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'Dolça Catalunya', un libro escrito por catalanes para combatir el nacionalismo catalán

Los miembros del blog Dolça Catalunya publican ahora un libro en el que ofrecen soluciones para el conflicto independentista.

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Hace seis años, "unos idealistas", según el editor Álex Rosal, se propusieron destapar las mentiras del nacionalismo catalán y abrieron un blog. Desde entonces, Dolça Catalunya recibe miles de visitas al día y se ha convertido en una de las páginas más señaladas por el independentismo. Para conmemorar su sexto aniversario, "los 36 valientes que continúan en la resistencia" han publicado un libro con el mismo título, aunque sin firmar, "para preservar el anonimato de aquellos que se exponen a la muerte civil en su tierra".

Durante su presentación, que tuvo lugar ayer en el Centro Riojano de Madrid, intervinieron varios destacados catalanes antinacionalistas, que ofrecieron además su visión propia de la evolución del separatismo durante las últimas décadas.

"La pregunta es mucho más fácil de responder de lo que parece", dijo Miguel Martínez, mano derecha de Albert Boadella y representante de Tabarnia durante el acto. "¿Quién es nacionalista? El que escucha a Junqueras y a Puigdemont. ¿Y quién no lo es? El que los entiende". Para él, el catalanismo "funciona esencialmente como una nueva religión", que se mueve a base de fe —"también de dinero"—, y cuyo primer mandamiento es "el famoso ‘ahora paciencia, mañana independencia’ de Pujol". Por eso, se mostró feliz por la publicación de Dolça Catalunya (Libros Libres), "un libro muy bien pensado, en el que se pueden leer todas las falsedades de los catalanistas en sólo 155 minutos". Advirtió también que nada diferencia al nacionalismo catalán de cualquier otro nacionalismo histórico. "Todos buscan lo mismo: exterminar al diferente". Y recordó que, observando la progresión que ha tenido en las últimas décadas, "es evidente que el siguiente paso, ya nos lo han avisado, será reclamar los Països Catalans, es decir, todos los lugares de fuera de Cataluña donde se hable catalán". Por último, se pronunció en nombre de Boadella para pedir "una lista única que junte a PP, Vox y Ciudadanos en las próximas elecciones autonómicas".

Juanjo Aizcorbe, diputado de Vox en el Congreso, por su parte, destacó que "lo mejor del libro no es únicamente que plantee un problema y proponga un diagnóstico, sino que lo hace evitando la queja continua". "Es un libro, sobre todo, que propone soluciones", dijo, "y que no se acobarda a la hora de tocar temas importantes, como una posible reforma constitucional". En concreto, se refirió al "término 'nacionalidades' del artículo dos; y al artículo 150.2, que habla de las competencias exclusivas del Estado y de las competencias delegadas a las autonomías".

También reseñó que Dolça Catalunya es "una reflexión acerca del mal del nacionalismo, que nunca es pacífico, ya que aunque no promueva la violencia explícita, sí que azuza otro tipo de violencia, como la muerte civil de todos aquellos que no comulguen con sus ideas". Y por eso, quiso "contestar a todos aquellos que tachan a los anticatalanistas de nacionalistas españoles". "Hay que saber diferenciar entre un nacionalismo excluyente y un patriotismo integrador".

Después de esas dos intervenciones, le tocó el turno a Juan Carlos Girauta, que habló en un tono algo más pesimista, y que se lamentó de una situación "que no parece que vaya a ir a mejor". "Llegó un momento determinado en el que algo cambió dentro de mí, después de tantos años de lucha. De pronto me di cuenta de que si Cataluña tenía que ser lo que los independentistas están haciendo de ella, yo no quería ser catalán". "No quiero ver convertido en un desierto intelectual y moral el escenario de toda mi vida. Es algo que me destroza el alma", dijo, antes de añadir que, "sin embargo, todo lo que he visto estas últimas décadas es que la situación social de Cataluña es una pendiente descendente que no parece que se vaya a estabilizar".

Explicó que el nacionalismo catalán "ya estaba marcado desde sus inicios por unas peculiaridades bastante curiosas", y destacó a dos personalidades por encima del resto. "Por un lado Cambó, evidentemente, y por otro Pujol, que no está al nivel del primero, pero que algo que sí que tuvo siempre fue una perseverancia que no se puede negar". Girauta denunció que "todo lo que ha pasado en Cataluña llevaba escrito desde los noventa, en el Proyecto 2.000", y que "lo único que han hecho los independentistas ha sido cumplir lo que prometieron, dominando paulatinamente todas las instituciones de la Comunidad".

Además, también señaló que la misma prueba de la maldad del nacionalismo la pregonan los propios nacionalistas: "Nunca he conocido a un comunista o a un liberal que insulte a sus rivales políticos llamándoles comunistas o liberales. Es algo que sólo hacen los nacionalistas, y esa es la prueba de que ellos mismos, en su fuero interno, saben que su ideología es basura", dijo. Después, diagnosticó que "el tejido social en Cataluña está enfermo, pero porque uno de sus focos de infección es el PSC, que blanquea y legitima a los catalanistas, movido por un electorado ingenuo que se ha creído realmente que en Cataluña lo que hay son dos grupos sociales enfrentados". Y respondió: "No. En Cataluña lo que ha pasado es que unos han dado un golpe de Estado contra los otros". Por eso, terminó su intervención explicando que la única salida que le ve al conflicto es la instauración de "un 155 permanente durante varios años". Así, dijo, "si se volviese a controlar la educación y los medios de comunicación, en varias décadas, a lo mejor, la situación comenzaría a revertirse".

Por último, intervino Joan López Alegre, antiguo diputado del Parlamento de Cataluña, y quiso "tomarse las cosas con la seriedad que tienen". "Porque una cosa que hay que tener clara es que la independencia de Cataluña, es decir, la desintegración de España, es posible", dijo. "De la misma manera, no es verdad que los sucesivos gobiernos centrales se hayan borrado de Cataluña. Lo que han hecho ha sido colaborar con los independentistas, directamente". Por eso, no consideró necesario "ni siquiera cambiar la Constitución. Lo único que hace falta es que se cumpla la ley".

Para finalizar, felicitó a todos los que llevan Dolça Catalunya en la clandestinidad, y equiparó su labor a la de "los primeros cristianos, o a la de los miembros de la Resistencia francesa. Porque lo que hacen es ofrecer un producto que cualquiera puede leer en la intimidad de su casa para, de alguna manera, no sentirse tan solo". "Además, te da argumentos para combatir el monotema", concluyó.

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