
Miguel del Pino ha presentado en Es la Mañana de Fin de Semana de esRadio su libro El género chico, publicado por la editorial Círculo Rojo, un recorrido por el origen, evolución y claves de este formato teatral vinculado a la zarzuela y al Madrid del siglo XIX.
El autor ha explicado que esta obra forma parte de un proyecto más amplio sobre la zarzuela, que decidió dividir por su extensión. "Ese trabajo formaba parte de una obra mucho más extensa sobre la historia de la zarzuela", señala, y añade que este volumen nace también con un componente personal: "Quería darme el gusto de que tuviera la fotografía de mi mujer", en referencia a la imagen de portada.
Del Pino aclara que el género chico no es independiente, sino una derivación: "El género chico es una parte de la zarzuela", explica, situando su desarrollo en el siglo XIX como respuesta a los cambios en el público. Ese cambio dio lugar al llamado teatro por horas, con piezas breves y accesibles: "El público quería verse reflejado: el zapatero, los vecinos, la vida diaria", afirma, destacando el carácter costumbrista que definió este tipo de obras.
Madrid y el auge del género chico
El desarrollo del género estuvo estrechamente ligado a la capital: "Fundamentalmente es madrileño, aunque no exclusivamente", apunta el autor, que sitúa su auge entre la revolución de 1868 y los inicios del siglo XX.
El éxito también tuvo un componente económico. "Era rentable, el público respondió y el pueblo se retrató en ese género", explica. La división en obras cortas permitía que más personas pudieran acudir al teatro. "Quien no podía pagar una entrada cara, sí podía acceder a estas funciones más breves".
En este contexto, algunos espacios se convirtieron en referencia. "El Teatro Apolo fue la catedral del género chico", señala, junto a otros teatros que impulsaron su expansión en Madrid.
Personajes, música y legado vigente
El género chico se caracteriza por retratar personajes cercanos y situaciones cotidianas. Del Pino explica que "no eran pobres, eran modestos, y en esa humildad está su gracia", subrayando su valor como reflejo de la vida de los madrileños de finales del siglo XIX.
La música, con figuras como Federico Chueca, marcó un estilo propio y distintivo. Sin embargo, aunque muchos críticos lo han considerado menor, Del Pino defiende su importancia cultural e histórica: "Es un retrato de cómo vivían nuestros bisabuelos", y destaca la riqueza de sus obras, que van más allá de la simple zarzuela.

