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La censura de Galdós, Baroja o Unamuno a las joviales pinturas de Sorolla

Aclamado en EEUU y Europa, el valenciano soportó que la Generación del 98 le acusase de evadir la gravedad de la situación del país.

Aclamado en EEUU y Europa, el valenciano soportó que la Generación del 98 le acusase de evadir la gravedad de la situación del país.
Sorolla trabajando en el cuadro 'Tipos de Soria'. Fotografía de Aurelio Rioja de Pablo. | Museo Sorolla
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Que Joaquín Sorolla es el pintor de la luz, que disfrutó del éxito en el extranjero y que adoró a su mujer Clotilde son aspectos de la vida del artista valenciano que, en mayor o menor detalle, conocemos casi todos. Hay multitud de biografías - las primeras se publicaron con él en vida -, pero con motivo del primer centenario de su muerte, que se conmemorará el próximo agosto, acaba de publicarse un ensayo sobre Sorolla que trata de presentar al personaje casi como un experto en coaching.

El periodista César Suarez firma Cómo cambiar tu vida con Sorolla (Lumen), un título que responde a la organización de los capítulos: cómo hacer que el amor sea duradero, cómo amar tu tierra o cómo ver lo que otros no ven. "Parece un tutorial de YouTube, incluso frívolo, pero me permite mezclar una parte biográfica con una parte de ensayo y reflexión, más dos encuentros de ficción", explica el autor.

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Retrato de Alfonso XIII con uniforme de húsares

En este libro, que no carece de rigurosidad, repasa toda la vida del artista, de forma temática y no cronológica, y dedica un capítulo a las críticas vertidas por la Generación del 98 a la pintura jovial y luminosa por la que el artista era aclamado en Europa y Estados Unidos. Se había convertido en el retratista favorito de la burguesía y la nobleza – pintó al rey Alfonso XIII o al presidente de Estados Unidos – y a españoles ilustres, como Galdós, Baroja o Unamuno, los mismos intelectuales que le acusaban de evadir sistemáticamente la gravedad de la situación del país en sus cuadros. "Es la España negra contra la España blanca. El país estaba atascado en idas y venidas políticas, en cacicadas, con unas instituciones que había que renovar y que impedían coger el tren del desarrollo como hacia el resto de Europa. Sorolla ve eso, no está ciego, y es crítico con esa realidad, pero no puede pintar la tragedia. La vida le parece digna de vivir con alegría", sostiene Suárez. "Unamuno piensa que eso es irreal, que pinta realidades falsas porque la España de ese momento era catastrófica. Tienen varios encontronazos. Baroja dice que es maquiavélico y roñoso", recuerda.

"Solamente un perfecto y vergonzoso, desconocimiento de la emoción y una absoluta ignorancia estética han podido dar vida a esa pintura bárbara, donde la luz y la sombra se pelean con un desentono teatral y de mal gusto". Valle-Inclán, sobre Sorolla.

Sin embargo, Sorolla los retrató porque "era un gran prestigio". Ganó mucho dinero - en 1905 ingresa 150.000 pesetas anuales - y su popularidad atrajo las críticas. "Se decía que era mejor Zuloaga por su tenebrismo, que Sorolla era demasiado frívolo", explica César Suarez. Valle-Inclán llega a decir del retrato de Alfonso XIII que el rey parece "un cangrejo cocido" y se pregunta si esa será la "grande y moderna evolución de la pintura".

"En Sorolla vemos que no está reñido el ser comercial con ser un pintor extraordinario. Él no quería ser un bohemio, sabía que para triunfar tenía que ganarse el favor del público y el jurado del Salón de París – que marcaba el rumbo de la pintura de la época-, y sabía que tenía que conectar con las clases pudientes, las que podían comprar sus cuadros. Sabía ganarse el gusto de la gente normal y la simpatía de las clases altas".

Un encargo colosal que le sobrepasó

El millonario estadounidense Archer Huntington le encargó la decoración de las paredes de la biblioteca de la Hispanic Society de Nueva York. Quería una visión de España alejada de clichés, para lo que Sorolla emprendió un viaje de siete años por todo el territorio nacional. Gracias a sus cartas, descubrimos cómo percibía esa España: en Alicante "no hay vida"; Murcia es "una pequeña Sevilla con tipos valencianos"; Granada supera a Sevilla en "belleza bravía"; París es un convento comparado con el "desenfreno del vicio barcelonés" y Elche, con su palmeral, no parece Europa.

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Biblioteca de la Hispanic Society decorada con 'Visión de España' de Sorolla.

Ese encargo le superó físicamente, aunque su sentido de la responsabilidad le impidió abandonarlo: "Esa ansiedad por pintar le llevó al declive físico. Eran lienzos muy grandes, de 3 por 4 metros, tenía que usar una escalera y requería de una gran producción".

César Suarez ha querido subrayar las que, a su parecer, son las grandes virtudes de Sorolla como persona: "Nunca pierde la fe en sí mismo. Sabe que tiene un arte dentro, distinto a lo que ve. Hasta que cumple 40 años, que pinta Sol de la tarde, no siente que ha encontrado la manera en la que quiere pintar. Tiene grandes fracasos que le llevan a una depresión y se aísla en Asís, pero nunca pierde la confianza en lo que vale su arte".

Clotilde, su ministra de finanzas

Además, destaca "la asombrosa lealtad que muestra hacia Clotilde", incluso en ese "París efervescente y bohemio". "Para mí, su mujer, Clotilde, es esencial, es fundamental en el mundo del arte. Sin ella no habría existido Sorolla en la dimensión que conocemos. La llama ‘mi vida, mi carne, ni cerebro, mi ministra de finanzas’. Se ocupaba de todo para que él tuviera la cabeza solo en pintar. Él estaba muy enamorado. Después de muchos años de casados, en sus cartas le muestra su cariño y su pasión".

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César Suárez, autor de 'Cómo cambiar tu vida con Sorolla' | Toni Mateu

César Suárez ha contado con una profusa documentación y con testimonios de la bisnieta del propio protagonista para configurar Cómo cambiar tu vida con Sorolla. Asimismo, ha ficcionado dos encuentros de Sorolla: uno con Picasso y otros con Proust. "Me parecía muy curioso pensar qué había ocurrido al encontrarse dos maneras tan diferentes de entender la pintura y el mundo", defiende.

César Suárez. Cómo cambiar tu vida con Sorolla. Lumen. Páginas: 264. Precio: 18,90€

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