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'Cachito, cachito mío', curiosas historias de famosos despedazados

Ordóñez recopila en este ensayo anécdotas sobre "pedazos, huesos y vísceras de personajes ilustres" y sobre quienes los coleccionaron.

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Los Libros: 'Cachito, Cachito mío' Es la Mañana de Federico

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Ordóñez recopila en este ensayo anécdotas sobre "pedazos, huesos y vísceras de personajes ilustres" y sobre quienes los coleccionaron.
Un cerebro en formol. | Wikipedia
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Puede parecer un tema llamativo y extravagante, pero Cachito, cachito mío (Modus operandi) es un estudio serio que recopila anécdotas sobre el paradero de "pedazos, huesos y vísceras de personajes ilustres" y que pone al lector sobre la pista de quienes fueron los que coleccionaron tales macabros y siniestros tesoros. Es la recomendación semanal de Andrés Amorós en Es la mañana de Federico.

Miguel Ángel Ordóñez es un periodista de investigación que ha consultado más de cien estudios e innumerables fuentes literarias para la redacción de este ensayo. Habla de personajes famosísimos, como Santa Teresa de Jesús, cuyo cuerpo fue dividido "en múltiples cachitos", algunos de ellos permanecieron más de 40 años en la mesita de noche de Francisco Franco.

También desvela la relación entre el miembro viril de Rasputin y la creación del perfume Chanel No5. Resulta que su asesino, Félix Yusupov, fue amante de Cocó Chanel. Otras partes del cuerpo fetiches fueron los pechos, como los de Bella Otero, que fueron la inspiración para unas torres del Hotel Carlton de Cannes, el mismo que aparece en la película Atrapa a un ladrón.

Cabello y vello púbico

Byron, cuando llegó a España, se enamoró de una joven sevillana que, en el día de su despedida, en un arranque de amor, le regaló su trenza. Durante el romanticismo, el pelo se utilizaba en joyas y camafeos. Ordóñez cuenta que el pintor Romero de Torres fue un gran fetichista del cabello y sus seguidoras le regalaron un cojín de pelo.

El autor también recopila historias sobre vello público y cita al marqués de Leguineche en La escopeta nacional, inspirado en Ricardo Soriano, un personaje muy pintoresco, uno de los inventores de la Costa del Sol malagueña, que coleccionaba este particular recuerdo de sus amantes. Al rey inglés Carlos II, apodado el rey feliz, le hicieron una peluca con el vello público de las señoras con las que tuvo relaciones.

Corazones famosos

Entre el sinfín de historias relacionadas con estos "cachitos" de personajes famosos, encontramos la del poeta inglés Shelley. Su viuda envolvió su corazón en poemas. Cristina de Suecia, de niña, fue obligada a dormir junto al corazón de su padre. El de Felipe el Hermoso fue robado por los flamencos.

Con este pretexto, el autor nos sumerge en biografías de personajes muy interesantes como la reina Victoria, Lucrecia Borgia, Cristina de Suecia, el Capitán Cook o Mozart. Resulta una lectura muy curiosa y amena –para adultos–.

Miguel Ángel Ordóñez: Cachito, cachito mío. (Las partes y otros pedazos de personajes de la Historia), Madrid, octubre 2019, ed. Modus Operandi, 462 págs, 22 euros. ISBN: 978-84-18016-00-4

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