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Pedro Fernández Barbadillo

La novela desconocida de Julio Verne

'El conde de Chanteleine' es una novela concluida por el autor y editada, pero postergada porque su contenido contradice la ideología del editor.

Pedro Fernández Barbadillo
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Pedro Fernández Barbadillo - La novela desconocida de Julio Verne
Julio Verne | Cordon Press

No, no se trata de un borrador desechado por un autor o de una carpeta encontrada en una caja que un editor caradura convierte en el 'libro del escritor Tal que la muerte le impidió acabar'. Se trata de una novela concluida por el autor y editada, pero postergada porque su contenido contradice la ideología del editor. El novelista es Julio Verne (1828-1905) y la novela ocultada, que no oculta, es El conde de Chanteleine.

De Verne un universitario español puede citar más títulos que los de las novelas de la posguerra (en su mayoría insoportables y aburridas): Miguel Strogoff, Viaje al centro de la Tierra, La vuelta al mundo en 80 días, Cinco semanas en globo, De la Tierra a la Luna, La isla misteriosa, Un capitán de quince años

Parecería que de él está todo descubierto, como de Arthur Conan Doyle y su creación del detective Sherlock Holmes, pero no es así. Una editorial española ha recuperado El conde de Chanteleine, una de las primeras novelas de Verne, publicada como libro en 1864. Cuando unos años después, el escritor francés alcanzó la celebridad, su editor Pierre-Jules Hetzel rechazó la recuperación del título, aunque hubiera sido un éxito seguro. Como explica el editor Carmelo López-Arias, la novela en Francia no se publicó íntegra hasta 1971, pero en un volumen compartido; y apareció como independiente en 1994, 130 años después de su tímida aparición.

¿Por qué? Porque desvelaba la realidad de la revolución francesa que los republicanos, los jacobinos y los masones quieren ocultar incluso hoy: sangre, despotismo, genocidio, hambrunas y anticatolicismo.

Verne, que nació en la ciudad bretona de Nantes, empezó a publicar sus célebres novelas en 1863, en la revista Magasin d'Éducation et de Récréation, con el título genérico de Voyages Extraordinaries y en diversas entregas, como los folletines de Alejandro Dumas. Una vez acabada la novela, el propietario de la revista, Hetzel la editaba como libro con unas magníficas ilustraciones que se recuperan en las ediciones de coleccionista. El primer relato fue Cinco semanas en globo.

Al año siguiente, Verne publicó en tres entregas entre octubre y diciembre de 1864 El conde de Chanteleine, en otra revista, Le Musée des familles, en la que colaboraba desde 1851. Esta revista publicó a Honoré de Balzac, Alejandro Dumas, Teófilo Gautier y Víctor Hugo, entre los grandes novelistas franceses del siglo XIX.

Las atrocidades de la guerra de Vendée

La novela, de poco más de 200 páginas en la edición española, describe la sublevación campesina del oeste de Francia, sobre todo en Bretaña, por la persecución del clero católico y la imposición del reclutamiento militar obligatorio y luego el genocidio perpetrado por los republicanos, que ocurrieron entre 1793 y 1795. La guerra fue tan despiadada que la Vendée perdió casi un 15% de su población.

Las brutalidades de las llamadas columnas infernales (colonnes infernales) aterraron incluso a los que se consideraban defensores de la libertad. Y aunque el Comité de Salud Pública estaba al tanto de la orgía de muerte, en vez de prohibirla, la animó. Un oficial de Policía, apellidado Gannet, dejó testimonio de la conducta del general François Amey y sus soldados:

Amey hace encender los hornos y cuando están bien calientes mete en ellos a las mujeres y los niños. Le hemos hecho amonestaciones; nos ha respondido que era así como la República quería cocer su pan. Primeramente se ha condenado a este género de muerte a las mujeres bandidas, y no hemos dicho demasiado; pero hoy los gritos de esas miserables han divertido tanto a los soldados y a Turreau que han querido continuar esos placeres. Faltando las hembras de los realistas, se han dirigido a las esposas de verdaderos patriotas. Ya veintitrés, que sepamos, han sufrido este horrible suplicio y no eran culpables más que de adorar a la nación. Hemos querido interponer nuestra autoridad, los soldados nos han amenazado con la misma suerte.

Amey, que combatió en España, tiene su nombre inscrito en el Arco del Triunfo.

El protagonista de la novela es el conde Humberto de Chanteleine, uno de los jefes militares del alzamiento popular contra los jacobinos. Verne, que no ahorra las descripciones de las matanzas perpetradas por las tropas republicanas, se inspiró en un personaje verdadero, Pierre-Suzanne Lucas de La Championnière, que figuró entre los lugartenientes de François de Charette, general del Ejército Católico y Real de la Vendée. En casa de su tío Prudent, en Nantes, Verne conoció y trató a los hijos de La Championnière. Sin duda, éstos le contarían historias de las batallas y también avivarían en él los relatos de la represión revolucionaria sobre los campesinos y sus familias.

En 1879, cuando ya el nombre de Verne era sinónimo de éxito de ventas, el autor propuso a Hetzel publicar El conde de Chanteleine, pero el editor rechazó un negocio seguro, porque la novela presentaba a sus lectores, que habrían sido millones en todo el mundo, uno de los episodios más horrorosos de la Revolución.

Hetzel, de familia protestante, había participado en la revolución de 1848, que sacudió toda Europa. En cuanto la Segunda República dio paso al Segundo Imperio, Hetzel se marchó a Bélgica, donde publicó panfletos contra el emperador Luis Napoleón. De regreso a su país, contribuyó a desprestigiar el régimen imperial y luego apoyó la III República, hasta su muerte en 1886.

Por fortuna, el silencio se ha roto.

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