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Girauta sobre el libro de Federico: "Padeció el síndrome de Casandra, la maldición de que le creyeron muy pocos"

La presentación de la reedición de Barcelona, La ciudad que fue tuvo que ser suspendida por un percance de salud sufrido por Santiago Trancón.

Tras el gran éxito editorial de Memoria del Comunismo (La Esfera de los libros), del que se han vendido más de cien mil ejemplares, Federico Jiménez Losantos ha presentado este jueves en Madrid la reedición del libro Barcelona, La ciudad que fue, una crónica de la libertad y de la riqueza cultural de los años 70 que el nacionalismo catalán destruyó.

Entre los asistentes, Teodoro García Egea, secretario general del Partido Popular, la número uno del PP en la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, el portavoz del PP en el Ayuntamiento de Madrid José Luis Martínez Almeida, el director del diario El Mundo, Paco Rosell o el periodista y candidato de VOX Hermann Tertsch.

Cuatro han sido los presentadores convocados, todos exponentes de la resistencia al régimen nacionalista, Cayetana Álvarez de Toledo, diputada del PP en el Congreso por Barcelona; Ana Losada, presidenta de la Asamblea por una Escuela Bilingüe (AEB); Juan Carlos Girauta, diputado de Ciudadanos en el Congreso; y Santiago Trancón, filólogo, profesor, escritor y promotor del Manifiesto de los 2.300, que en 1981 denunció la discriminación de los alumnos castellanoparlantes.

En la mesa, como maestro de ceremonias, el presidente de Unidad Editorial, Antonio Fernández-Galiano, abría el acto constatando que "en Cataluña se ha producido un retroceso de 40 años". Fernández-Galiano citaba a dos pensadores para definir la situación actual: "Pinker estaba equivocado y no hay mejora constante", y al filósofo judío Zygmunt Bauman: "Cataluña es el más fiel exponente de la vida líquida o incluso gaseosa".

Juan Carlos Girauta ha sido el primero en intervenir. Confesaba que "es la tercera vez" que ha leído una historia que le ha marcado "muy hondamente, de una manera muy profunda". Compartía con los asistentes que cuando leyó el Prólogo Sentimental del libro Lo que queda de España, semilla del que ahora se presenta, "no podía parar de llorar".

Aunque como político, decía, está obligado a tener una actitud positiva, a título personal no ve la luz al final del túnel, "no tengo esperanza respecto de la sociedad catalana". Una sociedad, unos medios de comunicación, ha recordado, que cuando el grupo terrorista Terra Lliure secuestro y tiroteó a Jiménez Losantos respondió con un "él se lo ha buscado". Comentaba Girauta, "muchas personas inteligentes se sumaron al linchamiento de Federico", algunos de ellos, ironizaba, "que se han regenerado y mucho" (es el ejemplo de Fernando Savater), otros, concluía, "murieron degenerados y no vale la pena recordarlos".

Juan Carlos Girauta, coincide con la tesis del libro de que "la alianza de la izquierda, del PSUC, con el nacionalismo más ladrón, sinvergüenza y autoritario hizo que Barcelona se fuera haciendo irrespirable para quien ama la libertad".

En un tono sincero y personal el diputado de Ciudadanos acababa dando las gracias al autor, "en el año 1995 cuando me sentía muy solo, Federico me reivindicó. Luego me acogió en Libertad Digital y me pude dedicar a cantarles las cuarenta a todos los nacionalistas en todos los medios de comunicación. Te lo debo casi todo Federico".

El segundo en intervenir ha sido el filólogo y escritor Santiago Trancón, compañero de andanzas de Federico en la Barcelona de los años 70. A través de innumerables anécdotas ha recordado la gran creatividad artística de aquellos jóvenes, "volcados en vivir experiencias pero también en reflexionar". Sobre el grupo pictórico Trama ha destacado que "el aparato teórico que tenía era digno de admiración".

Apuntaba como característica fundamental del nacionalismo catalán "el odio a España", idea que "costó muchísimo transmitir", hacer entender una "experiencia que teníamos desde el principio". Por otra parte, profesor como Federico, también tuvo que "huir, escapar de allí tras el atentado". Echando la vista atrás hoy no siente "ni nostalgia ni añoranza sólo tristeza". Trancón acababa poniendo en valor la resistencia de los que no callaron ante el avance totalitario y lo hacía con una cita de Francisco de Quevedo: "quien se deja quitar la capa da ánimo a que le quiten la vida".

Hablando de resistencia la tercera en hablar era Ana Losada, Presidenta de la Asamblea por la Escuela Bilingüe. Con firmeza y emoción pedía ayuda para que voces como la suya se escuchen en toda España, porque "el problema no es solo de Cataluña". Su relato de la situación actual ha sido espeluznante. Ha descrito las escuelas como "esas máquinas para que nuestros hijos se alejen del resto de España". Contaba como para que su hija de 11 años estudie una, solo una, asignatura en castellano ha tenido que llegar a los tribunales. Losada ha denunciado el clasismo de la educación y advertía que la convivencia será imposible si desde las escuelas se está enseñando que "una parte de la sociedad está por encima de otra" o "que el catalán es la única lengua de cultura". La descripción de lo que sucede hoy en día, y que Federico denunció en los años 80, es que "el castellano está vetado, prohibido y marginado. Vigilan en el patio qué lengua están hablando los niños, fomentan juegos en catalán o hasta las cocineras tienen que hablar en catalán". Pedía auxilio, "les digo que los catalanes constitucionalistas estamos desamparados". La situación de la asociación es muy precaria y tienen que luchar contra grandes "monstruos" subvencionados "con nuestro dinero" como Òmnium Cultural o la ANC. Ana Losada ironizaba, "¿A quién tengo que llamar, a Macrón en Francia para que me eche una mano?", porque cuando se pone al habla con el Gobierno de España le contestan que las competencias de educación están transferidas. El final de la intervención ha sido una profecía: "Si la escuela no cambia, Cataluña será independiente". Heroica.

La última en hablar ha sido la diputada popular Cayetana Álvarez de Toledo, que ha tenido que interrumpir sus palabras a los pocos minutos, estaba contando que había fracasado en su empeño de llevar a Federico devuelta a Barcelona, por la indisposición de su compañero de presentación, Santiago Trancón. El acto fue cancelado.

Federico Jiménez Losantos despedía a los asistentes apuntando que sólo por haber escuchado esta tarde el relato de Ana Losada ya había merecido la pena escribir Barcelona, la ciudad que fue.

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