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El tiro con arco y otros cuatro rituales japoneses para ser más felices

Tras El método japonés para vivir 100 años, Junko Takahashi regresa con Do. El camino japonés de la felicidad, un manual para descubrir la plenitud.

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Tras El método japonés para vivir 100 años, Junko Takahashi regresa con Do. El camino japonés de la felicidad, un manual para descubrir la plenitud.
La escritora japonesa Junko Takahashi | David Alonso Rincón

La periodista y escritora Junko Takahashi (Osaka) dio la vuelta al mundo descubriendo los secretos de la longevidad japonesa en su libro El método japonés para vivir 100 años. Ahora regresa para que, además, podamos alcanzar esa edad presumiendo de gozar de una vida feliz y en armonía con el libro Do. El camino japonés de la felicidad. Se basa en la teoría del Do, que significa "camino". Unido a otras palabras, simboliza diferentes artes, disciplinas y deportes; y refleja las maneras de vivir, sentir y actuar de los japoneses.

"La felicidad no es un estado, si fuese así nunca estaríamos satisfechos porque siempre querríamos algo más", explica la escritora japonesa a Libertad Digital. "La gente no se da cuenta de que las pequeñas cosas que tenemos alrededor son las que nos harán felices. Mi propósito es ayudarles a que abran los ojos".

Junko Takahashi ha rastreado las principales artes tradicionales japonesas porque en ellas se encuentran las claves, definidas por el pensador Shin’ichi Hisamatsu (1889-1980) como elementos estéticos del zen: la asimetría, la simplicidad, lo marchito, la naturalidad, vivir con la mente libre, el misterio y la profundidad y la serenidad.

A través de cinco ceremonias tradicionales japonesas, podremos "despejar la mente y lograr cambiar nuestro pensamiento y nuestro concepto de la felicidad para conseguir paz interior y serenidad". "Si logramos mayor concentración, tendremos las ideas más claras y lograremos saber cuál es la verdadera felicidad, la que buscamos en el fondo de nuestro corazón", asegura.

La autora japonesa reúne cinco rituales con los que avanzar por el camino hacia la felicidad, "artes tradicionales que han sido trasmitidas de generación en generación durante 700 años pero que también han evolucionado para adaptarse a nuestros tiempos".

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La escritora japonesa Junko Takahashi. | David Alonso

- La ceremonia del incienso, un arte que no se reduce al sentido del olfato, sino que intenta ampliar sustancialmente el momento de percibir la fragancia de las diferentes maderas aromáticas. Incluso se desarrolla la capacidad de escuchar una esencia.

- La ceremonia del té, que más allá de su carácter estético supone una "comunicación emocional que tiene lugar en lo más profundo del corazón entre el anfitrión y el invitado". Transcurre en silencio para agudizar los sentidos y esto proporciona una intensa paz. Este ritual tradicionalmente "era cosa de hombres". De hecho, los generales victoriosos incautaban a sus enemigos los utensilios para la ceremonia del té y recompensaban a sus hombres con tazones y contenedores del té.

- Arreglo floral, un ritual que requiere quietud y permite la abstracción. Además, subraya la belleza del paso del tiempo a través de la inclusión de plantas marchitas. "Te enfrentas en silencio a las flores, pensando solo en ellas, limpiando la mente del estrés del día", explica Takahashi. La periodista japonesa confiesa que se resistía a probar esta ceremonia porque la asociaba a una actividad que "toda buena esposa debía aprender antes de casarse". Sin embargo, el arreglo floral se introdujo en Japón con la llegada del budismo en el siglo VI y más tarde, los samuráis lo incorporaron a su vida diaria. "No imaginaba que me engancharía tanto. Es una forma para conseguir paz interior porque alcanzas una gran concentración. Tiene función de meditación y encierra muchas filosofías".

- El tiro con arco, en el que se ejercita el cuerpo y el espíritu con los gestos que culminan en el disparo de una flecha. Los arcos se usan en Japón como arma y como instrumento religioso contra los malos espíritus. Tiene como objetivo alcanzar la verdad, el bien y la belleza, "fines últimos que también deben serlo de cualquier persona".

- La caligrafía, para la que se requiere la máxima concentración para volcar "el alma en una letra". Se da valor al espacio y a la imperfección. "En la estética japonesa es muy importante la imperfección. Muchas veces pensamos que es un defecto pero puede resultar que, para otra persona, es un encanto. También en la imperfección podemos encontrar la felicidad", cuenta Takahashi.

Junko Takahashi. Do. El camino japonés de la felicidad. Planeta, 2019. Número de páginas: 240 - PVP: 16,90€

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