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'La librería del señor Livingstone', la novela 'feelgood' que mitigó los días de confinamiento

Mónica Gutiérrez colocó entre los más leídos una historia "de evasión, donde nada malo ocurre" sobre una pequeña librería de Londres y su librero.

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Hay veces que no tenemos el cuerpo para dramas. Durante los meses de confinamiento, muchos ciudadanos se sintieron así y acudieron a los libros como refugio. Más concretamente, buscaron bajo la etiqueta feelgood, un género que gusta mucho en Europa y que en España comienza a despegar. Es así como se colocó entre los más vendidos la autoeditada La librería del señor Livingstone, de Mónica Gutiérrez, que ahora publica Ediciones B.

Las novelas feelgood se construyen sobre cuatro pilares: el sentido del humor, el bienestar del lector, la ambientación y la evolución del personaje en positivo. "El lector entra en la novela sabiendo que nada malo va a ocurrir, que va a encontrar un momento de evasión que le permite viajar, olvidarse de la realidad y darle descanso al cerebro", explica Mónica Gutiérrez a Libertad Digital. "Hay lectores que no conectan bien con este tipo de literatura porque no la encuentran realista, pero feelgood es cien por cien ficción. Los lectores saben que se van a encontrar buen rollo para tener bienestar y olvidarnos de lo malo. No es en absoluto pretenciosa ni realista".

Este género no se ha explorado demasiado en la España del siglo XXI aunque tenemos grandes ejemplos en centurias anteriores. "Parece que las novelas optimistas, aunque sean ficción, fuesen menos literatura, como de segunda categoría", lamenta la escritora e historiadora. "No sé por qué hay esa creencia. Tenemos grandes clásicos fantásticos que son muy divertidos. Parece que se ningunea la literatura que tiene sentido del humor".

En Europa sí que ha mantenido la tradición. "Mi estilo bebe de fuentes británicas. Durante la época de entreguerras y la II Guerra Mundial se publicó bastante y se ha puesto muy de moda en Europa a consecuencia de la crisis económica que asola el principio del siglo XXI. Me ha costado mucho vincular mis novelas al género feelgood porque muchas personas lo asocian al género romántico y me da miedo que los lectores que entren en mis libros esperando una historia de amor se lleven una decepción", aclara la autora.

Penguim Random presentó esta novela en la reciente feria de Frankfurt, captando la atención de distintas editoriales europeas. Por el momento, va a traducirse a idiomas como el alemán, el italiano, el hebreo o el francés.

Un canto de amor a los libros

La librería del señor Livingstone es un canto de amor a los libros protagonizado por Edward Livingstone, el gruñón pero entrañable propietario de una pequeña librería de Londres, su excéntrica clientela y Agnes, una joven arqueóloga barcelonesa que se muda a la capital británica en busca de una oportunidad. "Es muy metaliteraria. Me apetecía mucho ambientar una trama en un sitio así porque los lectores son locos de las librerías y también quería hacer un homenaje a toda la literatura que me ha acompañado. Todo mi bagaje lector y cultural está en La librería del señor Livingstone. Están mis autores favoritos y mis libros refugio".

Precisamente por esta razón la novela está ambientada en Londres. "Es una ciudad muy literaria. La primera vez que fui tuve la impresión de estar en un cuento de Dickens. La mayoría de autores que me gustan son británicos. Si la librería estaba en Londres, el señor Livingstone podía hablar de mis clásicos de una manera que fuera muy natural para él".

El influjo de escritores como Wodehouse, Stevenson o Chesterton se hace evidente, sobre todo, en los diálogos. "Es donde mejor puedo jugar con esas influencias británicas de los escritores de humor, ese tipo de humor ingenioso y rápido, de juegos de palabras y equívocos. Intento no meter mucha descripción porque me gustaría que los lectores conocieses a los personajes a través de su diálogo, le da autenticidad".

Éxito durante el confinamiento

En los meses de confinamiento se colocó en las listas de más vendidos "porque fueron meses muy complicados y la gente necesitaba un respiro. Este libro les permitía viajar, escaparse a Londres cuando no podíamos salir de casa". Entre sus páginas, el lector va a encontrarse "una librería con muchísimos libros, la librería a la que fuimos cuando no podíamos ir de librerías". "Hay libros que te ayudan a campear un año duro –opina Gutiérrez–. Tomar café con un amigo en un momento malo no te va a solucionar demasiado, pero te da fuerzas para salir adelante. Esto es igual".

Los lectores que decidan adentrarse en este establecimiento podrán tener una charla con el señor Livingstone, "una persona desencantada de la vida, pero no un cínico. Pese a que no espera gran cosa de la humanidad, tiene un gran sentido del humor que le va a salvar de ser alguien intratable".

Como buen librero, su Mundo era su librería; su Estado, la lectura; y su Constitución, el índice alfabético de títulos y autores que había informatizado hacía unos años pese a que era capaz de encontrar de memoria cualquier ejemplar que el cliente solicitase, incluso en el peor de sus días.

Mónica Gutiérrez es autora de otras seis novelas: Próxima Estación (2020), El invierno más oscuro (2018), Todos los veranos del mundo (2018), El noviembre de Kate (2016), Un hotel en ninguna parte (2014) y Cuéntame una noctalia (2012).

Mónica Gutiérrez. La librería del señor Livingstone. Ediciones B, 2020. 279 páginas. 18 euros.

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