
Las Cortes de León de 1188 han protagonizado el espacio de historia en Es la Mañana de Fin de Semana, donde el divulgador Rubén García ha puesto en valor una efeméride que, aunque ocurrió hace más de ocho siglos, sigue teniendo un peso enorme en la historia política europea.
El contexto no podía ser más complicado. Alfonso IX de León llegó al trono con solo 17 años, sin recursos y rodeado de conflictos internos y externos. Lejos de optar por la vía militar o las alianzas tradicionales, tomó una decisión poco habitual para la época: convocar una asamblea amplia.
Lo verdaderamente revolucionario fue que, además de nobles y clero, permitió la entrada de representantes de las ciudades, dándoles voz y voto. "Ahí está la clave", explica el historiador: por primera vez en Europa occidental, los ciudadanos participaban en decisiones del reino.
De la curia a las Cortes: el gran salto político
Hasta entonces, las reuniones del rey —las curias— eran espacios cerrados a las élites. En 1188 se produce un cambio fundamental: aparecen los llamados cives electi (ciudadanos elegidos), procedentes de ciudades como León, Zamora o Salamanca.
Ese paso convierte la reunión en algo más que una asamblea consultiva: es el germen de un sistema representativo. No en vano, la Unesco reconoció estos decretos como el testimonio documental más antiguo del parlamentarismo europeo.
Uno de los aspectos más llamativos es el contenido de los llamados decreta, donde aparecen principios sorprendentemente modernos:
- Presunción de inocencia
- Limitación de abusos de poder
- Inviolabilidad del domicilio
- Regulación de la legítima defensa
Además, el rey se comprometía a no tomar decisiones clave —como declarar la guerra— sin el consejo conjunto de nobles, clero y ciudadanos. Un pacto mutuo que introduce la idea de consenso político.
Durante mucho tiempo se atribuyó el origen del parlamentarismo a Inglaterra, especialmente a la Carta Magna de 1215. Sin embargo, las Cortes de León son anteriores y, a diferencia de aquel texto, sí incorporaban representación ciudadana.
Otros ejemplos europeos también llegaron después: el Parlamento inglés con comunes en 1265, las dietas alemanas con burguesía en 1232 y los Estados Generales franceses en 1302.
Pese a su importancia, este hito quedó diluido con la unión de León y Castilla bajo Fernando III el Santo y el auge posterior del absolutismo. No fue hasta 2013 cuando la Unesco reconoció oficialmente a León como cuna del parlamentarismo.
