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'Sin justicia', el agónico grito por los 300 asesinatos de ETA sin resolver

Florencio Domínguez y María Jiménez homenajean a las víctimas que esperan justicia y a las personas que trabajan para proporcionársela.

Florencio Domínguez y María Jiménez homenajean a las víctimas que esperan justicia y a las personas que trabajan para proporcionársela.
Atentado de ETA. | Archivo

El balance de ETA es desgarrador y sigue doliendo, pese a que haya pasado más de una década desde que bajasen las armas. Según los informes de las asociaciones contra el terrorismo, son 850 asesinados, al menos 2.500 personas heridas, un centenar de secuestrados, miles de empresarios extorsionados y otros tantos, difícil de concretar, ciudadanos que tuvieron que abandonar el País Vasco y Navarra por miedo.

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La ausencia de justicia agrava el dolor y en más del 40% de los asesinatos los autores materiales de los crímenes no han sido condenados, según los informes de La Fundación Víctimas del Terrorismo (FVT) y de la Fiscalía de la Audiencia Nacional. Se trata de un asunto que ya trató el cineasta vasco Iñaki Arteta en su documental Contra la impunidad.

Ahora, Florencio Domínguez, director del Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo, y María Jiménez, periodista y Premio de Investigación Victimológica Antonio Beristáin, han recogido cada asesinato sin resolver en Sin justicia (Espasa), un homenaje "a las víctimas del terrorismo que esperan justicia y a las personas que trabajan para proporcionársela".

Reúnen de forma minuciosa los atentados mortales de la organización terrorista que aún "no se ha resuelto con una sentencia judicial", diferenciando los anteriores a la amnistía de 1977 y los cometidos posteriormente. Son casos en los que los autores materiales no han sido identificados, no han sido juzgados por diferentes circunstancias o, habiéndose celebrado juicio, no ha habido condenas.

No solo números

Ninguno de los siguientes asesinatos obtuvo justicia y las familias tuvieron que "resignarse a no obtener la respuesta judicial que el Estado les debía". Fermín Monasterio fue la primera víctima civil de ETA. Taxista, de 39 años, padre de tres hijas, fue asesinado por Miguel Etxeberria Iztueta, Makagüen, de varios tiros. "A tu padre no le ha matado ETA, lo ha matado la Guardia Civil", le dijo una compañera de clase a su hija. (Pág.27)

Emilio Guezala, inspector de autobuses de 46 años, salía de un bar junto a su primo cuando varios pistoleros abrieron fuego contra ellos. Emilio murió en el acto, su primo resultó herido. ETA encuadró este asesinato en su campaña "antichivatos". Los asesinos fueron indultados. A sus 23 años, Manuel Orcera, natural de Úbeda, estaba destinado en el País Vasco en el cuerpo de la Policía Armada. Fue ametrallado en una estación de tren.

Solo en el año 1978 hubo 261 atentados y 67 asesinados. Uno de ellos fue el periodista José María Portell. Quedó sin resolver y toda la documentación de la causa fue destruida "por lo que ni siquiera queda como testimonio histórico". (Pág.130). Rafael Recaola, albañil de 30 años, fue asesinato en su motocicleta por un vehículo. ETA asumió la autoría "formulando contra su víctima la habitual acusación de ser de extrema derecha". (Pág. 152).

1980, el año de máxima actividad mortal

La escalada terrible de violencia tuvo su culmen en 1980, el año de máxima actividad mortal de la banda, con una media de casi dos asesinatos a la semana. Uno de ellos, fue el del Guardia Civil Aurelio Prieto, de 22 años, muerto por un disparo en la cabeza cuando le pedía la documentación a un individuo; o Carlos García, de 55 años, casado y padre de cinco hijos. Tras numerosas amenazas, había decidido traspasar su estanco y abandonar el País Vasco. No le dio tiempo.

ETA siguió matando y engordando su lista de métodos. En septiembre del 89, Luis Reina, pescadero, recibió una carta-bomba y murió en el acto. La explosión destruyó el envoltorio y las posibles pruebas que pudieran ayudar a la investigación.

La tercera parte de Sin justicia es una "radiografía de la impunidad" en la que se analizan las cifras, se arroja luz sobre cómo se investiga un asesinato y se pone sobre la mesa la "falta de colaboración internacional". Los autores ahonda en las causas del no esclarecimiento, la mayoría porque ni las investigaciones judiciales ni las de las Fuerzas de Seguridad pudieron identificar a los terroristas que los llevaron a cabo. "En los sumarios
correspondientes a 131 asesinatos, el 41,8 % del total, hay que hablar de
autor desconocido".

Florencio Domínguez y María Jiménez Ramos. Sin justicia. Más de 300 asesinatos de ETA sin resolver. Editorial Espasa. ISBN 978-84-670-7093-4. 720 páginas. 24,90 €

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