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Greta Alonso: "En España somos más viscerales, explosivos y temperamentales, pero no por ello peores"

La escritora, que firma con seudónimo, publica su novela debut El cielo de tus días.

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La escritora, que firma con seudónimo, publica su novela debut El cielo de tus días.
Greta Alonso, autora de 'El cielo de tus días' | Planeta

Su lanzamiento estaba previsto para marzo, pero el cierre de las librerías forzó a Planeta a retrasar su publicación hasta ahora. Es una de sus grandes apuestas en novela negra para esta primavera, pero no viene avalada por una gran firma sino por un seudónimo: Greta Alonso. Hablamos con la autora de El cielo de tus días, una novela debut con mucho potencial, que traslada al lector frente a una pizarra de pruebas atestada de fotografías de sospechosos, flechas, pruebas e hipótesis. Eso no es fácil, sin aventurar al culpable y sin perderse entre las pesquisas.

De la escritora que se esconde tras Greta Alonso sabemos poco. Nació en los ochenta cerca del Cantábrico, es ingeniera de profesión, y eligió publicar con seudónimo a sabiendas de los contras que esto conlleva. Ha salpicada esta novela de conflictos emocionales, le ha inyectado una tensión sexual palpable entre los protagonistas y ha dibujado una realidad a cada paso más turbia.

El cielo de tus días gira en torno a Alicia, una joven belleza de 17 años, deslumbrante e inteligente, que es asesinada en un monte de Cantabria. Pasados quince años, su caso se reabre después de que la inspectora Natalia Herreros reciba en su buzón un mechón de pelo de la víctima con el mensaje: "Esta era ella. Este, su pelo. Yo, su asesino".

Natalia se pone al frente del caso —una investigación que la llevará entre Bilbao y Madrid— junto al inspector Alejandro Brul, su jefe y mentor, el hombre que mantuvo una relación con la víctima meses antes del trágico desenlace. A través de estas dos perspectivas, la de Natalia y Álex, el lector avanza y retrocede en la historia, entre la actualidad y tres lustros atrás. En la narración se suma una tercera voz: la del autodenominado "el asesino", a través de email.

PREGUNTA. Dice que usa seudónimo porque por su profesión lo prefiere. En caso de lograr un gran éxito, ¿se plantea aparcar esa profesión y salir del anonimato?

RESPUESTA. No me lo he planteado ni a corto ni a medio plazo. El seudónimo es una barrera, un modo de proteger mi intimidad y mi vida laboral. Me gusta escribir, pero la exposición pública no sería muy conveniente en mi caso. Por mi forma de ser, por algún episodio de estrés agudo que he vivido en el pasado. Prefiero mantenerme así, en segundo plano, cediéndole el protagonismo a la novela. No puedo hacerlo de otro modo y fue una línea roja desde el principio. Cada vez veo más claro que en mi caso ha sido la mejor decisión.

P. ¿Puede que la incógnita de no saber quién se esconde tras Greta Alonso sea una buena fórmula de marketing?

R. Me parece la peor fórmula de marketing de la historia. No acudiré a presentaciones, a firmas ni a ferias. No podré mostrar mi imagen, ni participar en clubes de lectura. De hecho, la condición del seudónimo fue una traba a la hora de publicar: sin promoción es complicado lanzar un nuevo autor. Planeta se ha arriesgado, pero no es lo más rentable.

P. En la decisión de usar seudónimo, ¿ha tenido alguna influencia el éxito de Carmen Mola o Elena Ferrante?

R. Las he leído a ambas, me parecen brillantes y su éxito se debe, bajo mi punto de vista, a su calidad literaria. Alguien me explicó que el éxito de Carmen Mola hubiera sido mayor de haber salido a la luz, de haber promocionado. En mi caso, el seudónimo es un escudo, un modo de defensa; no puedo hablar por otros. Varias editoriales accedieron a publicar El cielo de tus días solo si retiraba la condición del seudónimo. Planeta, sin embargo, decidió arriesgar. Supongo que en los tiempos que corren es difícil creer que haya decisiones que se tomen desde el punto de vista humano, y no meramente económico. Cuesta entender que existan personas que necesitan huir de la vorágine, que necesitan hacerlo de manera diferente. Los autores somos personas, y cada cual tiene sus motivos, y sus particularidades. No hay un patrón.

P. Si Planeta le hubiera dicho que no, ¿qué habría hecho?

R. La oferta de Planeta fue la última en llegar y ya tenía asumido que la novela iba a pasar su futuro en un cajón porque nadie más se atrevió a arriesgar. Estaba disgustada, pero no había alternativa; yo solo puedo hacerlo así. Para mí, el seudónimo era una línea roja. Me gusta escribir, publicar es secundario; de hecho, es posible que no publique ninguna de las novelas que he escrito después de El cielo de tus días porque incluso haciéndolo con seudónimo, las emociones son muy intensas y no sé si estaré a la altura de todo esto.

P. En los agradecimientos, dice que hubo personas de su entorno que leyeron la novela aun cuando ni se planteaba publicarla. ¿Cuál fue, entonces, el primer impulso que le llevó a escribirla?

R. La necesidad de expresar algo que llevaba dentro, de plasmar por escrito una serie de ideas que me habían rondado hacía tiempo. También el ansia de evadirme en una etapa complicada. Escribir es terapéutico.

P. ¿Le rondaba la historia, la trama o los personajes por la cabeza desde hace tiempo?

R. Sí, desde hacía mucho tiempo. Nunca me sentaba a escribir porque estaba muy volcada en el trabajo, en el día a día. En la rutina. El personaje de Alicia también me rondaba hacía tiempo, pero Álex y Natalia surgieron más tarde.

P. ¿La trama tiene su germen en algún suceso real?

R. Encontré un mechón de pelo en un desván familiar. Nadie supo explicarme a quién había pertenecido, y empecé a darle vueltas al asunto. Lo más probable es que fuera de una niña. De ahí la idea del mechón en el sobre anónimo que recibe Natalia Herreros en el primer capítulo.

P. Conocemos la historia desde la mirada de Álex y de la de Natalia. Se suma una tercera voz vía email. ¿Por qué decidió elegir esta estructura? ¿Qué le permite?

R. Me permite narrar la crónica de una atracción bajo dos puntos de vista. Ambos se ocultan cosas; relacionadas con la investigación y con sus propios sentimientos. Vemos que lo que dicen no es lo mismo que lo que piensan, ni actúan conforme a sus principios. Creo que eso le aporta dinamismo a la historia.

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Greta Alonso, autora de 'El cielo de tus días'

P. Demuestra gran conocimiento de los pormenores de los procedimientos policiales. ¿Cómo lo ha logrado?

R. Utilizo manuales de cabecera para documentarme; además, alguien muy cercano a mí es Policía.

P. ¿Qué le proporciona Bilbao para elegirla como uno de los escenarios principales?

R. Bilbao es una ciudad cosmopolita que mantiene las tradiciones y su esencia. Y está en el norte, con esos días grises y ese ambiente lento y a veces nostálgico.

P. ¿Qué tienen los secretos que les hacen tan atractivos? ¿Todas las personas tenemos dobleces?

R. Creo que todos tenemos secretos, aunque sean pequeños y a otros parezcan ridículos. Nadie es tan transparente como para mostrar todo lo que es, lo que ha vivido o lo que piensa. Es algo natural, mantener la propia parcela, un reducto en el que ser uno mismo. ¿Por qué son tan atractivos? Lo velado, para algunas personas, es más seductor que lo evidente.

P. Los personajes se esfuerzan por mantener a salvo sus secretos pero, además, en el caso de Natalia Herreros, mantiene otra lucha. Ella se debate entre su rol de policía y las acciones basadas en sus sentimientos personales. ¿Esta pugna da mucho juego?

R. Creo que esa ambivalencia es su pecado capital: la pugna entre lo que cree que debe hacer y lo que en realidad desea. Esa necesidad de amoldarse a la idea que tiene de sí misma, a sus principios éticos. Nunca cede el control, pretende salir ilesa de lo que comporta vivir. Se censura, y eso le acaba pasando factura. El propio Álex se lo acaba recriminando: "uno no puede arrastrar los problemas del resto del mundo como si fuera una locomotora".

P. Me parece muy inteligente como las sospechas van recayendo en distintos personajes. ¿Es complicado manipular así al lector?

R. Muy complicado, porque el lector suele estar curtido en leer novela negra y no es fácil engañarlo. Di muchas vueltas a todas estas ideas, tengo una caja de zapatos llena de folios a sucio, de esquemas, de croquis. Escribir requiere creatividad, pero también orden y estructura.

P. Con el paso de los capítulos, la trama se vuelve cada vez más turbia. Como escritora, ¿se trazó una línea roja para no herir a un lector sensible o el lector debe saber a qué atenerse?

R. Pues siendo sincera, en ningún momento he pensado en los lectores sensibles porque cuando escribí la trama solo pretendía escribir lo que a mí me gusta leer. Puede sonar prepotente, pero es la verdad. No me he censurado en ningún momento y la editorial me ha dado libertad absoluta a la hora de corregir la novela. El mal está ahí. En el mundo suceden cosas terribles y la sociedad debe ser lo suficientemente madura para saberlo y asumirlo. El tema de la infancia, por ejemplo, de las personas que crecen en hogares desestructurados, que sufren malos tratos, es real, sucede cada día, y las cosas no se arreglan apartando la vista.

P. La novela negra suele explorar los miedos y los bajos fondos de una sociedad. ¿Es España un buen escenario para ello?

R. No somos peores que cualquier otra sociedad. Se cometen crímenes abominables en todas partes, y aquí somos más viscerales, más explosivos, más temperamentales, pero no por ello peores. Todos los pueblos sufren sus lacras.

P. Otra de las cuestiones que suelen aparecer en las novelas policiacas es la tensión sexual entre los personajes, algo que en El cielo de tus días ocupa bastante espacio. ¿Por qué es interesante?

R. Porque la tensión sexual no es algo exclusivo de las novelas; porque quizá tampoco se hable mucho de ello, pero también sucede en la vida real. Las parejas se rompen y, en muchas ocasiones, uno no da el paso de zanjar una relación, por muy a disgusto que esté, hasta que no aparece una tercera persona. Somos racionales, pero albergamos instintos y la tensión sexual nos interesa porque es algo humano con lo que nos sentimos identificados.

P. ¿Cuáles son sus referentes literarios?

R. Leo mucha novela clásica: Tolstoi, Warton. Pero también literatura comercial de todo tipo. En la juventud leí mucho a Stephen King y a Pérez-Reverte. Últimamente me ha dado por clásicos americanos de los ochenta, como Tom Wolfe. En cuando a novela negra, me gusta Tana French. Y autores españoles, Dolores Redondo y Toni Hill.

P. ¿Piensa colarse en las librerías para ver la recepción de su novela?

R. Sí, pienso hacerlo. Me encantan las librerías y ver la novela en ellas será algo emocionante.

P. Por último, ¿qué le diría al lector para animarle a adentrarse en sus páginas?

R. Que la novela es una trama trepidante, llena de giros, con personajes que calan, que dejan huella y son muy reales. Que el final nos plantea un dilema ético que nos va a hacer reflexionar. Hay una historia de amor que corre pareja a la trama, pero no es una historia idílica, es cruda y muy real.

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