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Jean-Paul Dubois, Prix Goncourt 2019

Recomiendo la lectura de esta historia dura y tierna de un perdedor redimido por su autor, ganador gracias a ella del Goncourt 2019.

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Recomiendo la lectura de esta historia dura y tierna de un perdedor redimido por su autor, ganador gracias a ella del Goncourt 2019.
Jean-Paul Dubois | Archivo

Cuando Jean Paul Dubois (Toulouse, 1952), se dio a conocer en 2004, en España, con Una vida francesa/Une vie française, Premio Fémina y Premio Fnac novela, ya había publicado 15 libros en Francia. Periodista en el Nouvel Observateur durante años, consiguió el Goncourt en noviembre de 2019 con Tous le hommes n'habitent pas le monde de la même façon/No todos los hombres habitan el mundo de la misma manera. Ha sido premiado también en España por la misma obra en la tercera edición del Goncourt España en el pasado mes de diciembre. El jurado español estaba formado por estudiantes universitarios con la escritora Carmen Posadas como madrina. El fallo del Goncourt español, presidido por Pierre Assouline, tuvo lugar en la embajada francesa de Madrid. En el acto estaba también presente el editor de AdN que anunció la publicación de la novela en mayo de 2020.

El escritor retoma en este libro sus temas preferidos: la familia, Toulouse, Canadá, la naturaleza, la fraternidad y la rebelión contra la libertad y la injusticia. Paul y Anna son los nombres de dos personajes como en muchos de sus libros. Vuelven los caballos, los coches y los accidentes de avión. Presentes como siempre su sentido del humor y su melancolía. Sumándose a ellos otros horizontes se abren en este libro: el penitenciario de Montreal, Skagen, en la punta más al norte de Dinamarca, Thetford Mines, entre Quebec y Montreal. La fe y la duda. El encuentro de Paul con la mujer de su vida así como su pérdida. Y la presencia de lo muertos...

La novela se desarrolla en 11 capítulos en los que Paul, el protagonista, alterna el relato de su confinamiento en la prisión de Montreal con el de su vida: "La prisión nos traga, nos digiere y acurrucados en su vientre, dormimos y vivimos como podemos". Comparte una celda de 6 metros cuadrados, dos camas superpuestas, dos ventanas, un lavabo, un asiento de servicio, con Patrick Horton, un hombre y medio, loco por las motos Harley Davidson, que espera un juicio, acusado de participar en una ejecución. No sabremos el motivo por el que Paul está en la prisión hasta el desenlace final. Paul y Patrick cohabitan desde hace nueve meses y las cosas trascurren relativamente bien. Ya en este primer capítulo Paul nos habla de su mujer Winona, una india algonquina, de su padre, el pastor Johanes Hansen, y de Nouk, su perra. "Cerrar los ojos. Dormir. Es el único medio de salir de aquí". Y es entonces cuando Winona, Hansen y Nouk, sus tres muertos, viene a visitarle. Entran, le hablan, están allí, muy cerca de él. "Desde los años en que los había perdido, iban y venían en mis pensamientos, estaban en su casa, estaban en mí, me decían lo que tenían que decirme y siempre encontraban las palabras que acababan llevándome al sueño y a la paz de la noche"... "Sobre todo desde que estaba en prisión. No más que yo, no sabían cómo había sucedido todo... Se esforzaban solamente en reconstruir nuestra familia". Su familia y su trabajo: durante 26 años Paul ejerció la profesión de superintendente, una especie de portero mago, una especie de factótum, capaz de poner orden y reparar todo un universo de cables, tubos... una especie de de deus ex machina en el edificio el Excelsior. "Veintiséis años en los que desarrollé una obra gigantesca, estimulante, agotadora también porque nunca se terminaba, prácticamente invisible". "Creo que la educación que me ha transmitido Johanes Hansen, pastor protestante no es ajena a la abnegación de la que doy prueba para mantener la obra a flote". Capítulo 1, pgs. 11-25.

Skagen, la pequeña ciudad de 8.000 habitantes, situada en el extremo norte de Dinamarca, que parece agarrarse a la tierra mirando a las costas de Suecia y de Noruega, es el lugar de origen de Johanes Hansen. Una familia de seis hermanos pescadores de generación en generación. Johanes, sin embargo, mira hacia la tierra y a esa luz que atrae a los pintores que crearon una escuela de paisajes en calma, hombres y mujeres trabajando, el mar del Norte, barcos en el Báltico... Muy cerca del mar, un poco separada de la ciudad, se construyó una iglesia, en el siglo XIV, dedicada a los santos patrones de los marineros. Un edificio, con su campanario de 22 metros de alto, imponente y único en la península de Jutland. En 1775 una terrible tempestad cerró todas las entradas de la iglesia. Durante 20 años el viento siguió soplando y acumulando arena mientras los vecinos abrían galerías para poder entrar hasta que se cerró la iglesia. Hoy está enterrada, cubierta completamente por la arena, salvo 18 metros del campanario que aún emergen de las dunas. "La visión de ese campanario, ese superviviente de la fe, hizo que mi padre quisiese ser pastor" (pg.29). Su madre, Anne Margerit, nació en Toulouse, donde se instala la pareja y nace su hijo Paul. Anna heredó de sus padres un pequeño cine de arte y ensayo, Le Spargo, que, sumándose a los cambios de Mai 68, será el primero en Francia en exhibir Gorge profonde/Garganta profunda. ¿Cuáles fueron las razones por las que dos seres opuestos decidieron compartir sus vidas? ¿Una mujer radicalmente atea y un pastor protestante atenazado por sus dudas de fe? Lo único que comparten es la llamativa belleza de los dos: "Ton père est si beau/ Tu padre es tan guapo" (pg.32). En 1975 la pareja se rompe. Johanes Hansen parte a ejercer un nuevo puesto de pastor en Canadá. Paul tiene 20 años y poco tiempo después se reúne con su padre...

El jurado que otorgó a Jean-Paul Dubois el Goncourt español resaltó, como uno de los motivos del premio a esta novela de perdedores, la figura de Winona, la mujer de Paul que así habla de ella: "Once años de una felicidad vitaminada, devorados de la tierra hasta el cielo, gracias a esta increíble chica... Ella ha sido esa persona al lado de la que siempre traté de mantenerme en pie, en la nieve, en los bosques, los veranos y los vendavales. La seguía siempre por todas partes. Tenía el don de desvelar lo mejor de cada uno" (pg.225).

Paul, cumplida su condena, emprende el viaje de regreso a Skagen. "Iré a saludar a los míos. Llamaré a la puerta. Alguien me abrirá y, como mi padre me lo enseñó diré: "Hej, son ag Johannes Hassen".

Soy el hijo de Johanes Hassen

La publicación de este libro en España, el pasado septiembre, se ha hecho esperar debido al confinamiento por el coranavirus. Precisamente es en noviembre cuando el jurado del Goncourt emite su veredicto. Este año la concesión del premio se aplaza hasta que las librerías francesas estén abiertas de nuevo. En la espera, a aquellos que no lo hayan hecho todavía, les recomiendo la lectura de esta historia dura y tierna de un perdedor redimido por su autor.

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