Blancanieves es una propuesta arriesgada, más si cabe tras los estrenos de “The Artist” y las dos “Blancanieves” norteamericanas. Sí, eso ya lo hemos oído todos. Pero sin duda alguna, el giro que aporta su director, Pablo Berger, ha sido impresionante. Demostrando que la importancia de esta cinta, se encuentra en el fondo y no en la forma.
Una historia, según su director, concebida para ser proyectada en teatros y con la música en directo de una orquesta. Anoche, algunos tuvimos el privilegio (muchas gracias Laure) de asistir al único pase del film, tal y como expresaba Berger, en el Teatro de la Zarzuela (como hicieron en el Gran Teatre del Liceu el pasado 26 de Septiembre). Hace pocos días observamos el efusivo recibimiento que tuvo la película en el Festival de San Sebastián, y tras disfrutar de ella, no nos sorprende. Con un guion adaptado de la historia de los hermanos Grimm, Berger nos muestra de una manera personal y casi mágica, la historia de Carmen (Macarena García). Hija de un famoso torero (Daniel Giménez Cacho) y una cantante de flamenco (Inma Cuesta), que pierde la vida al dar a luz a su única hija. Su nueva esposa, la malvada madrastra (Maribel Verdú), le hará la vida imposible a Carmen, y tendrá que sobrevivir gracias a la ayuda de una “troupe” de enanos toreros, en la Andalucía de los años 20.
En un principio el argumento puede parecer un “bluf”, pero tras la primera media hora, quedas hipnotizado con el ritmo y sentimiento que imprimen sus personajes. Los cuales están interpretados por un elenco de actores que potencian más si cabe la calidad del film, llevando al espectador a una sucesión de sentimientos, donde humor, drama y acción no entienden de diálogos. La fotografía e iluminación son dignas de premio en la próxima edición de Los Goya, así como Maribel Verdú, que sin duda y sin querer menospreciar a la exquisita nómina de reparto, sobresale de la media. También la expresividad de los ojos de Macarena García, evidentemente, una de las aspirantes al premio protagonista. Mención aparte merece Sofía Oria, la actriz que interpreta a Carmen en la infancia, que como si de un juego se tratara, pero de celuloide, cámaras, guiones y claquetas, la joven actriz se mueve con insultante soltura por la gran pantalla en su debut cinematográfico. Completan el magnífico reparto: Ángela Molina, Pere Ponce y Josep Maria Pou, entre otros.
Y los amantes de la música, tenéis vuestro universo paralelo al film. De la mano de Alfonso de Villalonga, disfrutaréis una extraordinaria banda sonora de más de cien minutos de duración para esta transgresora cinta, interpretada en directo por la Sinfonietta Monteolvido y dirigida por Roman Gottwald. El toque de embrujo lo pone la cantante Silvia Pérez Cruz, la única voz que aparece en el film y que consigue encogernos el alma con el quejío más puro del flamenco. La intención de la productora es ofrecer en otras localidades la experiencia de ver la película con la banda sonora en directo, así que atentos porque realmente merece la pena.