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Juan Luis Steegmann: "No sólo me enfrenté a los malos, sino a los míos"

LD entrevista al médico y exdiputado de Vox, que publica Manual de prudencia (Círculo Rojo, 2026), una revisión del Oráculo de Gracián.

LD entrevista al médico y exdiputado de Vox, que publica Manual de prudencia (Círculo Rojo, 2026), una revisión del Oráculo de Gracián.
Juan Luis Steegmann, posando para Libertad Digital en una calle del centro de Madrid. | C.Jordá

Cuenta Juan Luis Steegmann Olmedillas (Madrid, 1955) que, de haber leído el Oráculo manual y arte de prudencia de Baltasar Gracián cuando era más joven, hubiérase ahorrado un puñado de patinazos y disgustos. Doctor en Medicina, hematólogo y experto mundial en un tipo de leucemia, se propuso desvelar un secreto del que los filósofos huían y, sobre un original de 1664, reclasificó los aforismos, los tradujo al español actual y, una vez procesados, los ha publicado en Manual de prudencia (Círculo Rojo, 2026), donde se nos recuerda que hay que saber elegir, que no hay desierto como vivir sin amigos, que se debe admirar con moderación o que "vencer con ruindad no es gloria, sino rendición". LD entrevista al exportavoz de Vox en la Comisión de Sanidad en el Café Varela, el parnaso galaico-madrileño de Melquíades Álvarez.

P: Señor Steegmann, cuando mira por el retrovisor de su vida, ¿qué ve?

R: Un médico. Nada más. Un estudiante ilusionado por la ciencia y, posteriormente, fascinado por la Medicina.

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El exdiputado de Vox, Juan Luis Steegmann, acaba de publicar 'Manual de prudencia' | C.Jordá

P: Cuenta que, en Gracián, "la teoría siempre apunta la práctica: la vida es mala, pero se debe vivir lo menos mal". ¿A favor, en contra, o no sabe/no contesta?

R: Absolutamente a favor. Primero, no soy un experto en Gracián. Soy un estudiante que no entendía a Gracián. Entonces, como no lo entendía, dije: "Esto tiene que tener un secreto que los filólogos no han revelado". Yo decido analizar el Oráculo, ver qué hay dentro y clasificar los aforismos. Gracián forma parte de la tradición estoica. Uno de sus mentores lejanos fue Tácito. Pero la gente confunde el tacitismo con el tacticismo. Tanto Tácito como Séneca consideran que el mundo es malo, que el hombre es corruptible y se corrompe. Tácito, en Agrícola, alaba al hombre que mantiene su dignidad cerca del poder. Pero Gracián no habla del poder, sino del hombre común, que se tiene que comportar de una forma decente, conociéndose y defendiéndose de sí mismo y del mundo. Es la receta de sobrevivir con dignidad.

P: ¿Cuánto se conoce?

R: Bastante bien. Porque sueño mucho. Recuerdo los sueños. Me conozco bastante bien, sí. Sobre todo, sé cuáles son mis defectos. Luego, aunque mi mujer me dice que no, escucho a los que me critican.

P: Escribe: "Si yo hubiera leído el Oráculo manual y arte de prudencia de Baltasar Gracián cuando era joven (y no tan joven, me temo), hubiera cometido menos errores y me hubiera evitado muchos disgustos en mi carrera como médico y como diputado". Para empezar, ¿qué solía leer cuando era joven?

R: Ciencia ficción y, como era un idiota marxista, divulgación marxista. No he leído El capital, sino libros básicos de marxismo. También poesía y cómics de línea clara. Es lo que más me gusta. Mi mentor intelectual ha sido Savater. Fue el que me descubrió a muchos escritores, incluyendo a Borges, al que leí, quizás, demasiado precozmente, o a Nietzsche. Esto hila con una hybris mía: la fascinación por los héroes. Savater tiene un libro que se llama La tarea del héroe. Y Manual de prudencia empieza con el heroísmo. El libro lo empiezo a concebir hace mucho, pero lo empiezo a escribir del entorno de Vox.

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Juan Luis Steegmann, durante su entrevista con Jesús F. Úbeda.| C.Jordá

P: Cuando nos encontrábamos en la biblioteca del Congreso.

R: Exactamente. Entonces, ¿a quién tenía yo como referente heroico? A Santi Abascal.

P: Creí que me diría Savater.

R: También lo es. ¡Por supuesto! Es una de las personas más insignes que hay en España. Mi admiración por él es tremenda. Y, además, es un hombre de acción. Pero, cuando yo escribo, pienso en Abascal. Estaba a punto de jubilarme: en 2016, yo tengo 61 años y conozco a Abascal. En 2017, me empiezo a acercar a él. Me lo encuentro en la cafetería de al lado del hospital, donde iba con mis becarios, y le digo: "Admiro muchísimo lo que está haciendo". Me parecía un héroe. Su biografía era de héroe: un hombre que se enfrenta a la barbarie… Lo que pasa es que yo, poco a poco…

P: Le va viendo las costuras.

R: Voy descubriendo lo que él ya sabe. Él se conoce. No es un hombre soberbio. Es modesto y amable. Creo que es buena persona, pero tiene un defecto tremendo: la desconfianza. En ese momento, es cuando digo: "Gracián da con la tecla de lo que es el verdadero heroísmo". El verdadero heroísmo es permanecer fiel a ti mismo, no traicionarte, ser decente a pesar de las tentaciones del mundo, del poder…

P: ¿Abascal ha sucumbido a las tentaciones del mundo y del poder?

R: Yo creo que sí. Es difícil sustraerse a las tentaciones que te van poniendo los que no te quieren bien. Gracián dice que es necesario tener un amigo que te recuerde en lo que estás fallando y que, además, tenga tu propio permiso para castigarte si es necesario. Y, bajo mi punto de vista, Abascal está mal influido por el entorno de los Ariza y Méndez-Monasterio.

P: ¿Qué errores y disgustos cree que se hubiera evitado usted de haber leído previamente el Oráculo?

R: He dicho demasiado la verdad. El enfrentamiento directo que he practicado durante mi juventud me ha traído disgustos, digamos, profesionales. Me he encontrado obstáculos porque he dicho demasiadas veces lo que yo creía mi verdad. Y, a veces, uno dice su verdad y está equivocado. Es imprudente. Gracián aconseja ser más moderado.

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Juan Luis Steegmann posa para Libertad Digital en el exterior del Café Varela | C.Jordá

P: El aforismo principal, traducido por usted, reza: "Se han de procurar los medios humanos como si no hubiese divinos, y los divinos, como si no hubiese humanos: regla de gran maestro, no hay que añadir explicación".

R: El pensamiento jesuítico es que hay que ayudar a Dios y hay que ayudarse de Dios. Con cierta convicción de que, a veces, la ayuda no es completa. Hay que tener fe en Dios, pero procurar con tus medios, mientras la ayuda viene, ayudar también a Dios. Pelegrín dice que Gracián es el arquetipo del pensamiento jesuítico. Un pensamiento probabilista, no posibilista: qué es lo más probable que suceda y cómo ayudar a que suceda. Lo que entiendo de Gracián es que desprecia, primero, a aquellos que dicen "hágase justicia", el sansonismo, que está mucho en Vox, el "muera Sansón y todos los filisteos"; y segundo, Gracián es un antimaquiavelo: "Enorme pecado es confundir los fines con los medios y los medios con los fines". Eso hay que desterrarlo de nuestra vida y, en España, de nuestra vida política.

P: Para ello, entre otras cosas, hay que saber elegir.

R: Es la característica fundamental del sabio. El hombre sabio necesita una natural sindéresis, es decir, la capacidad innata de elegir entre lo bueno y lo malo. Y luego necesita otra cosa que a Gracián le parece fundamental: genio e ingenio, es decir, un carácter y un entendimiento valiente. Y Gracián era una persona valiente, un hombre de acción que arengaba a los soldados. Creemos que vivimos una crisis más grave que la que sufrió España en el siglo XVII. ¡Pues no, señor! Cataluña y Portugal se habían rebelado en 1640. La campaña de Lérida fue para liberar Cataluña de los franceses, y ahí estaba Gracián.

P: También hay que admirar sin papanatismo…

R: Eso ha sido un defecto mío. Siempre. Mi mujer me lo dice: "Deja de ser tan papanatas". Cuando admiro a alguien de forma intensa durante mucho tiempo, generalmente, me ofusco.

P: No hay que olvidar que "son tontos todos los que lo parecen y la mitad de los que no lo parecen".

R: Gracián y Platón creen que el sabio no se cree sabio. Es más: el sabio, muchas veces, se cree un necio.

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Juan Luis Steegmann, rodeado por dos vermús | C.Jordá

P: ¿Es más peligroso un necio que un malo? El escritor Emilio Lara dice que "el tonto es como la termita, no descansa nunca".

R: Eso dicen. Yo no creo del todo eso. Creo que la maldad unida a la inteligencia, como dice Gracián, es algo diabólico.

P: "¡Gran infelicidad de nuestro tiempo", dice uno de los aforismos, "que se tenga la virtud por extraña y la malicia por corriente!". En el siglo XVII y en el XXI.

R: Absolutamente. Ahora, la malicia reina. Creo que siempre ha reinado.

P: "No hay nación que se escape de algún original defecto –dice otro–, aún las más cultas, que luego censuran los vecinos o por prevención o por consuelo". ¿Cuál es el mayor defecto de esta España nuestra?

R: La pereza.

P: El tópico apunta a la envidia.

R: La pereza. Yo tenía un cuaderno de caligrafía, y repetíamos: "La pereza es la madre de todos los vicios". El problema de España es la pereza. Gracián dice que hay que consumar las victorias. Y los españoles, a veces, vencemos pero no consumamos esa victoria. Eso necesita un esfuerzo adicional. En el original, Gracián dice "seguir los alcances"; yo lo he traducido como "consumar las victorias". Quiero enfatizar que yo lo que he hecho ha sido descubrir un orden que estaba oculto. Porque los filólogos lo habían abandonado.

"La moción de censura es absolutamente imprudente"

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Juan Luis Steegmann, en un momento de la entrevista | C.Jordá

P: El lector de Manual de prudencia, ¿presentaría, tal y como están las cosas, una moción de censura?

R: Evidentemente no. Lo he tuiteado diciendo un aforismo de Gracián: "Hay que obrar siempre con el mínimo indicio de imprudencia"; en el original, "el mínimo escrúpulo de imprudencia". En estos momentos, desde mi punto de vista político, con lo poco que sé de política…, bueno, he hecho la residencia en cuatro años, como el MIR, y la verdad es que ha sido muy intensa: no sólo me enfrenté a los malos, sino a los míos.

P: Los suyos no tienen siempre por qué ser los buenos.

R: Yo pensaba que sí. Y pienso que hay muy buenas personas en Vox…, aunque cada vez menos. Y creo que Santi no es una mala persona. Entonces, lo de la censura: es absolutamente imprudente. Si la inicias, es porque tienes un presunto apoyo del PNV y de Junts, que te van a engañar; si la prosigues, es que tienes un pacto en secreto con ellos, cosa que es mucho peor; si vences, vas a tener un problema no sólo con ellos, sino con un Vox que te va a hacer durante meses lo indecible, y si fracasas, le das una bombona de oxígeno del tamaño de un camión de butano a Sánchez.

P: Va la última: ¿ha aprendido a "gozar de la vida, a lo cuerdo"?

R: No. He sido siempre y soy un angustias. Lo cuerdo hubiera sido no ser tan pesimista. Soy demasiado pesimista. Yo soy un luchador: medicina, política…, en todo he luchado. Pero no puedo decir que haya sido tremendamente cuerdo. ¿He disfrutado de la vida? Sí. ¿He sido feliz? Como dice Savater, he sido una persona con alegría. Pero el pesimismo y esa angustia que siempre mantengo en cuanto al futuro…, ahora estoy preocupadísimo por España. A pesar de mi apellido y de mis ancestros, no tengo muchas ganas de que mi familia se tenga que ir a otro país.

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