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'Me gusta Catalunya, me gusta España'

A veces pensamos que catalán es cuasi sinónimo de nacionalista. Pero en Cataluña hay muchas, muchísimas personas que no tragan.

José Aguilar Jurado
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Sergio Fidalgo es un periodista barcelonés (y periquito) que ha trabajado en un sinfín de publicaciones y emisoras. Ha sido redactor erótico, perodista deportivo y cronista político. Y es el tipo que más sabe de los bares de Barcelona, de los que ha escrito tres libros. Últimamente nos deleita con sus columnas satíricas (auténticos y tronchantes sainetes) en Crónica Global.

Y Sergio Fidalgo no es nacionalista. Si lo fuera, probablemente tendría algúna Creu de Sant Jordi por su dedicación a la cultura urbana y futbolística de Cataluña, y seguramente gozaría de un puesto en TV3 o en alguno de los subvencionadísimos medios catalanes.

El caso es que Fidalgo emprendió la labor de entrevistar a catalanes destacados por no asumir los dogmas del nacionalismo: Albert Boadella, Juan Carlos Girauta, Félix Ovejero, Francisco Marhuenda, Tomás Guasch, Albert Rivera, Antonio Robles, Ramón de Veciana, Alberto Fernández, Carina Mejías, Xavier Pericay… y así hasta treinta. Son entrevistas sobre el llamado procés, sobre cómo lo sufren, sobre cómo hay que combatirlo, sobre por qué se ha llegado a esta situación y sobre qué va a pasar en el futuro.

A veces pensamos que catalán es cuasi sinónimo de nacionalista. Pero en Cataluña hay muchas, muchísimas personas que no tragan. Y a las que el resto de españoles debemos arropar y dar la voz que muchas veces allí en su tierra no tienen. Se podría haber entrevistado a otros treinta más, o a otros trescientos. Pero, como el propio Fidalgo dice, algunos no quisieron, otros no pudieron y con otros no hubo ocasión.

Los entrevistados son variadísimos: intelectuales, periodistas, políticos, empresarios, profesores universitarios... Los hay de derechas, los hay de izquierdas y los hay que ni fu ni fa. Asimismo, sus opiniones, si bien siempre dentro de la oposición al nacionalismo, son diversas.

El libro, por cierto, se presenta el jueves 19 en Blanquerna, sede de la Generalidad catalana en Madrid, donde será interesante ver desenvolverse a Boadella, que es uno de los presentadores, junto con Francisco Marhuenda, Xavier Horcajo, Anna Grau y otros (Fidalgo me dijo que todavía no sabía cómo había conseguido que le dejaran la sala). Este de la presentación (caso de que no se cancele a última hora) será el único apoyo oficial que ha tenido el libro, que se ha tenido que editar el propio autor.

El libro está repleto de frases para enmarcar: "Es imposible discutir con alguien que pone la fe por delante" (Boadella); "Los medios de la Generalitat son como Barça TV" (Tomás Guasch); "El independentismo es la bandera con que se han envuelto los más mediocres" (Anna Grau); "El nacionalismo es la hez de las ideologías" (Girauta); "La izquierda catalana ha sido cómplice y sigue siéndolo” (José Domingo); “Los dirigentes sindicales de Cataluña son más burgueses que obreros” (José Miguel Villarroya); “Cataluña es mi tierra, pero es una región. País solo hay uno: España” (Pau Guix); “La ausencia de asignaturas en español es una privación para los alumnos” (Mercè Vilarrubias); “El procés se ha transmitido a una clase media educada en una perpetua adolescencia” (Félix Ovejero); “Los lugares del mundo con más presión fiscal son Suecia, Aruba y Cataluña” (José María Gay); “En Cataluña muchas personas han dado vía libre al sentimiento racista” (María Teresa Giménez Barbat); “Quien se oponga al nacionalismo no puede hacer carrera en la universidad” (Jordi Cañas); “Si ponemos a arbitrar a hooligans del Barça los partidos del Barça, los equipos contrarios saldrán malparados: esto es lo que está pasando en Cataluña, los periodistas son hooligans de la causa” (Francisco Robles)…Y así podíamos seguir hasta la saciedad.

Les animo a que lean este libro, que les dará argumentos, estrategias, razones (¡y ganas!) para combatir al nacionalismo catalán. Y sobre todo, algo en lo que insisten muchos de los entrevistados: los catalanes no son los nacionalistas. No caigamos en el reduccionismo. Hay otra Cataluña, muy nutrida de catalanes que también se sienten españoles. No los podemos dejar solos.

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