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'Operación cochinillo', un sainete policiaco en la España de Zapatero

Maite Pagazaurtundúa ofrece una novela ambientada en Segovia que nos hace reflexionar sobre la España que nos ha tocado vivir.

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Maite Pagazaurtundúa ofrece una novela ambientada en Segovia que nos hace reflexionar sobre la España que nos ha tocado vivir.

Todos conocemos la noble y digna actitud, en la vida pública, de Maite Pagazaurtundúa (nacida en 1965): en ¡Basta ya!, la Fundación Víctimas del Terrorismo y como europarlamentaria de UPyD. Ahora, en otra línea, nos ofrece una novela ambientada en Segovia, en el año 2006, en los tiempos en que presidía el gobierno aquel señor llamado José Luis Rodríguez Zapatero. A la trama policiaca se une el marco costumbrista, con tono tragicómico, y bastantes referencias a los dislates que eran entonces habituales. No tiene una gran ambición literaria pero es amena, se lee con facilidad y nos hace reflexionar sobre la España que nos ha tocado vivir.

Cuando iba a comprar una loción antipiojos para sus niños, Atilino García, un policía nacional "de a pie", descubre por casualidad, en una hamburguesería segoviana, a un antiguo etarra. A partir de ahí, sus investigaciones le llevan a la venta de drogas, en un negocio de gran envergadura. A la vez, como contrapunto cómico, le encargan que organice la fiesta anual del cuerpo. Su tarea se complica porque no tiene medios, sus jefes no le apoyan y su mujer no le comprende. Bebiendo cafés y comiendo bocadillos, se enfrenta con toda clase de intereses creados, como un auténtico héroe tragicómico.

Todo esto sucede en una España "progre", posmoderna, desquiciada, donde descubrir etarras "resulta incómodo"; reinan el buenismo y la multiculturalidad, el ecofeminismo y los "talleres de estrellas"; algunos gobernantes creen que "nuestros jóvenes no se realizaban porque no les aportamos las necesarias actividades de ocio nocturno, pagadas por la Administración". En el local de conferencias contraculturales, junto a las fotografías de Evo Morales, Hugo Chávez y Fidel Castro, se lee este cartel: "Asturianos reclaman utru mundu ye posible..."

Lo más brillante de la novela es la imitación de la retórica "progre" que impera. Por ejemplo, en este final de la conferencia de una terapeuta: "Estimadas amigas, estimados amigos, obtener una visión más razonable de nuestra especie como parte de un continuo de la naturaleza, consecuentemente, tratar a los seres vivos no humanos con el respeto que se merecen. Superar el sexismo, el androcentrismo, el racismo y el antropocentrismo son las metas de esta nueva forma de feminismo".

Y en el discurso de un subdelegado del gobierno: "Vivimos en tiempos de esperanza en la paz, por lo que se ha priorizado a presente y a futuro la vigilancia en las zonas potencialmente conflictivas o en objetivos prioritarios..."

Esta retórica no es inocente: "Vamos a utilizar el lenguaje para ayudar a transformar la realidad, como hacen nuestros líderes".

En esta sociedad, un comando anticapitalista piensa en atentar contra una hamburguesería y, si se tercia, contra el mismo acueducto segoviano...

Cuando Atilino y sus compañeros logran que, pese a todo, avance su investigación, llegan los políticos: "¡Vienen todos a ponerse medallas! Y, por cierto, quieren ir a comer cochinillo de gorra". Su lema es el mismo de Lázaro de Tormes: "Arrimarse a los buenos". Es decir, a los que mandan...

También acude, rodeado de fotógrafos y cámaras de televisión, el famoso juez Baldomero Marrón (¿les suena?). Concluye uno de los jefes policiales: "¿Sabía usted que vivíamos rodeados de delincuentes internacionales en Segovia? Menos mal que está el juez Baldomero Marrón para salvarnos". Y el pobre Atilino, que tan mal lo ha pasado, apostilla: "¡Y tanto!"

Humor negro, tragicomedia, esperpento: un género típicamente español, para caricaturizar una realidad lamentable. En este momento histórico, la "operación Faisán", como símbolo, lo justifica todo: "Imagínate. Si lo hace el gobierno, aquí, cada cual puede hacer lo que le venga en gana".

En medio de "la gran chapuza nacional", surge el tremendo temor: "Por unas cosas y otras, este país se va al garete". El protagonista intenta atisbar una salida: "Esperemos que no, Puri. Hay mucha buena gente..." Pero ella replica: "Hay mucha gente buena, sí, y la buena gente consiente mucho lo que no se debería consentir..."

Eso mismo es, exactamente, lo que escribe Maite Pagaza, en uno de sus agradecimientos finales: "A los honrados profesionales, héroes anónimos, que evitan que este país se deshaga". Y al lector no se le ocurre ninguna objeción.

MAITE PAGAZA: OPERACIÓN COCHINILLO, Madrid, ed. Espasa, 2014, 285 págs, 19’90 euros. ISBN: 978-84-670-4315-0.

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