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Un recorrido por las letras mañas para celebrar la Fiesta del Pilar

Andrés Amorós repasa en Es la Mañana de Federico algunas de las obras más importantes de autores aragoneses. 

Los libros: Letras aragonesas Es la Mañana de Federico

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Andrés Amorós repasa en Es la Mañana de Federico algunas de las obras más importantes de autores aragoneses. 
José Antonio Labordeta. | Archivo

Como no podía ser de otro modo, la festividad de la Virgen del Pilar pone el foco en Zaragoza y por ello, Andrés Amorós ha querido repasar en Es la mañana de Federico algunos de los nombres propios de las letras aragonesas. Un recorrido por escritores de pro nacidos en tierras mañas.

Entre sus propuestas, destaca Baltasar Gracian, "un personaje retorcidísimo, muy inteligente y de mucho talento", ha destacado. A pesar de ser un escritor del siglo XVI, su obra está de total actualidad. Oráculo manual y arte de prudencia(1647) es una obra perteneciente a la prosa didáctica de Baltasar Gracián en la que, a lo largo de trescientos aforismos comentados, se ofrece un conjunto de normas para triunfar en una sociedad compleja y en crisis. "Se ha puesto de moda en todo el mundo como un manual de autoayuda", recuerda Amorós.

El recorrido por las letras aragonesas hace una parada en los hermanos Bartolomé y Lupercio de Argensola, con especial atención al soneto Yo os quiero confesar, don Juan, primero.

Yo os quiero confesar, don Juan, primero,
que aquel blanco y color de doña Elvira
no tiene de ella más, si bien se mira,
que el haberle costado su dinero.

Pero tras eso confesaros quiero
que es tanta la beldad de su mentira,
que en vano a competir con ella aspira
belleza igual de rostro verdadero.

Mas ¿qué mucho que yo perdido ande
por un engaño tal, pues que sabemos
que nos engaña así Naturaleza?

Porque ese cielo azul que todos vemos,
ni es cielo ni es azul. ¡Lástima grande
que no sea verdad tanta belleza!

(Bartolomé Leonardo de Argensola)

Francisco de Goya fue un genio de la pintura que también dejó su huella en las letras y con "un nivel de obscenidad inimaginable", avisa Federido Jiménez Losantos. Cartas a Martín Zapater es un espejo de cómo vivía y qué hacía Goya, un libro, eso sí, sólo para adultos.

Amorós también da unos consejos turísticos para aquellos que puedan disfrutar de este día festivo en Zaragoza. "Vayan al Palacio de la Aljafería, el lugar donde se cuenta la historia de El trovador (1836), de Antonio García Gutiérrez. Este drama fue convertido en libreto para la ópera de Giuseppe Verdi, Il Trovatore, de 1853.

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Gustavo Adolfo Bécquer no era aragonés pero sí usó algunos de sus rincones para inspirarse. Por ejemplo, tras una prolongada estancia en el monasterio de Veruela escribió Cartas desde mi celda.

No se deja Andrés Amorós en este repaso por escritores aragoneses ni a Ramón J. Sender ni a Luis Buñuel y sus memorias Mi último suspiro. Deja para el final a José Antonio Labordeta, considerado por Federico casi como un padre. "El primero que sacó a cantar a Labordeta fui yo", recordó el director y presentador de Es la mañana de Federico.

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