos nosotros mismos? Todas las claves de lo que pasó en Guernica.

De Moscú a Kiev pasando por Guernica - Pedro Fernández Barbadillo
Soldados del bando Nacional tras el bombardeo | Cordon Press

Ha indignado a muchos españoles y entusiasmado a otros la mención que el presidente de Ucrania hizo del bombardeo de Guernica en un discurso en el que nos riñó por no ayudarle lo suficiente frente a la invasión rusa.

¿Por qué pedimos a un político extranjero que conozca nuestra historia cuando no la conocemos nosotros mismos… y cuando la mayoría de los indignados o entusiasmados no habrían sabido situar a Ucrania en un mapa hasta que comenzó la guerra?

Los tópicos y estereotipos a la hora de juzgar a naciones extranjeras son muy frecuentes. La lectura de las opiniones sobre España de la cúpula nacional-socialista alemana provoca risa: Franco no se unía a la guerra en el bando alemán porque era judío y estaba controlado por los curas; no digamos lo que creían de los eslavos. En Gran Bretaña se ignora a Juan Sebastián Elcano hasta el punto de que se enseñaba que Francis Drake fue el primer navegante en circunnavegar el globo. Barack Obama puso a la Córdoba de los Omeyas y Almanzor como ejemplo de tolerancia. Y yo le dije a mi padre que cancelase una suscripción al Economist porque si la revista editada en Londres ilustraba informaciones sobre Madrid y Barcelona con dibujos de bailadoras flamencas y jinetes rondeños ¡qué fiabilidad tenía lo que contara de Oriente Próximo o de Sudamérica!

Guerra civil interminable

Lo lamentable es que el único episodio de la guerra civil española mundialmente conocido, aunque se trate de un episodio menor, y sólo porque en él aparece el supervillano del siglo XX, Adolf Hitler, ha servido para mostrar de nuevo el paletismo español.

Hubo un tiempo, relumbrante a pesar de no ser inclusivo, en el que los españoles, como escribió Rafael García Serrano, "se repartían el mundo como una tajada de melón, como un queso de las propias ovejas, como un huerto familiar". Desde el siglo XIX, con algunas excepciones, los españoles, aunque viajen mucho, viven encerrados mentalmente en aldeas divididas por rencillas donde todos se unen para impedir que nada mejore, ni siquiera se limpien las calles.

El mundo está cambiando y la historia ha regresado. Como ha dicho un general italiano (¡italiano!), Claudio Graziano, "hay dos palabras que ya no existían en nuestro diccionario como europeos, guerra y enemigo, que siguen existiendo". Europa es cada vez más pequeña, más pobre, más dependiente y más vieja. Y en vez de preocuparnos por nuestro futuro rodeado de naciones hostiles, discutimos sobre el pasado. Sirva de modelo cierto ilustre catedrático conocido ya sólo por sus novelerías y sus modales tabernarios, que, a pesar de vivir en Bruselas y de saber alemán, usa la polémica para ¡volver a ajustarle las cuentas a Franco y a Ricardo de la Cierva! Viejos alanceando a muertos. ¡Qué deprimente… y qué rastrero!

Vayamos al pasado sólo para recuperar el que es para mí el mejor análisis de la polémica de Guernica-Ucrania, un artículo de Julio Camba de 1935 titulado 'Italianos y etíopes' y publicado por ABC cuando este periódico no era eco atrasado de las consignas progres:

"Todos los conflictos bélicos que estallan en el mundo no interesan nunca, a los españoles, más que en cuanto pueden suponer una variación táctica de nuestra antigua e interminable guerra civil. Unas veces hacemos de rusos y japoneses, otras de aliadófilos y germanófilos, y ahora, aunque no pase nada en Abisinia, ahora vamos a hacer de etíopes e italianos."

Y a este genio del columnismo lo quieren sustituir por Manuel Chaves Nogales, que, para mí, no pasa de ser un periodista con un estilo plano y aburrido.

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Adolf Hitler y Francisco Franco en hendaya el 23 de octubre de 1940

¿Qué pasó en Guernica?

Para concluir, hagamos unos apuntes breves sobre el bombardeo de Guernica.

  • No fue el primer bombardeo sobre población civil. El Gobierno del Frente Popular empleó su aviación y su armada para bombardear numerosas ciudades en el verano de 1936, desde Huesca a Larache y desde Ceuta a Oviedo. Guernica, además, no era ciudad abierta, sino un objetivo militar.
  • El 31 de marzo de 1937 la aviación italiana bombardeó Durango y causó una cifra de muertos que ronda los 250. La matanza de presos desarmados en las cárceles de Bilbao (muchos de ellos sin relación con la conspiración ni la guerra), cometida el 4 de enero, alcanzó los 224.
  • El número de muertos en Guernica se desconoce porque ni el Gobierno ni la Universidad vascas han elaborado una lista. Las que conocemos, hechas por el general Jesús Salas Larrazábal y una asociación local, sitúan los fallecidos entre 120 y 160, muy lejos de los más de 1.600 que aventuró el Gobierno vasco de 1937 y que muchos historiadores siguen dando como válidos. Otros de éstos afirman que el número es incalculable y jamás se conocerá.
  • El ataque a Guernica lo ordenó por su cuenta el mando alemán de la Legión Cóndor, aliada de los nacionales, para impulsar la ofensiva y la toma de Bilbao.
  • La prensa británica, sobre todo el corresponsal George Steer del The Times, usó el bombardeo para animar al rearme contra Alemania, al que se oponían, entre otros, los laboristas. La misma prensa ignoró el bombardeo de Durango, porque se pretendía separar a Italia de Alemania.
  • Guernica se ha convertido en mito por la negativa del bando nacional a reconocer su responsabilidad en el bombardeo y la campaña posterior, con el cuadro de Picasso.

¿Y de qué sirve volver a recordar lo anterior cuando Argelia nos va a subir el precio del gas natural… al que nos engancharon los socialistas?

Cómo me gustaría preguntar a los tertulianos que han pasado de ser expertos en vacunas y epidemias a serlo en estrategia militar y en la psicología de Vladímir Putin con qué países limita Argelia.

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