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'Los papeles de Aspern', un perfecto mecanismo narrativo

Novela imprescindible de Henry James inspirada en unas cartas personales del poeta Shelley. Destacan los sutiles análisis psicológicos.

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Los Libros: 'Los papeles de Aspern' Es la Mañana de Federico

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Novela imprescindible de Henry James inspirada en unas cartas personales del poeta Shelley. Destacan los sutiles análisis psicológicos.
El escritor Henry James con 20 años | Cordon Press

No hace mucho comenté –y recomendé– La vuelta del torno (el nuevo título, ahora propuesto, para lo que conocíamos como Otra vuelta del tuerca). Se acaba de publicar una nueva edición de otra obra maestra de Henry James, Los papeles de Aspern (1889), en la traducción clásica de José María Valverde, y no cabe sino recomendar su lectura al que no la conozca (la colección Los imprescindibles, de Navona Editorial, hace honor a su nombre y está pulcramente editada pero ganaría iniciando página en cada capítulo y con una mejor corrección de erratas).

Parece ser que Henry James se inspiró en una doble historia real: un bostoniano obsesionado por unas cartas de Shelley y haber conocido, él mismo, a una señora que fue amante de Lord Byron.

La trama es de una enorme sencillez. La cuenta un crítico literario norteamericano –del que nunca sabremos el nombre, obsesionado por encontrar unas cartas de amor que envió un ficticio poeta romántico, Jeffrey Aspern, a una dama, hace muchos años. Para conseguirlas, acude a Venecia y se aloja como huésped en un viejo palacio, donde viven la anciana señora y su sobrina. Son solamente tres personajes y un único tema: los intentos del narrador por esos "papeles", que le llevan a entablar una ambigua relación con Tita, la sobrina. Nada más. Y eso es suficiente para captar el interés del lector.

La historia sucede en una Venecia evocada no descrita con gran maestría: el "dorado fulgor", la decadencia, el calor del verano, el resonar de las campanas, el deslizarse de las góndolas... Unas mínimas pinceladas bastan para esbozar preciosas acuarelas del café Florian, un jardín interior, los pequeños canales o el monumento al Colleone: un ejemplo notable del estilo impresionista, en las antípodas de la postal turística.

La maestría de Henry James brilla en los sutiles análisis psicológicos; en la ambigüedad de las relaciones entre los tres personajes; en los diálogos, que ocultan más que revelan; en las vueltas y revueltas que da el narrador, para explicar cualquier actitud:

"Era posible que ella pretendiera (...) Sobre esta hipótesis, estaba bien dejarle ver (...) La verdadera explicación del asunto, me di cuenta luego..." (p. 55). También, en las dudas del protagonista sobre su propia conducta: "No había dado motivo... claramente no" (p. 165).

Y el lector no puede dejar de preguntarse: ¿y, menos claramente?...

Insisten algunos en que a Henry James le preocupaba mucho el problema de los límites de la investigación biográfico-literaria. Creo que eso es quedarse en las afueras. (Un tema, decía Virginia Woolf, es sólo un trampolín, para el novelista). Al final, vamos comprendiendo que esos "papeles" de un poeta constituyen una metáfora: la búsqueda del tesoro, del misterio, de algo que llena y da sentido a una existencia; también, de una pasión que nos arrastra fatalmente...

A la sutileza psicológica hay que añadir la sabiduría en la estructura narrativa: el ambiente, la perspectiva, el ritmo, el "crescendo" musical... Un mecanismo tan perfecto como el del mejor cronómetro. Por eso nos atrapa por completo en su red.

Henry James: Los papeles de Aspern, Barcelona, Navona Editorial, colección Los ineludibles, 2015, 174 páginas, 14 euros. ISBN: 978-84-15259-22-0.

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