Esta corriente musical comprende una gama de diversos géneros sonoros que operan fuera de la cultura dominante. Rápidamente resuenan los ecos del hard rock, punk, garage, hardcore, grindcore, death metal, black metal e incluso no wave y post punk: indie, lo-fi, grunge, noise, así como música electrónica. Todas los variedades que engloba dicha corriente, pueden expresar ideales comunes como la sinceridad y la intimidad, el sufrimiento y el resentimiento, el cambio y el futuro; un énfasis en la libertad de expresión creativa, que ha sabido encontrar su propio camino.
Pero no voy a hablar de ello, si no de los músicos del Metro de Madrid. Creadores que ofrecen arte a miradas perdidas, tímpanos en Ipod y recorridos en bucle. Entre carreras, aromas desafortunados, ruidos e ignorantes varios, muchos de ellos hacen su camino. Ofreciendo lo mejor que tienen, a cambio de euro y olvido.
Si os sumergís en el metro, calaros bajo los sonidos de artistas tan carismáticos, como ejemplares. Cierto es que entre ellos también hay músicos inexpertos o de menor calidad, pero… ¿Acaso no hay auténticos desechos musicales en las listas de éxitos?