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Pedro Fernández Barbadillo

Cronología de la batalla de Normandía, 'Overlord', en la Segunda Guerra Mundial

¿Quién hizo más por derrotar al Hitler? ¿Los aliados o Stalin?

¿Quién hizo más por derrotar al Hitler? ¿Los aliados o Stalin?
Desembarco de Normandía | Cordon Press

Desde hace unos años, en concreto desde la reanudación del enfrentamiento político y militar entre Occidente y Rusia, se ha convertido en repetitiva la polémica historiográfica de quién hizo más por derrotar a Adolf Hitler.

¿A cuántos rusos mató Stalin?

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Joseph Stalin

Moscú y sus quintas columnas en Europa recuerdan el sacrificio de casi 27 millones de seres humanos bajo el mando de Stalin para liberar al mundo del III Reich. Una cifra que es verdadera, pero que no fue exclusivamente responsabilidad del Eje.

El Stavka soviético practicaba unas tácticas que vimos reproducidas en Chechenia y ahora en Ucrania, consistentes en choques frontales y el uso de la infantería como masa de maniobra contra posiciones fortificadas del enemigo. Con unas frases del historiador Norman Davies, experto en la SGM en Europa Oriental (Europa en guerra 1939-1945), podemos hacernos una idea de la crueldad con que los bolcheviques trataron a su propio pueblo:

"Sólo en 1941 y 1942, el NKVD fusiló a más de 198.000 soldados pour encourager les autres"

"El Ejército Rojo sufrió unos niveles de deserción sin precedentes"

"la vida en sus filas era tan insoportablemente dura que, para muchos, la muerte ante los cañones del enemigo era un bienvenido alivio"

"es posible que las bajas que el Ejército Rojo se infligió a sí mismo superasen a las que sufrieron en combate los ejércitos británico y estadounidense juntos"

1943, cuando la suerte cambió de bando

A la apertura del segundo frente en Europa se le puso un plazo en la Conferencia de Teherán, celebrada entre el 28 de noviembre y el 1 de diciembre de 1943 en la capital de Irán, país neutral ocupado por soviéticos y británicos. El 9 de septiembre, Irán se convirtió en beligerante al declarar la guerra a Alemania. El presidente Franklin Roosevelt le dijo a Stalin que la Operación Neptuno (el primer nombre en clave) se produciría en la primera mitad de 1944 y para la cual EEUU estaba acumulando tropas y material en Gran Bretaña.

En ese momento, la SGM había girado ya a favor de los Aliados. El 2 de febrero, se rindieron los restos del VI Ejército alemán y las fuerzas italianas, rumanas y húngaras en Stalingrado, batalla en la que se produjeron más de 2,2 millones de muertos, heridos y desaparecidos de ambos bandos.

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Tanques sovieticos atacando en la Batalla del Kursk

En la primavera, la flota submarina alemana en el Atlántico fue anulada: en abril fueron hundidos 15 sumergibles y en mayo 34. En 1942, el tonelaje naval de los Aliados destruido ascendió a 5,93 millones; en 1943 cayó a 1,89 millones.

El 13 de mayo, cerca de 150.000 militares alemanes e italianos se rindieron a los Aliados en Túnez, con lo que terminó la guerra en África y se preparó el primer asalto a Europa.

El 5 de julio, el mando alemán, que mantenía la iniciativa en el frente oriental a pesar de Stalingrado, lanzó la Operación Ciudadela contra el saliente de Kursk (de unos 250 kilómetros de norte a sur y 150 kilómetros de este a oeste de extensión). El Ejército Rojo estaba al tanto del ataque debido a su soberbia red de espías, con lo que preparó contramedidas, que frenaron la ofensiva y desgastaron a los soldados y los carros, y reunió reservas para una contraofensiva.

La noche del 9 al 10 de julio, los norteamericanos y los británicos desembarcaron en Sicilia. Para evitar el hundimiento del régimen fascista, Hitler ordenó trasladar el II SS Cuerpo Pánzer al Mediterráneo, pero al final sólo se retiró la División Leibstandarte SS. El 25 de julio, Mussolini fue destituido y arrestado por el rey Víctor Manuel III, que lo sustituyó por el mariscal Badoglio, uno de los generales más vencidos del siglo XX. El 8 de septiembre, el Gobierno italiano solicitó un armisticio a los Aliados y poco después declaró la guerra al Reich.

A Alemania empezaban a faltarle recursos materiales y humanos. Aunque escaparon de Sicilia al continente unos 100.000 hombres, en Kursk los alemanes perdieron cientos de tanques y aviones, más de 100.000 soldados y, como luego se comprobó, la iniciativa en el frente oriental. Stalin, que movilizó a millones de hombres y mujeres, tenía carne de cañón de sobra y no le dolía quemarla en las hogueras. Mientras tanto, la industria de EEUU era capaz de construir tres o cuatro barcos de la libertad (Liberty Ship) al día.

La victoria estaba cerca, pero iba a costar aún océanos de sangre y dolor.

El segundo frente

Los anglosajones emplearon sus espías y sus estaciones de radio para confundir al enemigo. La Operación Fortaleza hizo creer a los alemanes que había un ejército preparado en el norte de Gran Bretaña para desembarcar en Noruega y otro, mayor todavía, en el sur, en Kent, apuntando a Calais. Las intercepciones de mensajes como los que remitía el embajador de Japón en Berlín a Tokio confirmaban que la dirección del III Reich esperaba la invasión por el punto más estrecho del canal de La Mancha. Para darle más verosimilitud, se colocó a George Patton, el mejor general norteamericano de la guerra, al frente del inexistente I Grupo de Ejércitos de EEUU.

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El 6 de junio, Overlord supuso la apertura del temido segundo frente, que Hitler había evitado en 1939 mediante su pacto con Stalin. Antes de acabar junio, en el tercer aniversario de Barbarroja, Stalin lanzó la Operación Bagration, la mayor de la guerra, a lo largo de todo el frente oriental. Se prolongó hasta el final de agosto, expulsó a la Wehrmacht del territorio de la URSS, salvo los países bálticos, y aterrorizó de tal manera a Finlandia, Rumanía, Hungría y Bulgaria, que pactaron armisticios con Moscú.

Debido a la resistencia feroz de los alemanes (entre los soldados vestidos con el uniforme feldgrau había numerosos ucranianos, rusos y georgianos), a las seis semanas del Día D las tropas aliadas seguían encerradas en Normandía, aunque habían tomado el puerto de Cherburgo.

Sin embargo, la ruptura del frente era cuestión de tiempo, ya que los mariscales Rommel y Von Rundstedt no estaban recibiendo refuerzos humanos ni materiales suficientes para sustituir lo perdido, y las V-1 no habían reducido la supremacía aérea. En las reuniones que mantuvieron los dos mariscales alemanes con Hitler los días 17 y 29 de junio, éste les ordenó mantener el frente mientras la Kriesgmarine y la Luftwaffe destruían la flota enemiga que seguía trasladando hombres y material, cosa que no ocurrió

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General Patton

Durante dos meses, los anglosajones avanzaron con lentitud. Eisenhower por fin recuperó a Patton y le nombró jefe del III Ejército. De esta manera, participó en la Operación Cobra. Ésta consistía en una maniobra de las tropas de EEUU para romper las líneas alemanas y penetrar en Bretaña, más al sur y al oeste. Se inició el 25 de julio.

El III Ejército, situado en el flanco derecho del ataque, rompió el frente en el pueblo de Avranches ayudó a cerrar la bolsa de Falaise, despejó las orillas del río Loira y, después de girar al este, hacia la frontera con Alemania, avanzó hasta más allá de Le Mans y Alençon. Falaise fue un mini-Stalingrado, donde los vencedores capturaron a unos 50.000 prisioneros.

Los aliados marcharon sobre París, donde entraron el 23 de agosto. El día 15 se había producido un desembarco en la costa del sur de Francia (Operación Dragón), sin apenas bajas. Casi toda Francia quedó liberada en las semanas siguientes, salvo unos puertos fortificados en el oeste (Brest y Lorient) y Alsacia-Lorena y las Ardenas en el este.

Mientras tanto, el alzamiento de los patriotas polacos en Varsovia fue aplastado por alemanes sin que interviniera el Ejército Rojo de Konstantin Rokossovsky, por orden de Stalin.

Los avances se detuvieron en el frente occidental en el otoño, debido al agotamiento de las tropas y al alargamiento de las líneas de suministro (el puerto de Amberes no se liberó hasta noviembre). Los alemanes se pudieron reorganizar y Hitler empezó a preparar un ataque en uno de los puntos débiles del dispositivo aliado: la ofensiva de las Ardenas.

Ese verano, por primera vez desde el comienzo de la guerra, la Wehrmacht no pudo lanzar ninguna ofensiva, como había hecho en los cinco años anteriores.

La unidad llevó a la victoria

Para Bagration, Stalin reunió unos 2,4 millones de soldados y más de 5.000 aviones y 3.700 tanques. Para el Día-D, Eisenhower movilizó a casi 1,5 millones y 9.500 aparatos aéreos de todo tipo, aparte de unos 5.000 buques. ¿Cuál fue el papel de cada país en la derrota del III Reich?

En una entrevista que le hice en 2018, el historiador Anthony Beevor daba su opinión:

"No tengo ninguna duda: el 80% de las bajas alemanas las causó el Ejército Rojo. Pero el argumento de Vladímir Putin de que la URSS, de hecho, ganó la guerra por su cuenta, sin serle necesaria la ayuda de los aliados, es estúpido y mentiroso. Sabemos que tanto Stalin como el mariscal Zukov reconocieron que la URSS jamás habría sobrevivido para ganar la guerra sin la ayuda británica y sobre todo de EEUU: acero, comida y en especial 500.000 vehículos militares que transformaron la movilidad del Ejército Rojo. Otro aspecto que los historiadores rusos se niegan a aceptar hoy es que los bombardeos británicos de ciudades alemanas forzaron a la Luftwaffe a trasladar la mayoría de sus escuadrones de combate y artillería antiaérea del frente Oriental a la defensa del Reich. Y esto dio la superioridad aérea a la Unión Soviética."

El Pacto Tripartito, sólo sirvió para cargar a Alemania con aliados inútiles, como Italia, o aliados desleales, como Japón, que se guió solo por sus propios intereses y condujo a Berlín y Roma a declarar la guerra a EEUU. De haberse enfrentado Alemania contra cada uno de los dos bloques, el anglosajón, o el soviético, el resultado podría haber sido distinto, a pesar de dificultades estructurales como la falta de materias primas. La Werhmacht, subraya Davies, era superior a cualquiera de sus enemigos por separado; pero éstos, juntos, la derrotaron.

Al final, como dijo el general Franco, la SGM se iba a librar entre los invencibles y los inagotables, y vencerían éstos. Así ocurrió.

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