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Diez obras maestras que cumplen 50 años

El año 1967 fue uno de los mejores años de la música moderna. 

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Diez obras maestras que cumplen 50 años
Pink Floyd, en un concierto de los 70 | Cordon Press

Afrontémoslo: en el terreno musical, 2016 ha sido un asco. En primer lugar, se ha llevado a Prince, David Bowie, Leonard Cohen o George Michael, por nombrar a unos cuantos nombres célebres. Incluso en los días previos a comenzar tan fatídico año, perdíamos a Lemmy Kilmister, el único tipo que parecía capaz de vencer a la parca (ya sólo nos queda Keith Richards en esa pelea, pero algunos dirían que está ganándola). Si a esto le añadimos que las listas han estado dominadas por gente como Justin Bieber, y que las Spice Girls han retomado su actividad, parece que queda poco lugar para el consuelo, pero no desesperemos aún: y es que los años que terminan en siete siempre han sido especialmente ricos en grandes discos (sí, puede parecer un motivo algo peregrino, pero vamos a soñar un poco, que es gratis).

Como prueba de que el siete es el número de la suerte, aquí van las diez mejores muestras de lo que dio de sí la música hace 50 años, con los diez mejores discos que vieron la luz en 1967. Aclaramos primero que las listas siempre son subjetivas, que no todos tenemos que coincidir en las obras escogidas ni en su orden, y que los comentarios, constructivos y apreciados siempre, tienen su lugar en el apartado "comentarios" que acompaña el artículo. Una vez repasado esto, es hora de hacer algunas "menciones honorables", antes de pasar a los diez más grandes que cumplen 50 años: los discos homónimos de Grateful Dead, Vanilla Fudge, Moby Grapey The Small Faces serían obras para nombrar en este punto, así como el "Mellow Yellow" de Donovan, el "Forever Changes" de Love, o el "Absolutely Free", de Frank Zappa y sus Mothers of Invention.

Hacemos también un guiño a los primeros trabajos de Leonard Cohen y David Bowie, y al que ocuparía en número once en la lista, de haberlo: Their Satanic Majesties Request, de The Rolling Stones. Un álbum que no está entre los mejores de la banda, aunque contenga cortes como "She’s a Rainbow" y le dé un giro psicodélico a la banda: un esfuerzo que no consigue hacer olvidar el hecho de que siempre construyen sus mejores trabajos en el terreno del blues. Si a estos discos unimos otro montón, que habremos olvidado de forma inexplicable, ya sólo nos queda ir a los diez primeros de la lista.

10. 'The Who Sell Out', de The Who

Pete Townsend quiso rendir homenaje a las emisoras de radio piratas de la época, al tiempo que se reía del concepto de estrella del rock que anunciaba todo tipo de productos. Aunque fue concebido como un álbum conceptual en ese sentido, la idea no llego a cuajar completamente en el producto final, que sí nos dejó un puñado de canciones de altísima factura. El tema más destacado es "I Can See For Miles", pero no es el único en ese aspecto: "Tatoo", o "Mary Anne with The Shaky Hand" son otros dos ejemplos del talento de la banda, y sirvieron como preludio al proyecto que vendría a continuación, el monumental Tommy.

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9. 'Goodbye and Hello', de Tim Buckley

Segundo disco de este tremendo músico, padre del añorado Jeff Buckley, que experimentaba con las posibilidades del folk y la psicodelia en un trabajo simplemente fascinante. Espoleado por las posibilidades que habían abierto bandas como The Beatles (ojo, spoilers para esta lista), Buckley daba rienda suelta a sus profundas letras en un mundo tan onírico como sugerente. La mejor prueba de este misticismo envolvente, la tenemos en el tema "I Never Asked To Be Your Mountain".

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8. 'The Piper at the Gates of Dawn', de Pink Floyd

Cualquier seguidor de la banda sabe que, aunque sus trabajos más destacados (y también destacables, sin duda) forman parte de la década de los setenta, éste disco tenía que aparecer en la lista. No sólo por ser el debut de uno de los grupos más grandes de la historia del rock, sino también por el impacto que produce el poder creativo del genio que se quedó perdido en el camino, Syd Barrett. En los primeros años de Pink Floyd, Barrett dio rienda suelta a su abanico de imágenes evocadoras e irreales en auténticas joyas como ésta. Un disco que sintetiza todo lo que esta banda ofrece en su primera encarnación. Los años pasarían, y la ausencia de Syd en el devenir de la formación se constituiría en el motor de sus compañeros, que aquí llamaban a las puertas del mundo musical, guiados por la mano de su primer líder.

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7. 'Surrealistic Pillow', de Jefferson Airplane

La psicodelia siempre ha levantado controversia en parte de la crítica y público, con opiniones que van desde ensalzar a unos creadores diferentes y atrevidos a golpear sin piedad su trabajo, asegurando que nace y muere con el consumo de drogas. Sin meternos en ese terreno, podemos asegurar que ni este género, ni la contracultura de los sesenta en Estados Unidos, serían los mismos sin este disco. El modo en que la voz de Grace Slick calbalga sobre la guitarra en "Somebody to Love", y recrea el cuento de Alicia en el País de las Maravillas en "White Rabbit" son parte ya del museo del rock. Si a eso sumamos el trabajo evocador de Jorma Kaukonen en "Embryonic Journey", o la calidad vocal de Marty Balin en "Today" nos sale un disco con el que olvidar cosas como Jefferson Starship (y ya no digamos Starship a secas). En fin, uno imprescindible de este año, y de su década también.

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6. 'The Doors', de The Doors

Antes de nada, recordemos que este álbum, que aparece a principios del año en cuestión, no es el único trabajo de la banda en tan señalado período, que cerrarían con Strange Days. Claro que, si tenemos que quedarnos con uno de ellos, el debut de Morrison, Manzarek, Krieger y Densmore es el elegido, sin duda. Un disco en el que la subversión y la provocación campaban a sus anchas, incendiados como la noche en el tema "Light My Fire". La gasolina era la obra de artistas como William Blake o Bertold Bretch, reconducida en pasajes sonoros ejecutados en perfecta sintonía con la chispa que desataba el incendio: la colosal personalidad de Jim Morrison, en las voces, los gestos y, por supuesto, las letras de sus canciones. Mención aparte para el papel de Robbie Krieger en la guitarra (y en la composición, recordemos que la citada "Light my Fire" la firma él), y la maestría de Ray Manzarek en las teclas, el elemento distintivo en la música de la banda. ¿Más motivos para incluir el disco en esta lista? Casi tantos como cortes tiene el álbum: "Break on Through" ("to the Other Side"), "The End", "Soul Kitchen", "Alabama Song"… si no hemos escuchado al menos diez imitadores de Morrison y su legado (algunos, por cierto, sobradamente conocidos), que vuelva Jim y lo vea.

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5. 'I Never Loved a Man the Way I Love You', de Aretha Franklin

Que un disco comience con Respect debería ser motivo suficiente para detenernos a escucharlo entero, pero es que no se queda ahí la cosa. El debut de Aretha Franklin en el sello Atlantic define el mejor soul de la década… y de siempre (por supuesto, un puñado de contemporáneos de la artista puede reclamar un lugar similar en ese pedestal). Azotado en su día por parte de la crítica, se trata de un disco soberbio, en el que un listado de canciones elegido con maestría se conjuga con la magia de Jerry Wexler en la producción y con el acompañamiento de los músicos de uno de los estudios más emblemáticos de la música moderna, el Muscle Shoals de Alabama. Y luego está ella y su voz. Sobre todas las cosas, tenemos a una auténtica dama de la música con un arma vocal más poderosa que cualquier otra, que nos regala temas como el que titula el disco, o "Do Roght Woman", "Do Right Man".

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4. 'Disraeli Gears', de Cream

El "supergrupo" que dio sentido a esa palabra. El power trio por el que se rigen todos los demás. Clapton, Bruce y Baker. Llamémosles como nos venga en gana, pero el hecho es que Cream son tan grandes como fugaces, y su obra maestra es este brutal disco de rock. Un LP en el que hasta una jam session sonaba con la perfección de algo ensayado hasta la saciedad. Con la colaboración de Pete Brown en las letras, el mítico trío despachaba un álbum intenso, magnético y que se convertiría en una pequeña biblia para el músico aplicado, aquel que conocía el blues de la mano de un Clapton en estado de gracia, al que no sólo rodeaban Jack Bruce y Ginger Baker: los tres integrantes de la banda contribuyen a forjar una obra articulada en pasajes como "Sunshine of Your Love", "Strange Brew" o "Tales of Brave Ulysses". Disco obligado para los creyentes del rock más potente.

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3. 'Are You Experienced', de The Jimi Hendrix Experience

Sí, hemos incluido los dos: en parte porque ambos salieron en este mismo año, y en parte porque nos es imposible elegir. El primero es magistral, y pone de manifiesto el tremendo impacto de Hendrix en la comunidad musical. El segundo es casi perfecto. Si Clapton era reverenciado por los fans como el Dios de la guitarra, Hendrix se convertía en el profeta que sacudía los cimientos de las seis cuerdas. Cuando el de Seattle y sus dos tremendos compañeros de formación, el batería Mitch Mitchell y el bajista Noel Redding irrumpieron en el panorama británico, cuna de su primer éxito, hasta los músicos más consumados se inquietaron: ¿Dónde iba aquel animal de los escenarios? ¿Por qué casi nadie parecía poder seguirle allí? Hendrix fue a la guitarra, en el sentido teatral, lo que Morrison a la voz: el perfecto artista de la puesta en escena, que demostraba que no hace falta pirotecnia para hacer explotar un directo. Ardiente en "Fire" o "Foxy Lady", etéreo en "Little Wing", y fascinante en los 24 temas que componen estos dos discos. La guitarra ya no sabe vivir sin su aportación.

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2. 'The Velvet Undergroudn & Nico', de The Velvet Underground

Cuesta creer que este disco pertenezca al mismo año que los demás, así de rompedor resulta el primer trabajo de la banda liderada por Lou Reed y John Cale. Un disco bendecido por Andy Warhol, productor del álbum (al menos, puso su nombre en ese apartado) y diseñador de su icónica portada, que significó la transgresión en el sentido más artístico de la palabra, y que podía hacerse difícil de escuchar, tanto en su día como en 2017. Se trata de un puñado de temas grabados con un sonido chirriante, diferente y que crearía escuela durante las décadas siguientes, con una libertad creativa impensable para un grupo debutante. Con temática cruda y descarnada, que reconocemos en canciones como "Heroin", "I’m Waiting for the Man" o "Venus in Furs", se antoja imprescindible concebir la música de las siguientes décadas sin pasar por este disco. La leyenda dice que, por cada copia de los pocos miles que vendió, se creó una nueva banda. Y, a tenor de las músicas que surgieron de los setenta en adelante, parece bastante cierto.

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1. 'Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band', de The Beatles

Sí, tenía que ser éste. Más que nada (y dejando aparte que es una obra maestra en sí mismo), porque hablamos del disco más importante de la música moderna, quintaesencia de lo que significaron The Beatles (la banda más grande de la historia contemporánea a casi todos los niveles) y el disco que hizo al mundo moverse en todas direcciones musicales. El proyecto venía precedido de un tiempo de silencio por parte de los cuatro de Liverpool, que se tomaban su tiempo para poner patas arriba la industria. Desde la primera nota, el álbum tiene su propia atmósfera, desarrollada con maestría por la magia de un equipo creativo tan grande como el rock, Paul McCartney y John Lennon. Un disco sobre el que se han escrito infinidad de libros y artículos, se han rodado documentales y hasta se han desarrollado hasta tesis doctorales… seguro que alguna que otra hay. Lo cierto es que el único problema viene a la hora de elegir nuestro tema favorito. Yo me quedo con "Lucy in the Sky with Diamonds", ¿y tú?

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