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Nativel Preciado: "El peaje por ganar un premio es que los colegas más exquisitos te prejuzgan"

La escritora y periodista publica El santuario de los elefantes, un cuento para adultos que le ha valido el Premio Azorín de Novela.

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La escritora y periodista publica El santuario de los elefantes, un cuento para adultos que le ha valido el Premio Azorín de Novela.
Nativel Preciado, autora de 'El santuario de los elefantes' | Victoria Iglesias

La periodista y escritora Nativel Preciado acaba de publicar El santuario de los elefantes (Planeta), "un cuento para adultos con una moraleja no muy clara en la que cada lector sacará la suya", una novela que demuestra que "para vivir hacen falta pocas cosas" y que "no va de la pandemia" pero, confiesa, "sino hubiera sido por el confinamiento, el resultado no hubiera sido el mismo".

Le ha valido el Premio Azorín de Novela, un galardón por el que siente un enorme aprecio y respeto, a pesar de la cruz que a veces llevan consigo. "El peaje que tienes que pagar por ganar un premio es que los críticos y los colegas más exquisitos te prejuzgan. Piensan que no eres de fiar, que eres una tránsfuga, no te dejan entrar en el mundo de los indies, de la gran literatura. Los premios te abren las puertas de las editoriales, pero hay sectores que te miran mal, te clasifican como ‘escritora y periodista que se mete a los libros y, como es mediática, gana premios’. Yo pago con gusto ese peaje porque cuando llevas, como yo, décadas escribiendo libros, los lectores no faltan. Pero claro, no quiero que me metan en ningún corralito", asegura a Libertad Digital.

Autora de ensayos (Fuera de campo, El sentir de las mujeres o Hagamos memoria) y novelas (El egoísta, Camino de hierro o Canta solo para mí), Nativel Preciado asegura que se siente totalmente libre para escribir lo que le apetezca. "He tenido el enorme privilegio de escribir con libertad toda mi vida porque he renunciado a ofertas de cargos, de responsabilidades, de dinero… He renunciado a muchas cosas para tener esta libertad. Vivo de otra manera, no tengo ciertos privilegios que tienen otros compañeros, pero he hecho lo que he querido, como he querido y con quien he querido. Ese es uno de los mayores lujos de mi vida. No quería aceptar determinadas tentaciones porque hubiera sufrido. Es una pequeña libertad que me he tomado en la vida".

En El santuario de los elefantes ha escogido como protagonistas a personajes "malvados" que son un "grupo muy específico de la sociedad", superfluos, inútiles y contraproducentes. "Quería contar como veo yo a un sector representativo de los ricos ociosos que quieren acumular más fortuna y son insaciables, que son muy poco permeables, muy excluyentes y que viven de espaldas al mundo. Son una minoría que se aprovechan de los demás. En esta pandemia, ha sido muy evidente las profesiones que mueven el mundo –sanitarios, médicos, agricultores, científicos, panaderos, transportistas, etc.– y este sector minoritario al que me refiero, aprovechados de los demás, que no estaban porque no tienen nada que aportar. Ojalá desaparezcan".

Un complejo de lujo en Tanzania

Todo comienza cuando un matrimonio español de origen venezolano, que hace poco que ha logrado abrirse paso en el círculo más selecto de nuevos ricos, deciden invertir en unos lucrativos terrenos en África para blanquear su dinero procedente de negocios turbios y organizan un viaje con amigos y posibles inversores para comprobar la viabilidad del proyecto. A última hora se suma a la expedición una fotógrafa ajena a ese grupo tan específico.

"No describo a los ricos en general, sino al rico ocioso que no hace nada útil y vive de los demás. He conocido, como periodista, a algunos personajes de este tipo y me divertía escribir un cuento en el que los pusiera en contacto con un medio tan hostil en el que quedase en evidencia las miserias de cada uno. Entre ellos, metí un personaje (la fotógrafa) que no pertenece a ese mundo y actúa de catalizador".

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Nativel Preciado | Victoria Iglesias

Eligió Tanzania porque "es uno de esos lugares donde existe el lujo absoluto, más deslumbrante que el lujo asiático, y poder contrastarlo con la población que vive realmente mal". Como en toda novela de aventuras –dice– hay escenas grotescas, surgen enfermedades, peleas, percances… Se ven envueltos en una especie de maldición, la naturaleza se cobra su propia venganza. "En África, y lo han contado todos los grandes escritores de viajes, hay una sensación de que la gente vive con muy poco y, si sobrevive –si no muere de una enfermedad, de hambre o en una guerra–, está alegre y forma parte de la naturaleza. La primera vez que puse un pie en un país africano me llevé esa sensación. Es una verdadera pena que se les esquilme toda esa grandeza. Las materias primas que se llevan los chinos y los occidentales sirve para fabricar nuestra alta tecnología. Si se interrumpe esa importación, Europa se quedaría medio en paro".

Por eso, es categórica al afirmar que Occidente está en deuda con África. "Se está cometiendo una clarísima tropelía, se está acabando con especies y las multinacionales les quitan tierras para cultivar productos rentables, obligándoles a moverse a las grandes ciudades donde no caben. Todo esto está fomentado por una actitud ajena, no por ellos mismos. Siempre se dice que los dictadores africanos y la clase política son terribles porque no dejan que sus ciudadanos se desarrollen, pero es que están fomentados y protegidos por intereses ajenos de grandes potencias y multinacionales. Tenemos una culpa clarísima".

Es una novela muy alegórica, con los elefantes en el centro de todo este simbolismo. "Más allá del entusiasmo que me provoca como animal, son fuertes, potentes, poderosos, sensibles y delicados. Lo dice Kapuscinski, encarna el espíritu de África. El animal más fuerte y más sensible".

El rey en Botsuana o el chalé de Iglesias

El santuario de los elefantes no es un manifiesto contra el turismo, insiste: "Me encanta hacer turismo y me considero una persona decente que respeta los lugares a los que va". Por momentos es una novela de viajes, pero la autora se sirve de los diálogos para introducir temas de actualidad como el accidente del rey Juan Carlos en Botsuana, los rumores de amantes del monarca emérito, la salida de Albert Rivera de la política o el chalet de Iglesias y Montero. "Los personajes de la novela exigían este tipo de conversaciones. No les puedo privar de que se expresen de lo que quieran y hablen de lo que habitualmente hablarían. Son comentarios muy reales, forman parte de la normalidad".

Nativel Preciado es periodista, novelista y analista política. Fue cronista parlamentaria en la Transición y durante cuatro décadas ha trabajado en prensa, radio y televisión.

Nativel Preciado. El santuario de los elefantes. Planeta, 2021. 189 páginas. 19 euros.

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