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Auschwitz, una orquesta y el sonido del Holocausto

El Dúo Metha publica un disco en homenaje a todas las víctimas del Holocausto, y a la propia música en sí, herramienta vital en tiempos de barbarie.

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El Dúo Metha publica un disco en homenaje a todas las víctimas del Holocausto, y a la propia música en sí, herramienta vital en tiempos de barbarie.
Miembros de la orquesta del gueto de Kovno | Archivo

A las siete de la tarde de un jueves cualquiera, en el ajetreo de la calle nadie puede escuchar el quejido de un violín. Su sonido no puede salir porque surge desde el subsuelo, en una planta subterránea del centro Sefarad de Madrid, en plena calle Mayor. La sala en la que el Dúo Metha está presentando su disco está llena de gente, sin embargo; personas que guardan silencio mientras dura un homenaje que tiene por objeto no permitir el olvido. El disco se llama El sonido del Holocausto, y es el fruto de casi diez años de investigación.

Todo comenzó en los días en los que Jorge Cabello vivió en Cracovia, cuando paseaba por las calles que aún guardaban un maltrato histórico. "Allí todavía quedan algunos tramos de los muros del gueto, que casi parecen lápidas. Los nazis trataban de deshumanizar a los judíos, supongo que para que luego les resultase más fácil asesinarles", dice. En aquellos años, durante una visita de su hermana Rocío, los dos fueron juntos a Auschwitz, donde descubrieron la importancia que tuvo la música para los cautivos. "Así empezamos a investigar, para saber si era cierto que los judíos tuvieron una orquesta en el campo, por ejemplo", dice ella, "y al final llegamos a conseguir acceso a los propios archivos de Auschwitz". El resultado, casi diez años después, es una compilación de canciones que reúnen tanto composiciones propias como partituras utilizadas por los judíos en los días de su reclusión.

"La música es un lenguaje universal, llega a todas las personas. Así que qué mejor que explicar con música algo que mucha gente no se atreve a comprender", explica ella. Sus conciertos no se limitan, por tanto, a una sucesión de interpretaciones. También ofrecen charlas y explicaciones que aportan el contexto en el que dichas canciones fueron tocadas. Durante la presentación, a modo de ejemplo, sonaron dos: El tango de Auschwitz, "que interpretaban los judíos cuando querían subirse el ánimo", y Bella Ciao, "una canción de los partisanos italianos que combatieron al fascismo". Todo está encaminado a "transmitir la importancia de lo que se ha vivido, para que entendamos que no puede volver a suceder".

A lo largo de su investigación, los dos hermanos han podido conocer a numerosos supervivientes del Holocausto. Han escuchado sus historias y han tocado frente a ellos. "Algunos se han sumado y han cantado con nosotros, lo que ha sido realmente emocionante", dice Rocío. "Y muchos nos revelaron el poder que tuvo la música y las vidas que salvó". Los dos hermanos finalizan su particular concierto con una última dedicatoria: "El disco es fruto de todas las historias que hemos descubierto de aquellos que padecieron el Holocausto, y también es un homenaje a la música, para que pueda seguir salvando vidas, como ya hizo en su día".

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