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Mario Conde, detective cubano

Padura, Princesa de Asturias de las Letras 2015, ha alcanzado fama internacional por las novelas que protagoniza el teniente de policía Mario Conde.

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Padura,  Princesa de Asturias de las Letras 2015, ha alcanzado fama internacional por las novelas que protagoniza el teniente de policía Mario Conde.
Vientos de Cuaresma | Portada / Tusquets

El Premio Princesa de Asturias de las Letras de 2015, que se entregará este mes de octubre, ha recaído por primera vez en un autor cubano y de novela policíaca, Leonardo Padura: nacido en La Habana en 1955, fue periodista; vive allí pero tiene también desde 2011 la nacionalidad española, concedida por nuestro Gobierno. Ha alcanzado fama internacional por las novelas que protagoniza el teniente de policía Mario Conde ("el bueno", dice Padura, irónicamente).

Reconoce seguir a Chandler, Hammet, Sciascia y Vázquez Montalbán; con eso, queda claro que sus relatos no se limitan a resolver un enigma criminal – como hace, por ejemplo, Agatha Christie - sino que tienen una fuerte carga testimonial y política. Se define como un novelista "muy trabajador pero de imaginación corta": contempla La Habana y cuenta lo que ve. (También ha publicado otras obras de interés, como El hombre que amaba a los perros, sobre la figura de Ramón Mercader).

Con motivo del premio asturiano, Tusquets Ediciones inicia ahora una colección de bolsillo, la Serie de Mario Conde, de cómodo formato y buen precio. Para un lector que no lo conozca, puede ser una buena introducción la segunda novela de la tetralogía sobre las cuatro estaciones, titulada Vientos de Cuaresma (escrita en 1992). Ahora mismo, se está rodando, en La Habana, su versión cinematográfica, dirigida por el español Félix Viscarret y protagonizada por el cubano Jorge Perugorría.

Nos sitúa esta novela en La Habana, en 1989: Mario Conde, que tiene 35 años, debe resolver el asesinato de una profesora de vida poco académica; a la vez, siente una loca pasión por la joven y hermosa Karina.

Mario es "un recordador": vuelve una y otra vez sobre el colegio, su abuelo, su primera mujer... Vive "arrastrando su melancolía". Hubiera querido ser escritor, en vez de policía. Todavía sueña con escribir "una historia simple y conmovedora sobre la amistad y el amor" (pág. 116). Se siente infeliz, teme la muerte. Busca consuelo en los amigos, la comida y bebida: las botellas de ron y el café (en plural, las dos cosas).

Le gustan a Conde los viejos parques y barrios de su ciudad, los boleros (Pasarán más de mil años...", de Sabor a mí), los Beatles, el jazz clásico, el pianista Bola de Nieve, el béisbol, los relatos de Hemingway y Salinger (Franny y Zooey), Carson McCullers y Julio Cortázar... Odia el estalinismo, la burocracia, el realismo socialista. No es aventurado suponer que, en esto, el personaje coincide con su creador.

Retrata Padura cómo cambian todas las cosas, en Cuba: ése es su gran tema. ¿Cuál es su opinión sobre esos cambios? "Antes sentía ira y desencanto; ahora, sólo escepticismo". El lector agradecería una mayor concreción. En todo caso, la novela se lee con gusto, por su sentimentalismo, su intriga y, sobre todo, por su sabrosísima recreación del lenguaje coloquial habanero.

Leonardo Padura: Vientos de Cuaresma, Barcelona, Tusquets Ediciones, Serie Mario Conde, junio de 2015, 225 págs, 7’95 euros. ISBN: 978-84-8383-585-2.

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