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Crónica del Primavera Sound 2013 (I): el esplendor de Phoenix triunfa en Barcelona

El primer día del festival Primavera Sound 2013 tuvo muchos momentos brillantes. Este viernes, la estrella es Blur.

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El primer día del festival Primavera Sound 2013 tuvo muchos momentos brillantes. Este viernes, la estrella es Blur.
Primavera Sound 2013

Con carteles tan extensos como el del Primavera Sound y miles de personas cuyo afán es ver el mayor número de grupos posibles, hay que ser muy bueno para que tu concierto destaque sobre los demás o enganche a masas de festivaleros cuando el otro cabeza de cartel está en la otra punta del recinto. Las de ayer fueron diez horas de conciertos, con pequeños y grandes nombres y muchas expectativas. Y hubo por lo menos dos que demostraron con creces cómo se triunfa en un festival.

Los protagonistas de la jornada fueron Phoenix. Con la responsabilidad de ser uno de los nombres clave de esta edición, y ante un escenario principal repleto casi a las dos de la mañana, los franceses engancharon desde el primer momento los temas más conocidos de su pop milimétricamente concebido y ejecutado, con especial atención al disco que les encumbró, Wolfgang Amadeus Phoenix. Empezaron y terminaron con las notas orientales de Entertainment, el single de Bankrupt!, su último trabajo, y entre medias sonaron, sin tregua, Lisztomania, Too Young, It’s never been like that… Según crecía el ambiente de un concierto que ya empezó en lo más alto, Thomas Mars fue acercándose al público, primero dejándose abrazar en las primeras filas entonando la consoladora letra de Countdown como si estuviera en un concierto íntimo y luego apareciendo por sorpresa en medio de la explanada y dejándose llevar de nuevo al escenario por la entregada masa, que ya los ha encumbrado en el estatus de estrella. Le acompañaba en ese momento el carisma del cantante de Dinasaur Jr., J. Mascis, que poco antes había llenado de rock el escenario Primavera demostrando que siguen siendo quienes eran pese al paso del tiempo.

La segunda protagonista del día, aunque escondida en la masa de nombres del programa, fue la cantante Neko Case. Su hora de concierto, el primero en España de su extensa carrera, era difícil: las siete de la tarde del primer día, con la gente aún haciendo cola para entrar. Los pocos fans que en vez de deambular guardaban sitio para escucharla la vieron encargándose ella misma de las pruebas de sonido con los Poolside sonando en un escenario cercano. Cuando llegó la hora de empezar, volvió con la misma ropa, sin intentar quitarse el aspecto de acabar de levantarse de la siesta, el escenario desnudo a excepción de su banda y el sol todavía alto. Y demostró, desde la primera canción, que el suyo iba a ser uno de los mejores conciertos de la edición de este año. Con una voz que sonaba más espectacular que en sus discos, y sin aparentar esfuerzo alguno, Case fue enganchando canciones de sus dos últimos álbumes junto a otras del que está por salir y temas más antiguos hasta llegar al Hold on, hold on que le pedían desde las primeras filas y cuya fuerza terminó de sacudir al público. No necesitó ni pose ni puestas en escena espectaculares. Su concierto se basó sólo en el country oscuro de su música y en la fuerza que desprenden su presencia y su voz. No hacía falta más.

Fueron los mejores, pero no los únicos grandes conciertos del día. Dos horas antes que Phoenix, en el mismo escenario, The Postal Service repasó el brillante Give Up, un disco de electrónica para todos los públicos del que se cumplen diez años y cuyos temas sabían de memoria las miles de personas que los entonaron con devoción. Aunque los momentos cumbre fueron el precioso dúo de Ben Gibbard y Jenny Lewis con la tristísima, aunque no lo parezca, Nothing Better, y el instante en que empezó a sonar Such Great Heights, el concierto no decayó en ningún momento y sirvió para preparar al público para lo que vendría.

También sonó bien el pop ensoñador de Wild Nothing, y, sobre todo, Tame Impala, que demostró por qué es uno de los grupos de moda. Al atardecer, ayudado de una pantalla gigante en la que se sucedían los motivos psicodélicos, y ante un público en el que abundaban las camisas con flores y palmeras, el grupo australiano tocó los principales temas de su todavía corta trayectoria, acentuando con éxito los arreglos de sus discos y sonando aún mejor que en ellos. Grizzly Bear, en cambio, no terminó de conectar salvo con sus incondicionales. En el horario estrella y con un público ya metido de lleno en el festival, su concierto no enganchó.

Cerraron el día los Animal Collective, que se encontraron gracias a Phoenix a un público ansioso por bailar pese a la hora. Este viernes se podrá repetir con The Knife en un cartel en el que destaca, de nuevo, la mezcla entre nuevos grupos y estrellas renacidas como Blur, que vuelve a los escenarios españoles en Barcelona.

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