Fueron muchos los éxitos que cosecharon en aquellos años: “I’m a Believer”, “A Little Bit Me A Little Bit You”, o “Sweet Young Thing”. Todo ello gestionado y supervisado por Don Kirshner, “El hombre con el oído de oro”, que anteriormente trabajó junto a Neil Diamond, Bobby Darin, Carole King y más tarde junto a The Archies y Kansas, entre otros. Para otro post dejaremos la controversia suscitada con sus grabaciones y Candy Store Prophets, que por cierto, el propio Kirshner creó. Lo que no podremos negar a la banda, son logros como ser Nº 1 en Estados Unidos y Reino Unido al mismo tiempo, tener cuatro discos en lo más alto de las listas de éxitos en el mismo año o haber logrado editar uno de los discos más vendidos de la historia: More of the Monkees.
Pero tras el fin del sueño, la carrera de Jones fuera del grupo no tuvo la repercusión prevista y su gran popularidad se fue apagando. Continuó apareciendo en programas de televisión y volvió a reunirse con sus antiguos compañeros en varias giras. Apasionado de la poesía y la equitación, Jones escribió varios cuentos y participó como jinete en diversas competiciones, ganando su primera carrera en 1996. Esta pasada noche y con la humildad que le caracterizó, su corazón paró sin esperar el aplauso y reconocimiento que tan merecido tenía.
Descanse en Paz