Colabora


Cara B

50 años de cassette

Tang naranja, sandwich de nocilla, mochila tirada en el suelo de habitación, emisora comercial en el dial, son cosas de la edad. La tarde avanza y por fin llega el melodía. Esperando a que calle el locutor, la bebida ya no es fría. Play y record, empieza la acción. Ruido extraño, ceño fruncido, la cinta se engancha, ¿Qué habrá ocurrido?. La grabación a parar, boli bic y a girar, el rollo en su sitio… Y volver a esperar.

Este post nada tiene que ver con mi pasado. Es que hoy celebramos el medio siglo del nacimiento del cassette. El culpable de este genial invento fue la compañía Phillips, que al año siguiente comenzó a comercializarlo. Pero no sería hasta principios de los años 70, cuando la opción de grabación se uniese a la reproducción. Una práctica que se extendió masivamente y que a día de hoy, parece más grave que evadir impuestos.

En los 80 Sony nos sorprendía con el walkman. Un invento innovador que disparaba las ventas del cassette y que abría las posibilidades para escuchar en cualquier lado tus canciones preferidas, previamente grabadas, eso sí. Esas sesiones de grabación nos dejaban dos perfiles de consumidores: Los meticulosos, aquellos que grababan silencio durante toda la cinta y así, evitaban cualquier tipo de ruido o sonido registrado en una grabación previa. Y los dejados, aquellos a los que les importaba poco la calidad de la grabación, lo importante era tener la canción sin más. Estos perfiles se han modernizado en la era mp3.Los últimos se descargan la canción a 90k si es necesario, mientras que los meticulosos no aceptan ningún fichero que no supere los 320k.

Muchos no me daréis la razón, ni falta que hace. Pero donde seguro que coincidimos todos es en la nostalgia que sentimos al recordar las vueltas que dábamos a la cinta con el bolígrafo, el rollo enredado cuando un radiocassette decidía acabar con tus éxitos del año, el celo que colocábamos en el hueco de la pestaña del cassette para poder pulsar el ”Rec.” y eso de intercambiar cintas con nuestros compañeros. Cientos de anécdotas que nos ofrecieron aquellas inseparables amigas, que a día de hoy, tenemos olvidadas.

Eso sí, lo que costará olvidar, será la odiosa voz que pisaba el inicio y el final de las canciones. Algo que nunca haremos en Cara B.

Temas

Lo más popular

Ver los comentarios Ocultar los comentarios

Portada

Suscríbete a nuestro boletín diario