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La Fornarina, una ingenua cupletista convertida en mito erótico

Andrés Amorós recomienda la biografía novelada La magia de la libélula, escrita por Mari Pau Domínguez.

Los Libros: 'La magia de la libélula'

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Andrés Amorós recomienda la biografía novelada La magia de la libélula, escrita por Mari Pau Domínguez.
Fotografía de la cupletista conocida como La Fornarina, realizada en 1911. | Wikipedia

La escritora y periodista Mari Pau Domínguez (Sabadell, 1963) ha novelado la extraordinaria vida de la cupletista apodada La Fornarina en La magia de la libélula (Editorial La esfera de los libros). "Desde el primer día, desde el primer acento de su primera canción, la Fornarina fue una cosa aparte entre las cupletistas; fue el oro sobre los falsos metales, lo aristocrático sobre lo plebeyo. Su voz acariciaba, su voz era siempre aterciopelada y dulce", decía de ella una crónica de ABC fechada en 1915.

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Consuelo Vello Cano (Madrid, 28 mayo de 1884 -17 julio de 1915) llegó a ser la artista más aclamada de toda Europa a pesar de que su carrera artística solo duró 13 años. Murió muy jóven, a los 31 años. La Fornarina era casi analfabeta, hija de una lavandera de El Toboso, Benita Cano, y un guardia civil muy bruto, Laureano Vello.

Fue prostituta callejera por Madrid casi siendo niña y luego fue costurera en una tienda muy particular. Posteriormente ejerció como modelo de pintores hasta que empezó a actuar en distintos teatros de la capital como la Zarzuela, Salón Japonés, Gran Kursaal (Frontón Madrid), Romea, Apolo, Lara o Novedades.

Alcanzó la fama gracias a una obra de género ínfimo El califa Bum-Bum, en el que aparecía desnuda sobre bandeja de plata. El nombre artístico le viene de una crítica de un periodista que decía que le recordaba a un cuadro de Rafael.

Su Pigmalión fue José Juan Cadenas (1872-1947) famoso por adaptar El Conde de Luxemburgo. Le escribe cuplés psicalípticos - con artistas con poca ropa - y para familias.

En su etapa en París, fue amiga de Quinito Valverde, Colette, Mistinguette, Maurice Chevalier, Yvette Gilbert o Infanta Eulalia. En Londres, se relacionó con Ramiro de Maeztu y Lerroux. En 1910, cantó "Clavelitos" delante de Alfonso XI.

Fue un gran mito erótico para la época. No tenía mucha voz, pero era ingenua, natural e inocente. Frente a las artistas morenazas, decidió llevar el pelo rubio, teñido como champán.

Mari Pau Domínguez. La magia de la libélula. La increíble historia de La Fornarina. Editorial La esfera de los libros. | 432 págs. | 23,90 euros

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