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Lord Moran y 'Anatomía del Valor', la obra cumbre del médico de cabecera de Churchill

Se publica, por primera vez en español, la obra pionera que analizó las secuelas de la Primera Guerra Mundial en sus supervivientes.

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Lord Moran y 'Anatomía del Valor', la obra cumbre del médico de cabecera de Churchill
Combatientes en la Primera Guerra Mundial. | Cordon Press

"El valor es una cualidad moral; no es un don gratuito de la naturaleza como pueda ser, por ejemplo, una aptitud especial para el deporte. Se trata de una fría elección entre dos alternativas, la inquebrantable resolución de no dejarse vencer; un acto de renuncia que debe ejercerse no una sino muchas veces mediante fuerza de voluntad. El valor es fuerza de voluntad". Charles McMoran Wilson (Skipton, North Yorkshire, 1882 - Newton Valence, East Hampshire, 1977), más conocido como Lord Moran, fue uno de los primeros médicos de guerra que prestó atención a la psicología del soldado. Durante la Primera Guerra Mundial, los estragos de esa masacre que arrasó Europa dejaron secuelas reconocibles en los supervivientes. La ciencia descubrió un nuevo campo de trabajo; y los soldados, aquellos eternos olvidados, cobraron de pronto toda la importancia que les había sido negada a lo largo de la historia. En 1945, después de un cuarto de siglo de trabajo, Lord Moran publicó Anatomía del Valor (Arzalia); un libro en el que relataba sus experiencias en el frente, y en el que profundizaba, de una manera pionera, en la verdadera lucha de los combatientes de toda guerra: la batalla de uno mismo contra el miedo.

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Lord Moran. / Cordon Press

Por primera vez en español

"El germen del libro fue una casualidad", relata Ricardo Artola, primer editor que se ha atrevido a traducir el ejemplar al español, más de setenta años después de su primera publicación. "Lord Moran se encontró en el Times con una noticia que decía que iban a crear un comité de expertos para tratar los traumas de guerra. Cuando revisó la lista de nombres, sin embargo, se dio cuenta de que ninguno de ellos había estado en las trincheras, y aquello le pareció inaudito". Así que escribió un par de artículos denunciando lo que le parecía una negligencia, y su repercusión despertó la curiosidad de un editor que le propuso escribir un libro. "Estamos hablando de la década de los veinte… Lord Moran tardó casi un cuarto de siglo en terminar su Anatomía del Valor, que fue publicada en 1945".

Curiosamente, se trata de uno de los libros de cabecera sobre la Primera Guerra Mundial, que ofrece un estudio profundo sobre la esencia del ser humano. "En Inglaterra sigue reeditándose y vendiéndose todavía hoy", explica Artola, y por eso no deja de resultar llamativo que nunca hasta ahora hubiese sido traducido. "De hecho, la historia de cómo me puse a trabajar sobre él tiene su miga", añade. "Estaba tomando un café con Jacinto Antón, el periodista de El País, y le pregunté qué libro que nunca hubiese sido publicado en España le gustaría ver editado de una vez por todas. La verdad es que él no lo dudó un segundo. Respondió como si hubiera estado esperando a que le hiciese esa pregunta, y me dijo de una manera muy rotunda y muy inmediata: Anatomy of courage. Gracias a esa respuesta tenemos por fin la edición española del libro".

Historia de una guerra

Lord Moran combatió y prestó servicios en la Gran Guerra. Su misión, entre otras cosas, consistía en seguir de cerca a los soldados del batallón, ofrecerles ayuda y cuidados sanitarios si los necesitaban y, en última instancia, estipular si estaban aptos para el combate o si, por el contrario, eran una amenaza tanto para ellos mismos como para el resto de compañeros. "En Armentières, un día de 1914, cuando el Primer Batallón de los Fusileros Reales se encontraba acantonado, el comandante Wickham, al frente de la Compañía D, me dijo que uno de sus sargentos no se encontraba bien", arranca el primer capítulo del libro. "Me lo encontré sentado, mirando fijamente al fuego. (...). Se mostró taciturno, no pude sonsacarle nada. Wickham no quería enviarlo de baja a la retaguardia, lejos del batallón, sobre todo cuando aquel hombre no tenía aspecto de estar enfermo. Acordamos darle un descanso y dejar que permaneciera acantonado hasta que el batallón saliera de las trincheras. Pero al día siguiente, cuando todos los demás habían acudido a primera línea, se voló los sesos".

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Soldados durante la Primera Guerra Mundial. / Cordon Press

"Por aquel entonces yo no conocía las jugarretas que puede gastarle la guerra a la mente de un individuo". Explica entonces Lord Moran. "En aquellos días, (...), no prestábamos atención a la mente de los hombres; hacíamos lo que podíamos por sus cuerpos. No preguntábamos si lo estaban soportando bien ni si lo aguantarían". Tiempo después, preguntándose acerca de sus responsabilidades como médico del batallón, acabaría acordándose de aquel soldado suicida. "Era evidente que había descubierto que no podía enfrentar la guerra y que no estaba seguro de qué hacer; había decidido tomar cartas en el asunto por su cuenta antes de cometer un error que pudiese acarrear consecuencias terribles para sí mismo y para el regimiento. Aquella había sido una decisión de todo menos egoísta".

La anatomía del miedo

Las observaciones de Lord Moran indagan entonces en cuestiones universales, que definen la naturaleza humana y que son comunes a todos los hombres. Su dilatada experiencia en la guerra y su carácter incisivo y metódico le van guiando a través de las páginas, en las que se mete de lleno a desgajar un concepto tan profundo como el miedo, para sacar una serie de conclusiones útiles para cualquier persona de cualquier época. "Diría que este libro debería ser una lectura obligada para todos los responsables de Recursos Humanos", se aventura a decir Artola. "Porque aporta muchas claves sobre el comportamiento humano, sobre todo en situaciones de estrés".

A lo largo de las páginas van siendo analizados diferentes tipos de personas, y sus respuestas personales ante un miedo paralizador: Aquellos que parecen no tener miedo a nada; aquellos que lo tienen, pero no lo exteriorizan; aquellos que lo tienen, lo exteriorizan, pero consiguen combatirlo; y aquellos que lo tienen, lo exteriorizan y se ven incapaces de superarlo… Lord Moran se rehusa a aceptar, sin embargo, que existan personas tan inconscientes como para no sentir miedo nunca. Todos, si somos sometidos durante el tiempo suficiente a una situación de estrés constante, acabamos acusando las consecuencias. Lo que diferencia a unos de otros es su capacidad para hacer frente a ese miedo. Y en esa batalla particular, aquello que determina las reacciones de cada uno es "el poder de su propia imaginación".

Para Lord Moran, y esta es una observación interesante, las causas del abultado número de combatientes con secuelas severas por causa de traumas de guerra durante la Primera Guerra Mundial no tiene tanto que ver con la mayor crueldad de la contienda, sino con una acusada sensibilización de los soldados, menos preparados para la batalla que los hombres que vivían asaltando fortalezas en la Edad Media, por ejemplo. El hecho de que funcionase el reclutamiento obligatorio, además, habría hecho que hubiesen acudido un gran número de soldados cobardes por naturaleza, que en otras circunstancias jamás habrían querido combatir; y a eso, la pérdida de los valores y de las creencias religiosas que antaño servían de analgésico para aquellos con menor resolución ante la adversidad, ahora hacía que muchos terminasen sucumbiendo ante el miedo de una muerte inminente.

Al final, dirá Lord Moran, lo que determinaba la fortaleza y la valentía de una persona era su capacidad para controlar su imaginación: No pensar demasiado en el pasado ni centrarse en las fatales posibilidades del futuro. Ser consciente de la trascendencia del presente, y tener el autocontrol suficiente como para poder dejar volar la imaginación sin acallarla completamente, para no caer así en la temeridad. Porque en la guerra lo más valioso es sobrevivir, y el miedo es justamente un mecanismo pensado para ayudar al hombre a conseguirlo.

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Soldados durante la Primera Guerra Mundial. / Cordon Press

El médico de Churchill

Lord Moran fue gran amigo y médico de cabecera de Winston Churchill. De sus sesiones continuas con el líder británico acabó publicando una obra, titulada The struggle for survival, que levantó mucha polvareda en su momento. "Nosotros no tenemos pensado editarla", explica Artola. "Porque creemos que es mucho menos universal que Anatomía del Valor. Fue una obra muy polémica en su momento porque suscitó la reacción del famoso pudor británico, y fue muy criticada porque se acusó a Lord Moran de romper la confidencialidad médico-paciente al publicarla. Sin embargo, tampoco ha envejecido demasiado bien. Además, ya fue traducida al español hace unos años… Y ya se ha escrito mucho sobre Churchill… Anatomía del Valor, por otro lado, es un clásico mucho más atemporal".

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