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Librerías de segunda mano de Madrid: la sorprendente historia de cómo sobrevive el rival más inesperado de Amazon

Cuando parece que el mundo editorial es todo marketing, nuevas tecnologías, ebooks... las librerías de segunda mano resisten con estrategias variadas.

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Cuando parece que el mundo editorial es todo marketing, nuevas tecnologías, ebooks... las librerías de segunda mano resisten con estrategias variadas.
El mundo de las librerías de viejo en Madrid

Chicos prodigiosos es un libro de Michael Chabon que, como Los cuadernos de Luis Vives, de Francisco Umbral, o La rana mágica, de Raúl del Pozo, está descatalogado. Olvídese el lector que busque estos títulos de encontrarlos, al menos, de forma presencial, en la Casa del Libro, en la Fnac o en El Corte Inglés, mas no declare imposible su hallazgo. Y, si ya puesto, este lector quiere comprar, por ejemplo, Lolito, de Ben Brooks por 8,50 euros –a mitad de precio–, o Falsa identidad, de Sarah Waters, por 4,00 –cuando, su precio de venta, son 14,90–, visite alguna de las, todavía numerosas, librerías de segunda mano que sobreviven en España como celacantos, como criaturas inesperadas de otra era que, en mayor o menor medida, se han integrado en un ecosistema cada vez más digital, líquido y trepidante.

Van dos datos a tener en cuenta:

  • En España, el Artículo 9 de la Ley 10/2007, de 22 de junio, de la lectura, del libro y de las bibliotecas obliga a toda persona que "edita, importa o reimporta" un libro a establecer un precio fijo. El precio de venta al público "podrá oscilar entre el 95 por 100 y el 100 por 100 del precio fijo". Sin embargo, el Artículo 10 de esa misma ley reza que no quedan sometidos a este régimen los libros de bibliófilo, los libros artísticos, los libros antiguos o de ediciones agotadas, los libros descatalogados o los libros usados.
  • Según el Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España 2018 –dado a conocer el 22 de enero de este año–, el número de lectores en tiempo libre ha crecido en el país hasta el 61,8%, si bien un 38,2% afirma no leer nunca o casi nunca. El estudio también muestra que sólo el 23,2% de los ciudadanos leen en soporte digital –si bien sólo el 6% lo hace exclusivamente en este soporte–.

Libertad Digital ha recorrido media docena de librerías de segunda mano de Madrid para comprobar cómo funcionan, qué se puede descubrir en ellas y cómo se enfrentan al futuro más inmediato. Sus historias y sus modos no son homogéneos: cada negocio es hijo de sus padres y, en algunos casos, las diferencias entre una librería X y una librería Y son, cuando menos, notables. La única característica que comparten es el modo en que se nutren: si los lotes de libros son pequeños, son particulares quienes acuden a la librería para venderlos; si los lotes son grandes –herencias, gente que quiere deshacerse de libros por mudanzas o por falta de espacio–, el librero acude al particular.

Así, hemos conversado con los dueños y/o los encargados de cuatro librerías generalistas –Ábaco, Alcaná, El desván del libro y Librería Pérez Galdós–, una de libro antiguo –Libros Madrid– y una especializada en tauromaquia –Librería Rodríguez–.

Esto es lo que nos han dicho:

Ábaco Libros: "Muchos que se pasaron a los ebooks han vuelto"

Soraya Plaza cuenta que la moderna Ábaco se fundó hace 13 años, aunque sus orígenes se remontan a la posguerra temprana: "Mi abuelo tenía una tienda en Fernández de los Ríos. Cuando quiso dejar el negocio, mi padre, Francisco Plaza, se quedó con él. Al principio, tenía libros y otras cosas. Entonces, los libros no los vendíamos a particulares: mi padre compraba los lotes y los vendía a libreros. Y no sólo libros, mis padres compraban un montón de cosas. En los sesenta abrieron una tienda de antigüedades, luego empezamos a trabajar los hijos".

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Libros esperando a ser clasificados en Ábaco | C.Jordá

Tras la jubilación de sus padres, Soraya y sus hermanos Javier y Juan Carlos reestructuraron las tiendas y las unieron bajo un solo nombre: Ábaco. En el establecimiento de la calle General Álvarez de Castro, tienen unos 35.000 volúmenes; en el de Raimundo Fernández Villaverde, otros tantos, y en el almacén, ídem. "Hablamos de un fondo de unos 100.000 libros. Cada semana –dice Soraya– sacamos unos 500 libros nuevos. Lo que no se vende, lo ponemos a 1 ó 2 euros. Renovamos constantemente los fondos para que los clientes quieran seguir viniendo".

Ábaco es una librería generalista –"Si te especializas, por ejemplo, en libros de arte y arquitectura, tú mismo estás cerrando el mercado, y los mercados, hoy en día, tienen que ser amplios"–, aunque, sobre todo, vende novelas y libros de historia. "Casi todos nuestros libros cuestan entre 4 y 6 euros. ¿Que hay alguno de 12, 15 ó 20? También, pero no es lo normal", dice Soraya.

En cuanto a cómo han afectado internet y las nuevas tecnologías a su negocio, la librería señala que "cuando llegaron los eBooks a España, mucha gente, sobre todo, clientas que buscaban novela romántica, se pasó al nuevo formato. Pero muchos han vuelto: el hecho de que tú cojas un libro, lo leas en tu casa, lo quieras volver a leer… es algo que pesa". En cuanto a la venta en la red, Soraya cuenta que es "una ventana que va creciendo muy despacito" y que Ábaco no vive de ello: "Vivimos del cliente que viene".

¿Es rentable el negocio? Responde la librera: "Vivimos. Funciona para pagar todo lo que hay que pagar: un coche normal, una hipoteca normal… Tampoco queremos ser millonarios ni los más ricos".

Alcaná Libros: "Las nuevas tecnologías no son un enemigo"

Ubicada en el barrio de Tetuán, Alcaná fue fundada en 2002 por Miguel Díaz, un tipo que fue al Rastro, compró un lote de libros por mil pesetas, los vendió, obtuvo beneficios, compró otro lote mayor, lo vendió, obtuvo más beneficios, y terminó consolidando una librería que da trabajo a 12 personas y que cuenta con un fondo de 250.000 volúmenes repartidos en tres almacenes.

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Un cliente en la Librería Alcaná | C.Jordá

Uno de sus empleados, Antonio Martín, explica que la librería, que trabaja sobre todo con novela y ensayo, sobrevive "siendo muy competitivos, dando el pedido lo antes posible, al mejor precio, cuidando el mínimo detalle. En cualquier página web ves lo que ha puesto el vecino, la competitividad es agresiva y tienes que ser el más competitivo del gremio".

El éxito de Alcaná sólo puede entenderse a través de internet: el cliente, cuando acude a la librería, lo hace a tiro fijo: "Hay una minoría muy pequeña que viene a ojear. Cuando vienen personas así, les comentamos cómo va la tienda. En internet mostramos nuestro catálogo, en nuestra página web, en Amazon, Ebay o Todocolección, que ahora va en auge. El cliente nos encarga el libro y nosotros o se lo enviamos a su casa o se lo reservamos y él viene a recogerlo a la librería".

El libro electrónico no ha afectado a un negocio que se amolda a los tiempos que corren: "Las nuevas tecnologías no son un enemigo. Nos servimos de ellas. En cuanto hemos visto una puerta abierta que nos permita vender a más clientes, nos hemos metido".

El Desván del libro: "Amazon nos necesita hoy por hoy"

Mónica de Malibrán y Manuel Valdés nos reciben en su local de la calle Fernán González, que ya se está convirtiendo en uno de los veteranos del barrio: la librería abrió en 1996, cuando su padre empezó un negocio con los libros que tenía en casa: unos 8.000 ejemplares fruto de una bibliofilia de la que desde entonces pudo hacer su profesión.

El Desván del Libro es una librería generalista pero que sobre todo ofrece "novela y ensayo" y que los vende a todo tipo de clientes: "Hay libros infantiles o de fantasía que atraen un público muy joven y de ahí hasta abuelos que vienen buscando algún ensayo concreto".

Para ellos internet ha supuesto tener que moverse en un mercado más duro: "Nos ha afectado claramente", nos cuentan, "cuando empezamos a trabajar las ventas eran aproximadamente tres cuartas partes en la tienda y una cuarta en internet, ahora esos porcentajes se han invertido".

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Estanterías en El Desván del Libro | C.Jordá

Destacan que el mercado es más competitivo y que "para conseguir el mismo dinero, tenemos que trabajar mucho más", nos dicen explicando que hay "muchos más intermediarios" -trabajan con Amazon, a Fnac, Casa del Libro, Iberlibro, Uniliber…- y que el público se ha hecho mucho más exigente: "La gente se ha acostumbrado al 'lo quiero para mañana y gratis'", algo que supone un esfuerzo extra para una pequeña empresa "a nosotros Correos no nos regala los envíos", lamentan. Otros clientes "pretenden recibir el libro como nuevo aunque sea del año sesenta" aseguran- ¿Cómo es esto posible? "Hay gente que no conoce el producto final y el libro de segunda mano no tiene nada que ver con el nuevo".

Pese a todos estos problemas el negocio aguanta: "Sobrevivimos" y lo han hecho en momentos extraordinariamente difíciles: "Cogimos la librería en el 2008, en plena crisis, habían llegado a España Amazon, el libro electrónico y la crisis financiera, nos comimos las tres crisis a la vez y sobrevivimos mejor que la mayoría de las librerías de nuevo" nos dicen no sin un poco de comprensible orgullo. Y por ahora seguirán adelante: "Amazon nos necesita hoy por hoy: el día que venda directamente segunda mano no tendremos ninguna posibilidad. El cliente no suele saber que hay una librería pequeña detrás en los envíos de Amazon, salvo que haya un fallo: entonces se encarga Amazon de dejar claro que estás tú detrás", concluyen con cierta sorna.

Libros Madrid: "Internet no es mi mundo"

Miguel Madrid nos recibe en el precioso local de su librería, en una bocacalle junto a la plaza de Ópera y nos cuenta que cuando abrió en 1985 estaba cumpliendo con una vocación acariciada desde mucho antes: "Yo quería ser librero de viejo de siempre, lo que pasa es que para empezar en esto tienes que tener un stock, no puedes empezar una librería con las estanterías vacías", nos explica. "Yo las llené comprando los libros poco a poco a los libreros".

Libros Madrid se dedica al "libro antiguo y agotado", aquellos que sean "difíciles de encontrar y cuanto más raro, mejor". Abarca todas las temáticas excepto aquellas que quedan fuera del marco temporal como "la informática, como es natural", lo que se puede encontrar es "todo lo que habla el libro anterior al 39, por poner un ejemplo".

Estamos ante un librero con una decidida voluntad de ser muy tradicional, "cada uno tiene su estilo", según él su ámbito de negocio "es un mundo diferente a las nuevas tecnologías: el que busque un libro de Cervantes con sus grabados o una edición concreta del siglo que sea, esa persona no le interesa para nada el mundo digital".

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Libros Madrid, una bonita librería | C.Jordá

"Cada uno tiene su estilo", insiste, "yo tengo el mío: estoy en un par de webs, pero internet no es mi mundo". Así que él sigue haciendo "unos catálogos en papel, que antes hacía todo el mundo pero que ya no hace casi nadie" y que manda cada dos meses a sus clientes.

No sabe exactamente cuantos libros tiene de fondo –"aquí en exposición, por decirte algo, habrá unos 3.000, pero hay más en el sótano, en mi casa, en el pueblo… es incalculable"- sin embargo sí que recuerda el más caro que ha vendido: "Uno sobre la Conquista de América, hecho en el siglo XVII, con una encuadernación espectacular" cuyo precio eran "11.000 euros".

¿Cómo encontrar esas joyas? Es impredecible: "Aquí lo importante son las bibliotecas que me vendan, porque nunca sabes de dónde viene el tiro. Te llaman, te dicen que tienen una biblioteca para vender y me la quedo o compro la parte que me interesa". Eso sí, cada día es más difícil porque "librerías como estas quedan muy pocas".

Librería Pérez Galdós: "Sobrevivimos gracias al fondo"

La librera Nieves Cuevas cuenta que la Pérez Galdós, ubicada en la calle Hortaleza, pegada a Gran Vía, se abrió en 1942 y que ella y su marido la dirigen desde hace treinta años.

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La librería Pérez Galdós, en Hortaleza | C.Jordá

El negocio tiene sus particularidades: aunque venden, sobre todo, libro de segunda mano y libro descatalogado, también tiene en sus estanterías las 12-15 novedades literarias del momento por otro lado, aunque la librería es generalista, destacan tres materias por encima de las demás: religión, Guerra Civil y el autor que les da nombre. También trabajan el libro antiguo: "Hay manuscritos, hay libros del siglo XVI, libros en pergamino…".

La Pérez Galdós cuenta con un fondo de 300.000 libros que se encuentra en una nave en las afueras de Madrid. Lo tiene indexado en su página web, aunque el grueso de sus clientes son personas que acuden de forma presencial: "Al estar tan céntrica la librería, la gente prefiere venir y echar un vistazo".

¿Va bien el negocio? Responde Cuevas: "Sobrevivimos, sobre todo, gracias a que tenemos un fondo impresionante. Hemos ido recopilando cosas desde hace años. A lo mejor hay tres meses que nos va bastante mal, pero hay semanas en las que se venden obras importantes y se va equilibrando el tema".

Librería Rodríguez: "Si estás en internet, existes; si no…"

Carlos Ballesteros Rodríguez es la cuarta generación de la familia que se hace cargo de la Librería Rodríguez, que fundó su bisabuelo "allá por 1916". Su actual ubicación en el Paseo del Marqués de Zafra es la tercera de su historia y se eligió, entre otras cosas, "por la cercanía a Las Ventas".

Y es que Rodríguez es la librería más especializada que hemos conocido pues se centra en el mundo taurino: "Casi todas las librerías de antiguo de segunda mano tenemos que especializarnos en algo para copar un nicho de mercado", nos explica Carlos, "te puedes dedicar a todo, pero si eres especialista en algo, te buscarán por tener los libros de esa materia, ser esa referencia".

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La Librería Rodríguez y sus libros taurinos | C.Jordá

Dentro de esa temática tiene tanto libros antiguos –"unos 30.000"- como otro tipo de artículos entre los que hay "postales antiguas, mapas antiguos, cartelería taurina, grabados"… Por supuesto, su tipo de cliente son los "aficionados taurinos entre los 40 y 90 años", un público "ya mayor" si bien en los últimos tiempos está habiendo "una especie de resurgimiento del público más joven, empieza a venir gente joven a la librería", nos dice.

Para Carlos uno de los secretos para sobrevivir es adaptarse al negocio actual: "Los que sí nos subimos al carro tecnológico hemos tenido más opción de continuar vivos, hemos llegado a más público", explica, "la web es una tienda abierta las 24 horas del día" y para él "hoy día, si estás en internet, existes; si no, casi que no existes".

Eso sí, como en casi todo hay una parte menos positiva en las nuevas tecnologías: "Internet por un lado te da y por otro te quita. Te acerca a mucha gente, 24 horas del día, a todos los puntos del globo, pero también te ves compitiendo con gente, con particulares, que tienen tus mismos libros, que los venden porque les da la gana y lo mismo les da poner un precio de 10 o 20, cuando tú tienes un libro que vale 90. Te hace una competencia que es libre y está bien, pero…".

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