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Gregorio Luri reivindica el legado liberal español, pionero en la historia

En su último libro, el filósofo repasa la conquista del yo en el Siglo de Oro español.

Federico entrevista a Gregorio Luri Es la Mañana de Federico

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En su último libro, el filósofo repasa la conquista del yo en el Siglo de Oro español.
Gregorio Luri, maestro y doctor en Filosofía. | Libertad Digital

Esta mañana, el filósofo Gregorio Luri ha acudido a Es la mañana de Federico para hablar de su último libro, El eje del mundo: La conquista del yo en el Siglo de Oro español. Su intención, como advierte el título, pasa por reivindicar las aportaciones españolas al pensamiento liberal occidental, y así se lo ha reconocido Jiménez Losantos. "Si una cosa queda clara es que el pensamiento económico del Siglo de Oro es el primer pensamiento liberal, global e innovador de la historia", ha comentado. Luri ha tratado el asunto desde todos los prismas culturales de la época, desde las discusiones económicas basadas en la teología de la Escuela de Salamanca hasta las aportaciones literarias de los grandes genios de los siglos XVI y XVII españoles. "En todos ellos, en el Lazarillo y después en el Quijote, estaba ya implícita la idea de la libertad y de la responsabilidad en el yo".

"Los místicos españoles dudan con más radicalidad que Descartes", ha comentado Luri, en un intento por ensalzar las olvidadas aportaciones españolas al pensamiento occidental. "Y por eso es tristísimo que nuestros alumnos de Bachillerato estudien a Locke, por ejemplo, pero no sepan nada de Francisco Suárez, que fue mucho más rico y profundo en todos los sentidos". "La mayoría de las cosas que dijo Locke ya las había dicho Suárez, pero es que cuando decían cosas distintas, el moderno siempre era Suárez".

A todos ellos se suman las aportaciones de muchos otros, enumerados tanto por Luri como por Jiménez Losantos. "Martín de Azpilicueta, por ejemplo, al que debemos la primera teoría sobre la inflación. O Juan de Mariana, que fue el primero en justificar el derrocamiento de un príncipe cristiano si persistía en extralimitarse con el pueblo". "La doctrina política española", ha comentado Luri, "ya escandalizaba al rey inglés Jacobo I, que se preguntaba cómo era posible que en España los reyes discutiesen con los filósofos acerca de la naturaleza política del poder y la legitimidad de quien lo ostenta. Y es que en la doctrina política española, al menos con los Austrias, el poder del rey no deriva de Dios. Es otra cosa. Lo que deriva de Dios es la naturaleza política del hombre. Y, desde ese punto de vista, cualquier sistema sólo es bueno en la medida en que realiza de manera satisfactoria la naturaleza política del hombre".

Todo partía, en un principio, de la pregunta fundamental: "¿Cómo podemos estar hechos a imagen y semejanza de Dios? Porque de ahí deriva la propia dignidad individual, y la ley natural sobre la que descansan nuestros derechos. Los teólogos españoles responden: Dios, al colocarnos frente a Él, nos transfirió la esencia de su Inteligencia, que es la memoria, el entendimiento y la voluntad. Eso es lo que nos hace hombres libres e igualmente dignos. Y eso es, no sobra decirlo, todo lo que quiere ignorar la enseñanza de hoy".

Muchas de estas ideas eran transferidas al ideario popular a través de los literatos, que en el Siglo de Oro alcanzaron las más altas cotas de genialidad imaginable. "Lope era un monstruo. Y Quevedo. Y todos ellos. Eran personas que disfrutaban con ese lenguaje que se había instaurado férreamente gracias a Nebrija". Por eso, dice Luri, "hasta de las peores comedias de Lope puede extraerse una página genial". Y recuerda una, para exponer su idea. "Lope coloca a una hija frente a su madre y la hace decir: ‘Madre, necesito tener un yo. Pero para tener un yo, necesito otro yo que me mire como igual’". "En esa reflexión, que es de una profundidad sublime, está ya encerrada toda la dialéctica del amo y del esclavo de Hegel, y está todo Kojève también".

Preguntado acerca del estado de la enseñanza en España, y de por qué nos cuesta tanto reivindicar nuestro pasado, Luri es concreto: "Quienes nos gobiernan son unos ignorantes. Pero en esto tenemos siempre dos opciones: podemos flagelarnos porque nuestra historia no está a la altura de nuestros prejuicios, o podemos aprovechar lo que tenemos, que es mucho y muy bueno, para construir futuro".

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