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John Banville: "Mi idea del infierno es una fiesta interminable solo con hombres"

El escritor irlandés presenta La señora Osmond, la secuela de Retrato de una dama de Henry James, una historia de deslealtad y ambigüedad moral.

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El escritor irlandés presenta La señora Osmond, la secuela de Retrato de una dama de Henry James, una historia de deslealtad y ambigüedad moral.
John Banville, escritor irlandés | Cordon Press

El escritor irlandés John Banville (Wexford, 1945), premio Princesa de Asturias 2014, se ha lanzado en una misión osada y ambiciosa. Ha tomado el bastón narrativo de Henry James para continuar la historia de Isabel Archer donde se quedó en Retrato de una dama. El resultado es La señora Osmond (Alfaguara), una secuela de un clásico de la literatura del siglo XX que se emancipa del original para caminar con paso propio –y que incluso busca valiente que se atreva a seguir con una tercera parte–.

Su alter ego para la novela negra, Benjamin Black, ya pasó por un desafío similar al escribir La rubia de ojos negros (Alfaguara), cuando se equipó con el disfraz de Raymond Chandler por petición de sus propios herederos para revivir al detective Philip Marlowe.

Publicado por primera vez en 1881, Retrato de una dama está protagonizado por Isabel Archer, una joven estadounidense que, tras perder a sus padres y heredar una cantidad importante de dinero, viaja a Europa para afianzar su independencia. Se convierte en objeto de deseo de muchos pretendientes y se decide por uno equivocado, Gilbert Osmond, que solo quiere sus bienes. Isabel se relaciona con otros personajes de los que el autor nos ofrece una radiografía de su carácter, intenciones y motivaciones. Supone un retrato de la crónica social del momento y de las diferencias en costumbres y caracteres entre Europa y Estados Unidos. Es "la primera gran novela feminista", según el propio Banville.

Esta novela termina con un final abierto. Isabel vuelve a Roma, donde vive con su marido, pero no se sabe si lo hace para recuperar su matrimonio, para salvar a su hijastra o por mantener las convenciones sociales. Banville decide ese por qué. "James es el mayor novelista puro que haya existido.Tiene seis u ocho obras maestras. Pensé que no me gustaría morirme sin haber intentado emularle. Es soberbio, en mi arrogancia y estupidez, decidí terminar el libro", aseguró el autor durante su presentación en Madrid.

En la conciencia de los personajes

Banville asume el estilo de James y su cadencia. El escritor estadounidense detiene la acción para desgranar los pensamientos más íntimos de Isabel, buceando en la psicología femenina y poniendo el foco en conceptos como la libertad, la traición, la sexualidad, el fracaso vital y los conflictos interiores. "Es la primera novela feminista, escrita por un hombre homosexual que adoraba a las mujeres y creía que eran infinitamente más interesantes. Mi idea del infierno es una fiesta interminable solo con hombres. Sería de los más aburrido. Solo una mujer haría que fuese el paraíso", aseguró el irlandés.

Banville reconoce que no había pensado en el feminismo antes de escribir esta novela, aunque le gusta considerarse feminista. "Mi madre fue una mujer muy fuerte, incluso demasiado. Me enseñó la libertad y el significado de ser una persona humana. Me educó, la adoré y me influyó muchísimo. Era la Isabel Archer de mi vida", rememoró. Sin embargo, con este libro no reivindica ningún movimiento: "Soy novelista, cuento historias. No mando mensajes cuando me siento a escribir, solo quiero escribir esa frase lo más perfecta posible, generar la siguiente, etc."

En La señora Osmond, el autor de El mar, Los infinitos o La guitarra azul cuenta una historia de deslealtad, corrupción, ambigüedad moral y libertad: "No creo que nadie pueda ser libre, quizás no deberíamos serlo. Si estamos con otra gente no somos libres, tenemos una tarea para con los otros seres humanos. Cuando nos enamoramos, por ejemplo, estamos en un estado de esclavitud con gusto. La libertad es egoísmo".

La Isabel de Henry James es"una heroína feminista". La de Banville, además, vive la vida con pasión. "Fue mi objetivo que viviera su vida tan plena y apasionadamente como pudiera. Estamos aquí un momento y hay que aprovecharlo. Los hombres también tienen que hacerlo. Los hombres no hemos salido a veces de las cavernas y las mujeres sí. Seguimos en la jungla y las mujeres tienen mucho que enseñarnos".

Banville cita a Kafka y Schopenhauer. Reconoce que pierde la noción del tiempo cuando escribe y confiesa que mira el mundo con ojos de niño. Es un firme defensor de que la poesía puede aparecer cuando se escribe prosa. "Me considero un poeta en prosa", ha dicho en más de una ocasión. Esta condición se aprecia en esta nueva novela, en la que deja destellos de un lirismo que hace sombra incluso a la trama. También aparece su otro yo, Benjamin Black, en un breve episodio en el que transcribe los pensamientos de Gilbert Osmond y desarrolla ese lado calculador y malvado: "Ese hermano tan oscuro siempre está detrás de mi".

John Banville. La señora Osmond. Alfagura, 2018. ISBN: 9788420433158. 384 páginas. Precio: 20.90 euros.

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