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Nueva subvención de Urtasun: 200.000 euros para traducir libros a las lenguas cooficiales

El Gobierno financiará íntegramente el coste de verter obras ya editadas a los distintos idiomas reconocidos en los estatutos de autonomía.

El Gobierno financiará íntegramente el coste de verter obras ya editadas a los distintos idiomas reconocidos en los estatutos de autonomía.
Europa Press

El Ministerio de Cultura ha hecho pública una nueva convocatoria de fondos estatales dirigida al mercado editorial. Según recoge el Boletín Oficial del Estado, Cultura ha decidido asignar una partida presupuestaria para el fomento de la traducción de obras literarias entre las distintos idiomas con régimen de oficialidad en España. En concreto, el Gobierno destinará 200.000 euros a esta iniciativa.

La condición principal es que el texto debe estar previamente publicado en cualquiera de las lenguas oficiales de España. Además, se exige como requisito indispensable que la obra original haya sido escrita por un autor español, de manera que cierra la puerta a la traducción de creadores extranjeros que hayan publicado originariamente en estos idiomas.

En cuanto a las condiciones económicas, la normativa dictada por el Gobierno señala que la subvención obtenida tendrá que dedicarse de forma exclusiva a sufragar los gastos de traducción de la obra. Sin embargo, un aspecto llamativo de esta convocatoria es su compatibilidad con otras líneas de financiación. Las editoriales podrán acumular esta ayuda con otras subvenciones procedentes de organismos públicos o entidades privadas. El único límite fijado por el Ministerio que encabeza Ernest Urtasun es que la suma de todas las aportaciones no supere el coste total del proceso de traducción.

Esta medida se enmarca dentro de la política cultural del actual Ejecutivo de Pedro Sánchez, que ha hecho de la promoción de los idiomas regionales uno de sus ejes, en sintonía con las exigencias de sus socios parlamentarios. La inyección de capital público en el sector privado busca incentivar una oferta de lectura en varias lenguas que, en muchas ocasiones, no encuentra una demanda natural suficiente para ser rentable por sí misma. De este modo, los contribuyentes asumen el riesgo empresarial de las casas editoras al costear la labor de los traductores y aligerar la carga económica de la producción.

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