Si viviese en Calabasas, California, mis recuerdos de La Laguna relatarían algún verano idílico en Malibu Lake. Pero no. La Laguna es y será mi calle, desde La Oca hasta Nuestra Señora de Valvanera, cruzando Vía Carpetana. Para muchos Carabanchel Bajo denota peligro y cárcel, pero para otros, sin embargo nos traslada a viejos y buenos recuerdos que como siempre, traen consigo su conveniente banda sonora.
Sí. Muy típico. Los Chunguitos, Los Chichos, pero a principios de los ochenta, a parte del rock urbano y algún que otro eco de “La Movida”, los barrios periféricos como Carabanchel tenían sus propias estrellas de la música. Vinilos de siete pulgadas, cassettes o la radio sacudían la entrada de los bares y bodegas de la zona, llamando mi atención gracias a esos sonidos aflamencados, el olor a cerveza y el inconfundible sonido de las máquinas de juego.
Los Seat 124 se mezclaban con los Lada Niva, Renault 17 y furgonetas de reparto que a primera hora descargaban la mercancía en el mercado, anunciando el inicio de la jornada. Los puestos ambulantes no tardaban en gritar sus ofertas a las señorasy niñas, pero entre frutas, verduras, calcetines, calzoncillos, pilas, pinzas, bisutería de dudosa procedencia y calidad, sobresalía un puesto donde un radiocassette negro nos estimulaba con Las Grecas.
Muchos relacionaréis a Carabanchel con el cine kinki, la cárcel, el cerro de la mica, Rosendo, Santiago Segura, Manolito Gafotas y otros con San Isidro. Pero los que nacimos y crecimos en sus calles, echamos de menos la tranquilidad de sentirte arropado por un vecindario que sabía desde de quién eras nieto hasta tu número de la seguridad social. El concierto mañanero del sábado entre la calle de La Laguna y Tucán, las conversaciones del bar del señor Higinio, la visita del carbonero y el saludo del gerente de Ramfel.
Pero como muchos de vosotros, lo que realmente se extraña en el barrio es poder perder el tiempo frente a los mostradores de las tiendas de discos. Tiendas en las que encontrabas cassettes de El Junco, Los Cholos, Los Chichos, Los Chunguitos, Las Grecas, El Fary, El Pelos, Los Calis, y por supuesto Los Chorbos. En un próximo post emprenderemos un viaje al origen del sonido de estos príncipes y princesas de la música kinkipara unos y de la rumba flamenca para otros. Y en vuestra infancia, ¿Qué sonaba en las calles?