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Vargas Llosa: "El nacionalismo catalán es una fuente de racismo y violencia"

El Nobel presenta La llamada de la tribu, una autobiografía en la que narra su desencanto con el comunismo y cómo abrazó la doctrina liberal. 

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Mario Vargas Llosa presenta 'La llamada de la tribu' | Juan Pelegrín / Alfaguara

No es la primera vez que el Nobel de Literatura publica sus vivencias, pero a diferencia de libros como El pez en el agua, esta vez Mario Vargas Llosa da protagonismo a las lecturas que moldearon su forma de pensar y de ver el mundo en los últimos cincuenta años. El resultado es La llamada de la tribu (Alfaguara).

El escritor peruano lista los pensadores liberales que moldearon su pensamiento después del gran "trauma ideológico" que supuso el desencanto con la Revolución Cubana y el distanciamiento de las ideas de Jean-Paul Sartre, el autor que más lo había inspirado en su juventud. "He escrito este libro por dos razones: para defender al liberalismo de las calumnias tejidas respecto a esta doctrina visceralmente unida a la idea de democracia y, en segundo lugar, para rendir homenaje al grupo de pensadores que me ayudaron a ver claro cuando estaba confuso", aseguró durante su presentación.

El golpe de Estado que el general Manuel A. Odría asestó al presidente José Luis Bustamante y Rivero, pariente de su familia materna, prendió su interés por la política. Vargas Llosa tenía doce años. Luego sintió que debía hacer algo contra el racismo, la desigualdad y las dictaduras militares que "inundaban América Latina de punta a punta protegidas por Estados Unidos". "Eso nos empujaba a los jóvenes hacia la extrema izquierda. Fue mi caso", contó el escritor.

Durante sus años universitarios, en la Universidad de San Marcos, militó en una célula comunista, y luego, ya convertido en escritor, se entusiasmó y apoyó a la Revolución Cubana, sobre todo tras la lectura de La noche quedó atrás, de un comunista alemán que había combatido al nazismo. Sin embargo, pronto llegó la desazón al conocer de primera mano la realidad cubana. "Había un grupo de artistas con los que me reunía, entre ellos muchos poetas, que se hacían llamar 'El puente'. "Muchos eran homosexuales y muchos fueron enviados a campos de concentración. Fue mi primer trauma con la Revolución Cubana". El Caso Padilla, el encarcelamiento del poeta Heberto Padilla debido a las críticas que expresaban sus poemas al régimen de Fidel Castro fue el fin de su romance con el comunismo. Se fue a la Inglatera de Margaret Thatcher, años que considera decisivos para entender su tránsito al liberalismo. "La sociedad abierta y sus enemigos, de Popper es el libro que políticamente más me ha marcando toda la vida".

Cada capítulo de La llamada de la tribu está referido a un autor, con un análisis general sobre los aspectos relevantes de la vida y de la personalidad de cada uno, seguido de una disección de sus libros más importantes. Aparecen el escocés Adam Smith, el español José Ortega y Gasset, los austríacos Friedrich Hayek y Karl Popper, los franceses Raymond Aron y Jean Fraçois Revel y el letón Isaiah Berlin. Todos ellos, durante esos años de desazón, le condujeron hacia un pensamiento que "privilegiaba al individuo frente a la tribu, la nación, la clase o el partido, y que defendía la libertad de expresión como valor fundamental para el ejercicio de la democracia". De ahí el título de esta nueva obra.

"El liberalismo es una doctrina que parte de unas pocas convicciones pero muy firmes, como la de que si el Estado se deja crecer desmesuradamente, las libertades se restringen. O que la libertad es indivisible para que la democracia funcione. Son ideas que forman el común denominador de los siete autores que aparecen en el libro. Hay discrepancias entre ellos pero uno de los principios del liberalismo es la tolerancia", comentó el escritor peruano.

Vargas Llosa insistió en que el liberalismo es el motor de la democracia: "Ha permitido los Derechos Humanos, la separación del Estado y la Iglesia, las grandes reformas sociales, la creación de sindicatos o la igualdad de oportunidades". Sin embargo, considera que está amenazado. "Ha sido sistemáticamente atacado por la derecha en el pasado y por la izquierda en el presente, caricaturizándolo y presentándolo como una doctrina conservadora".

Vargas Llosa se mostró muy contrario a los nacionalismos y populismos. En cuanto a Cataluña, fue bastante tajante. "Yo no reconozco a la Cataluña de hoy en día. Viví allí en los 70, cuando los españoles iban para sentirse europeos. Era la capital cultural de España. Los catalanes querían la democracia, de la independencia solo hablaban cuatro gatos. El nacionalismo catalán es un monstruo antidemocrático, es una gran fuente de racismo y violencia, es una ideología tóxica, una fabricación fetiche que no tiene nada que ver con la historia ni la realidad social. Tengo la esperanza de que haya quedado atrás y que los catalanes entiendan que el nacionalismo es un anacronismo".

Asimismo, se refirió a las próximas elecciones en México, donde espera que Venezuela sea un ejemplo para no optar por el populismo. "Es un suicidio votar por el populismo. Los venezolanos tuvieron cinco veces la oportunidad de votar por la democracia y optaron por la demagogia populista. El socialismo del siglo XXI ha conducido a un país muerto de hambre. Es una tragedia".

Vargas Llosa explicó que no cree que en España haya liberales en el poder y consideró acertada la decisión de Ciudadanos de acercarse a esta doctrina. Asimismo, definió a España como "uno de los países más prósperos de Europa". "Pocos países han progresado tanto en 50 años. Era una sociedad muy pobre, una dictadura subdesarrollada y hoy es una democracia real, un país libre con libertad de prensa dónde se puede criticar al gobierno. Hay cosas mal, como la corrupción, pero pensar que una dictadura sería menos corrupta es una tontería.

También se pronunció sobre la decisión de Arco de retirar la obra Presos políticos de Santiago Sierra y sobre la decisión de una juez de impedir la venta del libro Fariña. "Prohibir cuadros o libros es antidemocrático y hay que combatirlo. La cultura debe manifestarse con toda libertad, nos guste o no nos guste. Ese cuadro no era un cuadro, era una estupidez, pero al haberlo prohibido le han dado un prestigio que no merece".

Mario Vargas Llosa. La llamada de la tribu. Alfaguara, 2018. 320 páginas. Precio: 18,90 €

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