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Gellhorn, la corresponsal que desafió a los aliados para contar las sombras del Día D

Prohibida en Normandía es una novela basada en hechos reales que conmemora el 80 aniversario del Desembarco de Normandía.

Prohibida en Normandía es una novela basada en hechos reales que conmemora el 80 aniversario del Desembarco de Normandía.
Martha Gellhorn, periodista. | Pictorial Press LTD Alamy

Quería, contra viento y marea, ser la primera persona en escribir el primer reportaje del Día D que se leyese en América. La periodista Martha Gellhorn, muchas veces opacada por la carrera de su marido, el Nobel Ernest Hemingway, desafió al alto mando de los aliados que habían prohibido expresamente la presencia de mujeres en el desembarco. Ni siquiera de enfermeras, que llegaron horas y días más tarde, aumentando sustancialmente el número de bajas.

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Gellhorn atravesó el Atlántico a bordo de un carguero noruego y luego cruzó el Canal de La Mancha como polizón de un buque hospital. Disfrazada de camillero, logró cubrir el desembarco, pero su crónica quedó a la deriva durante meses para ver la luz finalmente mutilada. Hemingway, "de quien se pone en duda su presencia allí", disfrutó, sin embargo, de la condecoración otorgada por el Gobierno estadounidense por su valentía y heroísmo dos años después de la guerra. El ímpetu e inconformismo de esta corresponsal de guerra dan cuerpo a Prohibida en Normandía (Planeta), la novela basada en hechos reales de Rosario Raro que conmemora el 80 aniversario del desembarco de Normandía.

"Era una mujer indómita, intrépida. No quería pasar a la historia como la nota a pie de página de la vida de otra persona. Quería pisar la arena de Normandía en plena batalla", explica Raro a Libertad Digital.

Martha Gellhorn era colaboradora, entre otros, del diario militar Stars and stripes o el magazine Collier’s Weekly. Forjó su carrera profesional entre trincheras, testigo de conflictos en Finlandia, Singapur, Birmania y España. Era incomprensible, entonces, que los aliados le prohibieran cubrir esa maniobra bajo el pretexto de "ser mujer". "Parece que la orden partió del general Montgomery. Prohibió que las periodistas se acreditaran y ningún medio les podía dar una credencial. Las corresponsales desplazadas en Londres se quejaban de que eran consideradas una molestia. Una de ellas ironiza con que eran tratadas como urticaria, que solo faltaba que les pusieran pomada. Martha fue una mujer tachada de la playa de acero, parece que borraron su huella sobre la arena de Normandía intencionadamente. Su presencia se podía interpretar como que la guerra era un juego de niños o cosa de mujeres", dice Raro.

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Rosario Raro en las playas de Normandía | Javier Ocaña

"No necesitamos ser censuradas a priori bajo el pretexto de la protección, sino contar la vida sin cortapisas. En resumen, ejercer nuestro oficio tal como hacen nuestros compañeros. Que nos tomen en serio. Nosotras también nos jugamos la vida". Carta de varias periodistas dirigida a la Administración estadounidense.

"A Martha la llamaban ‘el peligro rubio’ o ‘la jirafa’ sus propios compañeros. No se hablaba de su trabajo, sino de su físico", critica la autora. "Tenía al enemigo enfrente, en la guerra, y en su propia casa".

Antipatriota

Gellhorn sabía que estaba cometiendo un delito participando de una acción militar sin el permiso correspondiente. Sus crónicas subrayaba la labor de los que "no aparecían en las fotos", soldados rasos de primera línea y civiles pasto de la devastación. "Entrevistaba a las enfermeras y a todas las jóvenes negras del servicio postal. Luchó por reconocer a otras mujeres brillantes como una criptoanalista que cada noche tenía que romper los códigos alemanes o la cartógrafa que controlaba todas las maniobras de los buques".

De regreso a Estados Unidos, optó por autopublicar sus crónicas y fue tachada de antipatriota "por contar las sombras del desembarco". "Contó las numerosas violaciones a mujeres francesas que cometieron los soldados aliados. Eran temas que contradecían la propaganda militar".

Ejército fantasma

Rosario Raro rescata en esta novela la operación Fortitude, que con el actor Douglas Fairbanks Jr. y con el general Patton como principal señuelo, resultó ser la mayor maniobra de distracción ideada en la II Guerra Mundial. "Reclutaron a unos mil cien hombres del Hollywood dorado y de las escuelas de arte y se los llevaron a Europa. En Dover, construyeron un enorme plató, como el de una superproducción. Fue un gran truco de prestidigitación para que el ejército alemán creyera que los aliados cruzarían el Canal de la Mancha por su parte más estrecha en lugar de por las playas de Normandía. Eran decoradores, atrezzistas, pintores...que construyeron puertos y un aeródromo falso o tanques hinchables. El cine se implicó con la guerra".

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Martha Gellhorn y Hemingway | Cordon Press

Hemingway apenas aparece en un par de escenas en toda la novela. "No quería que le volviese a quitar el foco", dice Rosario Raro. Martha Gellhorn fue la única de sus esposas que le abandonó. "Él tenía mucho poder en el mundo del periodismo y de la literatura, nunca le perdonó que le dejara. Hacía comentarios muy poco caballerosos sobre Martha y nunca le ayudó", resume la autora.

Rosario Raro (Segorbe, 1971) es doctora en Filología Hispánica y autora de las novelas Volver a Canfranc (2015), La huella de una carta (2017), Desaparecida en Siboney (2019) y El cielo sobre Canfranc (2022).

Rosario Raro. Prohibida en Normandía. Editorial Planeta, 2024. ISBN- 978-84-08-28624-0. Páginas 448. 20 euros.

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