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Dolores Abril, el amor por el que Juanito Valderrama dejó a su esposa

Ahora, la gran cantaora se ha reunido con él para siempre.

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Ahora, la gran cantaora se ha reunido con él para siempre.
Dolores Abril y Juanito Valderrama | Archivo

Fue Dolores Abril una excelente cantaora de coplas, género en el que debía haber alcanzado mayor reconocimiento por su preciosa y potente voz. Pero acaso al emparejarse con Juanito Valderrama, si bien le sirvió al principio como apoyo para ser conocida, después, en solitario, le faltó un escalón para consagrarse como figura; quizás un repertorio más personal y no grabando versiones ajenas. Paradójicamente, se popularizaron más sus "Peleas en broma" con su marido, que tenían menos calidad. Eran algo así como las que mucho más tarde dio a conocer el dúo Pimpinela.

Al margen de su categoría artística, Dolores Abril formó un hogar feliz junto a Valderrama, padres de dos hijos. La muerte de Juan dejó a Dolores sumida en la pena más grande de su vida, fue dejando sus actuaciones hasta que ya retirada en Sevilla le ha sorprendido la muerte, ya octogenaria.

La edad de Dolores Caballero Abril, que era su auténtica identidad, es objeto de controversia en las urgentes biografías que se han divulgado tras su fallecimiento, dando por verdadera la del año 1939, cuando más cierto, según nuestras investigaciones hace años para nuestro libro "Los grandes de la copla", es la de 1935. Nacida en Hellín, ciudad albaceteña donde vino al mundo pues su padre, guardia civil, estaba allí destinado. Con quince años, residiendo la familia en Valencia, recibió lecciones de canto. Y luego, instalada en Madrid, comenzó sus actuaciones en el teatro Calderón, templo de las variedades, el flamenco y la copla sito en la plaza de Jacinto Benavente, sustituyendo a Marisol Reyes, que había enfermado repentinamente. Allí es donde la descubrió Juanito Valderrama, en el año 1954; el cantaor disfrutaba ya de una gran notoriedad. Estaba casado desde 1937 con María Vega López, que le dio tres hijos, con quien empezó a convivir en Torredelcampo, su pueblo natal. Nada que objetar acerca de la estabilidad de aquel matrimonio. Pero cuando en la vida de Valderrama se cruzó Dolores Abril, todo cambiaría para él: rompió con su esposa y se fue a vivir con la joven cantante, a la que le llevaba diecinueve años justos de diferencia. Dolores lo admiraba antes de conocerlo, por las canciones que a todas horas sonaban de Juan y un día, actuando éste en Valencia, se atrevió a llegar hasta su camerino y pedirle una fotografía, que él le firmó con los acostumbrados tópicos, deseándole suerte en su futuro musical. Fotografía que Dolores guardó con emoción y que luego tendría siempre en un lugar preferente de su casa hasta ahora, que ha dejado de existir.

Comenzó la vida en común, a partir de mediados los años 50, de Juanito Valderrama y Dolores, a quien la bautizó con su segundo apellido, Abril: existen algunos discos con su verdadero apelativo de Dolores Caballero. El piso en el que empezaron a cohabitar en Madrid se lo compró Juan al maestro Quiroga, en la cercanía del madrileño teatro Monumental, zona de Antón Martín. Dolores le instó para que arreglara su situación. Y Valderrama le hizo saber a María, su esposa, que iba a dejarla, y a sus tres hijos. Dejó a nombre de ella su casa de Torredelcampo y cuanto poseía en el banco, treinta y cinco millones de pesetas, una fortuna entonces. Y comenzó desde cero en lo referente a sus ahorros cuando inició su vida en común con Dolores. Asunto complicado en la sociedad de la época, pues se habían convertido en amantes. Y al nacer sus dos hijos, Juan Antonio y Juana, los problemas aumentaron a la hora de otorgarles los apellidos en el Registro Civil. Para legalizar su situación, la pareja se marchó fuera de España, Dolores actuó una larga temporada en México y en Puerto Rico, no sin superar serios problemas, consiguieron la nulidad del matrimonio de Juan. Con los años, Juan Valderrama mantuvo con su exesposa unas relaciones más o menos cordiales y hasta Dolores también se llevó con María Vega en términos amistosos. Los cinco hijos de Juan mantuvieron asimismo su situación de modo parecido, aunque uno de ellos, Juan, buen amigo mío, casado con Marián Conde, me confesaría en más de una ocasión las divergencias que tenía con su hermano Juan Antonio, el hijo de Dolores.

Juan Valderrama, cuando iba a nacer su primer retoño con Dolores, grabó al alimón con ésta una canción con ánimo de ser premonitoria: "Un chaval". Era el año 1963, no existían aún las técnicas de hoy, y lo que les nació fue una niña, Juana Dolores. El chaval que inicialmente esperaban, Juan Antonio, vino al mundo en 1972. Estudió Periodismo en la Universidad de Pamplona y ahora es un cantante que sigue las huellas de su progenitor, aunque con proyección propia. También canta estupendamente Juana Dolores, pero no ha querido dedicarse a la canción tras unos primeros pasos prometedores.

En 1981, se casaron civilmente en España Juan y Dolores. Año en el que sufrieron un serio accidente de coche, del que ella salió peor parada, teniendo que someterse nada menos que a seis intervenciones quirúrgicas, que no evitaron la leve cojera que tuvo que sufrir en adelante. Cuando ya había muerto la primera mujer de Juanito, éste pudo casarse por la Iglesia, como quería Dolores. Fue en 1990, en íntima ceremonia celebrada en la localidad sevillana de Espartinas, donde habían fijado su residencia tiempo atrás en un chalé a las afueras del pueblo, "Los Azahares". Allí se fueron haciendo mayores sus dos hijos hasta que se independizaron. Juana Dolores fue novia una temporada del torero Juan Antonio Ruíz Espartaco, pero el diestro la dejó por otra.

El matrimonio Valderrama-Abril no dio escándalos que pudieran registrarse en la prensa rosa. Pero pude enterarme de cierto episodio en el que estuvieron a punto de llegar a la separación y puede que al divorcio. Afortunadamente superaron aquella breve crisis, unos días en los que Juan tuvo que irse a vivir a casa de la hija que tuvo con su primera mujer en tanto Dolores seguía en el chalé que habitaba la pareja en la zona de Arturo Soria. La cantaora manchega me citó allí, un mediodía, para aclarar su situación matrimonial. Se decía que iba a marcharse a México con un empresario apellidado Peralta y dejar a Valderrama. Llegué al mediodía al chalé y me encontré a Juan, quien, sorprendido, me hizo prometerle que no iba a publicar su estancia ese día en aquel hogar donde había sido tan feliz con Dolores. Cumplí entonces lo que me pedía. Hablé con Dolores, me fui y supe después que la pareja se había reconciliado. Jamás tuvieron más problemas de ese tipo.

Entre los años 80 y 90 fueron decayendo las actuaciones de ambos artistas. Juan Valderrama pudo mantenerse en activo más tiempo. Hasta que el 29 de febrero de 2004 sufrió un mortal infarto. Fue enterrado en su pueblo natal. La vida fue para Dolores, a partir de esa fecha, muy triste. Sus hijos procuraron que sobrellevara aquel dolor. Y ahora, la gran cantaora se ha reunido con él para siempre.

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