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Sal Emergui: "En Israel mucha gente de izquierda dice que ha despertado con el 7-O"

Corresponsal en Israel durante más de dos décadas, Sal Emergui se ha decidido a plasmar toda esa experiencia en un libro imprescindible.

Corresponsal en Israel durante más de dos décadas, Sal Emergui se ha decidido a plasmar toda esa experiencia en un libro imprescindible.
Sal Emergui, fotografiado en Madrid. | C.Jordá
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Portada de 'Descifrando Israel'.

Si usted quiere saber cómo es el único país de mayoría judía del mundo tiene un par de opciones: viajar allí y pasar unos cuantos años viviendo en esa amalgama de gente, religiones, problemas y maravillas o, mucho más sencillo, quedarse en su casa y leer Descifrando Israel (Editorial Confluencias) el espléndido relato que ha hecho Sal Emergui sobre la tierra en la que vive desde hace más de dos décadas.

Barcelonés de nacimiento, Sal es corresponsal en Oriente Medio casi desde que empezó en esta cosa tan complicada que es el periodismo. Actualmente trabaja para El Mundo, Telecinco y otros medios y es una rara avis en un ámbito de periodistas que habitualmente eligen escribir sobre Israel no porque lo amen, sino porque lo odian. Y odio es, precisamente, lo que no encontrarán en las crónicas de Emergui ni por una parte ni por la otra: él sólo ofrece información contrastada y periodismo del bueno.

Aprovechando su visita a Madrid para presentar el libro nos sentamos a hablar de Descifrando Israel en un restaurante para turistas junto a la Plaza Mayor.

Pregunta: Sal, ¿no hay ya demasiados libros sobre Israel?

Respuesta: Por supuesto que hay muchos libros sobre Israel, pero en su mayoría están relacionados con el conflicto entre israelíes y palestinos o con temas muy concretos del país.

Mi idea es un enfoque diferente: escribir sobre diversas facetas e historias de Israel, juntar en un mismo libro kibutzim, startups y ciudades como Jerusalén, Tel Aviv y Haifa; la memoria del Holocausto con las operaciones del Mossad; la evolución de la sátira israelí y el humor judío y cómo han cambiado con las distintas oleadas de inmigración…

Normalmente la gente sólo lee sobre Israel alrededor del conflicto con los palestinos o sobre guerras del pasado, pero este libro es distinto: son doce capítulos que engloban todas las facetas más importantes de los israelíes y de Israel.

P: ¿Crees que el lector se llevará una impresión completa de lo que es el país?

R: Si no se la lleva será un fracaso mío porque uno de los objetivos es que el que lea este libro conozca más a los israelíes. Siempre digo que se habla mucho de ellos pero poco con ellos y en el libro hay todo tipo de personajes y entrevistados desde la izquierda más militante a la derecha más militante.

Es un mosaico que no cabe en un reportaje, un telediario o una crónica de un minuto, un conjunto de radiografías que se mezclan y creo que si están todas juntos en un libro se puede entender un poco más Israel, su sentimiento de ser acosados, el hecho de pese a tener un tamaño menor que la Comunidad Valenciana es de los más comentados del mundo y, pese a ello, en mi opinión es de los más desconocidos.

En el libro también se puede entender como Israel llegó al 7 de octubre. Por ejemplo, en el capítulo del ejército explico que el principal reto militar de Israel es Gaza, mucho más que Cisjordania, aunque Israel tenía y aún tiene a día de hoy más fuerzas militares en Cisjordania que en la Franja.

P: Tras cinco años escribiendo Descifrando Israel, ¿qué ha sido lo más duro de ese trabajo: quizá el 7 de octubre y cómo ha irrumpido al final del proceso?

R: He aprendido que escribir un libro es muy difícil y es una profesión, como llevar una tienda, porque mi principal dificultad fue encontrar el tiempo para escribir con la actualidad diaria, el diario, la radio y la televisión… Estás escribiendo y de repente tienes que apartar el libro y hacer la noticia de lo que acaba de pasar.

Así que los principales problemas han sido el tiempo y también armar todas las entrevistas para que no resultase muy pesado, porque veía que el libro era largo y tenía miedo de que lo fuese demasiado.

En cuanto al 7-O, por supuesto que fue un shock para todos por muchas razones y respecto al libro al principio no tuve tiempo ni para pensar, estaba tan absorbido por las exigencias del trabajo que no me permitió darle una vuelta a qué hacer. Cuando ya pude centrarme en ello, lo primero que vi es que no podía publicarlo en noviembre como estaba previsto: habría quedado cojo sin nada sobre el mayor ataque que ha sufrido Israel, la mayor represalia y la mayor respuesta antiisraelí.

Había dos opciones: reescribir el libro desde el principio, porque hay entrevistas textos que tras el 7-O pueden perder algo de valor o incluso quedar algo desfasados, pero que siguen siendo interesantes porque te das cuenta de cómo pensaba Israel antes del ataque. Y lo que al final he hecho: dejar el libro como estaba y añadir un apéndice muy amplio con análisis no sólo de lo que pasó, sino para ponerlo en contexto, explicando cómo se llegó a ese punto, por qué Hamás hizo lo que hizo, por qué Israel respondió de esa forma y explicar cómo los Israelíes han reaccionado. Este ataque ha provocado muchísimos efectos en la sociedad.

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P: ¿Y qué ha sido lo mejor de ese proceso tan largo de escritura?

R: Escribir el libro ha sido un placer, las entrevistas que he hecho para él, utilizar material que no había usado antes… He disfrutado de tratar con las personalidades y de las entrevistas difíciles, por ejemplo, casi enfrentarme a lo que se considera un colono, explicarle que la seguridad es menor por su culpa y que él me diese sus argumentos…

He entrevistado a más de cien personas para el hacerlo y la variedad de las opiniones, cómo cada uno ve Israel, es tremenda: el libro básicamente enseña que no hay un único Israel sino muchos Israeles.

P: ¿Ha cambiado tu visión de Israel durante los años en los que has estado trabajando en el libro?

R: En la esencia no, lo que ha cambiado en los 20 años que llevo allí ha sido el país y de forma muy importante. A nivel demográfico, por ejemplo, y también a nivel político, normalmente forzado por la realidad y los hechos.

Es cierto que al escribir Descifrando Israel me han sorprendido cosas como el nivel de división e incluso la distancia entre personas que son israelíes y tienen los mismos himno y pasaporte, pero parecen de dos países diferentes por cómo quieren ver Israel, cómo se ven ellos mismos y cómo ven a sus hijos.

A veces Israel es como una especie de máquina del tiempo: puedes viajar a dos siglos antes como en Mea Shearim –el barrio de Jerusalén habitado por ultraortodoxos– y muy cerca en la misma ciudad está un centro tecnológico puntero en el país en el que ves el futuro.

P: Hablando un poco de la situación del país: ¿crees que Israel está atravesando uno de los peores momentos de su historia?

R: Muchos lo comparan con la guerra del Yom Kipur, ahí Israel sintió de forma clara una asfixia militar y la conmoción por el ataque sorpresa, aunque hay una diferencia grande: entonces los heridos y fallecidos eran soldados de la frontera y no señoras mayores en su casa o jóvenes bailando en una fiesta.

El número de muertos y de secuestrados y el fracaso tan descomunal del ejército para defender su frontera hace que sea un momento muy dramático. Y más todavía porque llega después de un año de manifestaciones masivas como nunca hubo en Israel, y durante 40 semanas consecutivas, contra el intento del Gobierno de hacer cambios en el sistema judicial.

Nunca se vio una división así y todo eso se suma de alguna forma a lo que pasó e incluso hay gente que dice que en parte fue consecuencia de ello, porque los enemigos de Israel vieron ahí una debilidad.

R: Pero el 7 de octubre volvió a unir a todo Israel, por eso Gantz entró en el Gobierno. Había un sentimiento de drama, se veía en todo, en las calles, nunca había visto tantas armas, ni siquiera en la segunda Intifada, ves familias en ciudades que no están cercanas a la frontera cerrando sus casas como no hacían hasta entonces.

Se rompió un contrato entre la población israelí y el ejército, un contrato que era sagrado: Israel siempre había dicho a los suyos que el ejército estaba ahí para defenderles y en ese momento no llegaron o llegaron ya muy tarde. Al ejército le va a llevar mucho tiempo volver a tener la confianza de la gente y por eso se han evacuado zonas del norte y del sur y por eso la guerra seguirá hasta que no haya un éxito mayor tanto ante Hamás como ante Hezbolá.

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P: ¿Cuál será el resultado de la guerra? ¿Es posible acabar con Hamás?

R: Creo que en los próximos días puede llegar una tregua, soy optimista pese a que el líder de Hamás, Yahya Sinwar, es un fanático y a que toda la organización tiene la intención clara de destruir Israel.

R: Acabar con Hamás de forma completa es muy complicado, según Israel hay 24 batallones y todavía quedan unos cuantos en Gaza. Además Hamás es una idea, no es gente que llega de fuera, es un grupo palestino que tiene muchas raíces entre los palestinos, que se creó como movimiento social y religioso y por tanto es muy difícil acabar con Hamás ellos.

Es evidente que a nivel militar Hamás estará muy dañada o, al menos, lo suficiente para no poder atacar a Israel. La gran pregunta es que si esto es así de qué forma va formar parte o no de un gobierno palestino en Gaza.

P: ¿Qué cambios ha habido dentro de la sociedad israelí? ¿Crees que pueden ser permanentes?

R: Ha habido cambios importantes, pero en Israel nada es permanente. Por ejemplo: antes te hablaba de la unidad y hace ya casi un mes que hay manifestaciones y ha vuelto la discusión a favor y en contra de Netanyahu, al que se acusa de que quiere seguir la guerra porque en las elecciones lo tendrá mal.

El 7 de octubre, en primer lugar, ha llevado a muchos israelíes a dudar de su ejército, hasta entonces el ejército era visto, también por sus enemigos, como el más poderoso de la región y el que era capaz de saber lo que desayuna Assad o en qué camión de un convoy de Irán al Líbano hay misiles de largo alcance, pero en cambio no supo defender a sus pobres ancianos que estaban en el kibutz.

Hamás ha golpeado de forma muy muy dura lo que se llama en Israel "el campo de la paz", el centroizquierda que está a favor de un compromiso. Gente que hasta ahora estaba siempre a favor de un Estado palestino, de la paz y la reconciliación, que eran los más activos para ayudar a los palestinos de Gaza y los que criticaban la política del Gobierno, fueron los masacrados.

Lo que más le ha dolido a esta gente fue la tercera oleada de atacantes –la primera fue de Hamás y la segunda de la Yihad Islámica– que eran civiles palestinos, no terroristas Ahí sí que se rompió algo interno, mucha gente de izquierda ha dicho que les han despertado, que ellos pensaban que era posible un acuerdo. Y encima, luego han visto como la parte que se supone que es más moderada, Abu Mazen, no ha condenado el atentado y dice que Hamás tiene que ser parte del Gobierno.

Todo esto hace que muchos en Israel hayan llegado a la conclusión de que es imposible un acuerdo de paz, pero a medida que pasa el tiempo empieza a haber gente que dice que hay volver a negociar.

P: ¿Qué tendría que pasar para que fuese posible la paz con los palestinos?

R: El problema de la paz es el precio que han de pagar las partes para llegar a ella. Ahora mismo en el lado israelí hay una desconfianza tremenda porque ven que se retiraron de Gaza y se convirtió en Hamastán en lugar de haberse creado una especie de Singapur. Se ha reducido el apoyo a la solución de dos estados y los palestinos también creen que es una fórmula inviable y consideran que el proceso de Oslo sólo ha servido para legitimar la construcción de colonias y administrar la ocupación de Cisjordania.

Yo creo que la solución debe ser, en primer lugar, una imposición constructiva de la comunidad internacional, de Estados Unidos la UE no tiene fuerza, para por un lado obligar a Israel a ceder, estar dispuesto a negociar y apoyar el Estado palestino aunque no sea ahora mismo, porque ahora mismo sería un premio a Hamás. Y a cambio de eso obtener la normalización de relaciones con Arabia Saudita, que podría ser parte de la recompensa de Israel.

El estado palestino ahora yo lo veo difícil porque la parte palestina está como está y además porque sería necesario evacuar a unos 80.000 colonos, que es muchísima gente. Ahora casi provocaría una guerra civil en Israel. Además, Cisjordania es para los israelíes Judea y Samaria, el territorio donde estaba Abraham, no es sólo un tema de seguridad. Yo temo mucho que hayamos perdido el tren del acuerdo de paz con Olmert en 2007 o en la cumbre de Camp David en 2000.

P: ¿E Israel puede sobrevivir a largo plazo sin un acuerdo de paz?

R: Es una pregunta complicada. Es evidente que Israel sale ganando en todos los niveles si hay paz: por ejemplo en su imagen internacional, pero también en lo económico, tanto Israel como Palestina saldrían muy beneficiados.

Aunque eso tampoco querría decir que Israel podría dejar de invertir en el ejército, porque aún estaría Irán ahí. Y también seguiría habiendo atentados, porque no sólo es un conflicto de territorio sino que también es de religión, así que siempre habrá grupos en contra de ese acuerdo.

El centro izquierda dice que sin acuerdo de paz Israel acabará cada vez más aislado a nivel mundial y si hay una anexión de Cisjordania o será siendo un estado apartheid o dejará de ser un estado judío.

La gran pregunta que yo me hago es si para dejar un legado un poco mejor Netanyahu sería capaz de alguna concesión a los palestinos a cambio del acuerdo con Arabia Saudita. Una decisión que requería un cambio de gobierno porque ahora hay partidos que jamás lo apoyaría.

En resumen, yo creo que para el futuro de Israel es fundamental que haya un acuerdo de paz con los palestinos desde el punto de vista económico, moral, social y, sobre todo, en la diplomacia internacional. Pero no te preocupes que si hay un Estado palestino aún seguirá habiendo movimientos contra Israel.

P: La última pregunta: ¿si te digo antisemitismo tú qué me respondes?

R: Ignorancia, ignorancia mezclada con fanatismo.

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