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Enrique Navarro: "Los españoles han estado muy por encima de sus gobiernos y sus estructuras"

Destierro de almas, la nueva novela de Enrique Navarro, llegó hace nada a las librerías. Hablamos con su autor de ella, de historia y de más cosas.

Destierro de almas, la nueva novela de Enrique Navarro, llegó hace nada a las librerías. Hablamos con su autor de ella, de historia y de más cosas.
Enrique Navarro acaba de publicar la novela 'Destierro de almas'. | C.Jordá
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Portada de 'Destierro de almas'

Con su tercera novela bajo el brazo y una más en preparación, parece ya definitivo que al extenso currículum de Enrique Navarro, empresario, consultor en defensa, colaborador de Libertad Digital… hay que ir añadiendo también la palabra escritor.

Si hace un año Navarro publicaba su especial visión de la vida de Colón en Cristóforo, ahora ha llegado a las librerías Destierro de almas (Círculo rojo, 2022), una novela rápida y muy entretenida ambientada en Menorca y que salta con agilidad entre distintas épocas.

Nos sentamos en el bar inglés de un conocido hotel madrileño para hablar de esta novela, de historia y de aquello a lo que pueda ir conduciéndonos la conversación –otro ámbito en el que Enrique es casi un artista– que con él siempre que es mucho y bueno.

Eres un profesional de éxito y sin embargo dedicas un esfuerzo importante no sólo a colaborar en medios sino a escribir novelas, ¿de dónde sacas el tiempo?

Nunca le diría a mis clientes que tengo tiempo (sonríe), nunca tengo tiempo, lo que pasa es que hay gente que en sus momentos de ocio ve la televisión, otros salen a pasear, los hay que hacen deporte incluso… y yo escribo porque escribir me relaja, contar historias me relaja. Así que en mi tiempo libre me dedico a escribir: aprovecho mis huecos en los aviones, mis esperas en los aeropuertos, en cualquier sitio escribo y al final a base de escribir muchas horas se hacen libros.

¿Por qué los escribo? Eso es lo que realmente no sé, escribí Cristóforo por contar una historia que me parecía interesante. Al final todo es contar historias que están relacionadas con lo que te ha pasado en la vida, al final todo lo que escribo son cosas que me han pasado de una manera u otra, la pura ficción está reservada a los genios.

¿Has escrito siempre y ahora públicas o la pasión literaria te ha llegado hace poco?

Yo no era el típico alumno que escribe relatos, cuentos o poemas, creo que para escribir tienes que haber leído mucho y hay que tener también el tiempo y la predisposición.

Hace muchos años escribí una novelita y gané un premio, en el 99, y no volví a escribir hasta 2014, hasta el momento en el que me encontré en condiciones y con capacidad. No volví a escribir hasta que tenía un cierto tipo de conocimiento, no te puedes poner a escribir si no te has formado.

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Tu anterior proyecto, Cristóforo, era una novela no sólo histórica sino que ofrecía una historia alternativa, ahora en cambio eliges un proyecto que salta entre el pasado y el presente. ¿Por qué?

La primera idea era escribir una novela histórica ambientada en la época de la ocupación británica de Menorca, que me parecía un fenómeno impresionante porque en el siglo XVIII el Reino Unido era la sociedad más avanzada del mundo en todos los aspectos, mientras que Menorca era, por su aislamiento, lo más atrasado del ámbito español. Ese choque que duró un siglo debió producir una cantidad de historias y de relatos enorme y esa era la novela que quería escribir.

Pero luego, cuando el libro todavía estaba en mi cabeza y no había escrito ni una línea, pensé que ya hay mucho escrito de historias de amor y desamor en el siglo XVIII y no me veía capaz de hacer nada original, así que tenía que enlazar esa historia con algo del presente y pensé en una serie de crímenes sin aclarar.

Así que un poco inspirado por algunas novelas nórdicas, pensé en poner unos crímenes que se producen por azar y se enlazan con algo y escribí el primer capítulo para ver si a partir de ahí podía construir algo. Al final es una novela que no es histórica pero está basada en la historia y narra una época que me parece muy interesante.

¿Qué te atrae en una época concreta para ponerte a escribir sobre ella?

Tiene que ser una época de enorme transformación, Cristóforo es en el momento de máxima transformación en la historia de España: descubrimiento de América, expulsión de los judíos y culminación de la Reconquista.

Me encantan también esos momentos de revolución que al final muchas veces se quedan en nada, como lo que ocurrió en Menorca con la ocupación inglesa, cuando las cosas pudieron cambiar. Imagina que los británicos se hubiesen quedado en Menorca, ¿cómo sería ahora, se parecería a Gibraltar, sería otra cosa? ¿Qué hubiera ocurrido si se hubieran quedado los franceses?

Para que una época me atraiga tienen que ser momentos que produzcan una especie catarsis, eso es lo que realmente la novela histórica siempre detecta, momentos de catarsis en los que dices, aquí hay una historia. Cómo la siguiente novela es en el futuro pues ya es otra cosa (ríe).

¿Como preparas todas la referencias históricas de tus novelas?

En Cristóforo desde que tuve la idea inicial me pasé tres años leyendo, leí artículos, cientos de libros, algunos muy pintorescos como por qué Colón era Gallego o por qué era catalán, grandes biografías, grandes documentos….

En Destierro de almas los hechos son más accesibles, recientes y puntuales, pero hay más ficción que en Cristóforo. Menciono algún momento de la historia de la isla, como la Guerra Civil o la II Guerra Mundial, en la que Menorca fue el centro alrededor del que se libró la batalla del Mediterráneo, pero en conjunto ha sido un trabajo de documentación mucho menos intenso.

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¿Y las geográficas? Porque tus libros transmiten una sensación muy vívida de los sitios de los que hablas

En Cristóforo, que era mucho más complicado, creo que he estado en casi todos los escenarios de la novela: Génova, Brujas, Saldaña, Barcelona, Sevilla… todo lo he visitado.

En el caso de Menorca, también he estado, pero no la he visitado para el libro, no he ido los sitios para escribir el libro, he escrito el libro porque los había visitado.

Por ponerte otro ejemplo: ¿por qué escribí sobre el asedio de Malta? Pues porque estuve en Malta y me pareció tan fascinante que pensé: aquí hay una novela. Son los lugares que conoces los que te dan o te motivan a la novela. ¿A dónde llevé a Colón en la novela? A lo que conocía.

¿Los escenarios en los que transcurre Destierro de almas son exactamente como los describes?

Son exactamente así. Esto tiene una historia: en el 2001 se celebraba el 200 aniversario del almirante Farragut, el primero de la marina de EEUU. David Farragut era hijo Jorge Farragut, que era menorquín y fue héroe de la independencia americana.

Con ese motivo tuve que organizar una serie de actos en Menorca con varias instituciones y el gobierno norteamericano: visitamos buena parte de la isla y sitios como el cementerio inglés, que está en Mahón, o la isla del Rey. Todo lo que sale en el libro es real y es así.

Uno de tus personajes describe en un momento del libro la libertad de una forma curiosa: hacer lo que quieres sin temor a las consecuencias, ¿qué es para ti la libertad?

Para mí la libertad es, efectivamente, hacer lo que quieres sin que eso implique más consecuencias que las que están en la ley. Si te fijas en mis novelas siempre hay esa aspiración de libertad: en Destierro de almas hay una protagonista que quiere ser libre de lo que le ha tocado vivir y también una sociedad que quiere liberarse; y los protagonistas de Cristóforo de alguna manera lo que buscan es precisamente la libertad.

La libertad es una actitud que sólo es propia del hombre: tener la capacidad de decidir qué hacer y qué no hacer y entender las limitaciones que cualquier acto libre tiene.

Sin embargo, en esa misma escena de la novela hay una confrontación entre libertad y responsabilidad, ¿cómo crees que se compaginan o contraponen estos conceptos?

Sin responsabilidad no puede haber libertad, para ser libre hay que ser responsable. Tienes que asumir que la libertad tiene un marco, si no respetas el marco, que básicamente es la responsabilidad y el respeto, te estás excediendo de tu libertad. Estas ideas de que puedes construir tu libertad a costa de la libertad de los demás o que tu propia libertad consiste en quitarle la libertad a otro son disparates.

En definitiva, libertad y responsabilidad van de la mano, no puede ser libre un ser que no es responsable.

Algún lector, especialmente de un entorno ideológico del que entiendo que no te sientes tan lejano, quizá se sorprenda al leer tus novelas porque parece que dibujas una visión muy crítica del pasado se España…

No tengo una visión negativa de la historia de España, hay que entender las fuerzas que estaban en juego y como influyeron en los acontecimientos. Obviamente una persona como Cristóforo se siente incomprendido cuando tiene un proyecto y nadie le escucha, así que culpa a determinados intereses.

Yo creo que ha habido factores, como la religión, que han limitado mucho el desarrollo intelectual de nuestro país, pero también que más allá de todo eso que tuvo una influencia negativa al final a pesar de todo eso se consiguieron grandes cosas.

Lo que sí quiero que quede reflejado en mis novelas es que el español está muy por encima de sus gobiernos y sus estructuras, se sobrepone. Quizá el español sea el pueblo que más ha ansiado la libertad a lo largo de la historia, precisamente porque no ha tenido mucha. Pero al final los personajes, los individuos –y lo vemos en la conquista de América, en Cristóforo o en Jorge Farragut que es un tío que sale de una ciudad de Menorca y se convierte en héroe de la independencia americana– la gente supera con mucho a esas estructuras que yo crítico. Si al español se le hubiera dado en todas las épocas más libertad, más derechos, si el Estado no se hubiera empeñado en ponernos tantas limitaciones, seguramente todavía habríamos hecho muchas más cosas.

¿Y para cuando esa novela sobre la épica?

Ya está a punto, está escrita, la escribí antes de Destierro de almas y es la primera novela que quise escribir, la que tenía en la cabeza hace 35 años. Y tiene otra cosa: un tema que está también en las otras: la lucha entre el progreso y la tradición, entendiendo por tradición lo que se opone al progreso. Eso sí, ocurre en 2025 y es un thriller internacional.

¿Y la dedicada a la épica de la historia de España?

¿Sabes lo que pasa? Que se vende mucho mejor lo malo que lo bueno (ríe). Tenemos muchos personajes épicos, pero parece que el héroe español es siempre un poco antihéroe, así que yo quería hacer una novela de un héroe español sin complejos, que fuera como James Bond, que pudiese hacer lo que quisiera.

Esto es lo que le falta a la épica española, ese reconocimiento, decir que esto fue así y no hay un pero que ponerle… Pero, anda que no tienen novelas personajes como Blas de Lezo o historias como la expedición a la Conchinchina que comandaba Prim, o el hecho de que, aunque nadie lo sabe, participamos en la Guerra de Vietnam.

La historia militar de España tiene muchas historias muy curiosas y poco conocidas, que es algo fundamental porque siempre que escribes sobre historia buscas divulgar. En España siempre se ha escrito sobre derrotas y hay que escribir sobre victorias.

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